Pepe Miralles, sin cáscara

Pepe Miralles es artista visual y profesor en la facultad de Bellas Artes de Valencia, en sus trabajos relaciona las problemáticas que el VIH/sida y la homosexualidad han evidenciado en los contextos sociales.

04/07/2011 - Juan Belda | Valencia En los últimos años ha impartido distintos seminarios y conferencias, participando en congresos y creando grupos de trabajo artístico, todo ello relacionado con las problemáticas que el VIH/sida y la homosexualidad han evidenciado en los contextos sociales. Sus trabajos visuales circulan entre el espacio público, la imagen y la información, utilizando la figura del proyecto como eje genérico de su trabajo.

¿Cuándo empiezas a trabajar utilizando el VIH como tema en tus trabajos artísticos y por qué?

En 1991 empecé a introducir esta problemática en mis trabajos.  Al principio  pensé que era un tema que debía tratar, pensé que tenía la obligación de hacerlo,  sobre todo, para cuestionar la construcción ideológica que de esta enfermedad se estaba realizando.  Con el tiempo, en mi contexto afectivo, empezaron a aparecer personas que enfermaron y murieron. Pertenezco a una generación diezmada por esta enfermedad. Poco a poco mis experiencias vitales fueron acercándome al sida desde distintos aspectos: la muerte a mis amigos, la vinculación con asociaciones, la lectura de lo que se estaba escribiendo sobre el tema, y todo ello fue generando un interés creciente hacia este asunto.

¿Crees que el colectivo LGTB conecta y  valora este tipo de trabajos?

Mis trabajos no han sido nunca muy “visibles” en ningún ámbito social ni cultural. Antes de la aparición de las terapias que consiguieron reducir el nivel de mortalidad, cualquier trabajo sobre este tema, una pegada de carteles o una exposición, era recibido por las personas afectadas como una ayuda a la situación vital que estaban viviendo. Los gestos y las palabras que te decían mostraban un profundo agradecimiento. Estoy seguro que muchas de las personas vinculadas a las asociaciones LGTB han valorado siempre este tipo de trabajos. Otra cosa es que todas las personas homosexuales valoren este tipo de propuestas. Me da la impresión que muchos están más interesados por otros tipos de trabajos artísticos.

¿Y tienen implicación en la lucha contra el VIH/sida?

Sin duda que desde las asociaciones LGTB lo hacen y para ello tienen sus programas de acción y sus estructuras de trabajo. Pero cuando aquí en Valencia se celebra el acto público del día 1 de diciembre, en la Plaza de la Virgen no hay tanta gente como detrás del camión de la discoteca de moda en el desfile del orgullo. Allí va la gente que está vinculada con las asociaciones convocantes, o aquellos y aquellas que están más concienciados sobre la importancia de ocupar el espacio público para hacer visible estas problemáticas. Me gustaría pensar que, cuando se establezca el copago de los medicamentos, que parece probable si en las próximas elecciones gana el Partido Popular, y teniendo en cuenta lo que esto va a implicar en las economías particulares de las personas que reciben tratamiento,  miles de homosexuales saldrán a la calle a solidarizarse con las personas seropositivas.

¿Cómo definirías tus trabajos artísticos. Cuál es la relación que estableces entre el arte y el VIH/sida?

Teniendo en cuenta que utilizo el arte, sus materiales plásticos y visuales, como elementos que me ayudan a materializar mis investigaciones, mis trabajos han estado siempre centrados en establecer un enfrentamiento a la enfermedad y a su perfil iconográfico. Algunas de mis obras se han basado en el compromiso con la prevención y con la dignificación de los enfermos. Desde 2005 estoy realizando una serie de proyectos, todos denominados Proyecto Sida Social, en  los que uno de los objetivos fundamentales es establecer vinculaciones entre distintos agentes, tanto culturales, como sociales, universitarios, colectivos, de forma que se generen dispositivos de discusión y reflexión sobre las problemáticas que el VIH/Sida sigue presentando. Creo que definiría mis trabajos como posibilidades reales de encuentro, que no se escenifica y se espera que se produzca en una sala de exposiciones, sino que ocurren a partir de un proceso largo de conversaciones e intercambios fuera del ámbito expositivo artístico.

¿Cómo artista qué visión tienes del colectivo LGTB?

Creo que en la actualidad estamos inmersos en un neoliberalismo gay de nefastas consecuencias.  Una de las cuestiones que más me preocupa es la homofobia del propio colectivo gay. No hay más que mirar las descripciones en las páginas de contacto: una gran parte de éstas valoran exacerbadamente la hipermasculinidad y rechazan la pluma o cualquier tipo de “mal rollo”, es decir, las subjetividades.  Nos estamos diluyendo en la normalidad heterocentrada. Cualquier tipo de diferencia es vista con rechazo por el “buen chico gay”. Queremos ser normales y esta necesidad impuesta esta produciendo una gran perdida de especies diferentes. Hace poco un chico homosexual, en un gimnasio de Valencia, me dijo que él iba allí a entrenar y no a que los gilipollas como yo nos pasáramos todo el rato mirándolo y me exigió que no lo mirara. Parece que es necesario tener pinta de hetero y disimular al máximo, en el espacio público, nuestro deseo diferente.

¿Crees que el colectivo LGTB está concienciado y hace sexo seguro?

Esta pregunta puede contestarse viendo los últimos estudios sobre infecciones.  En ellos se demuestra que la población gay está a la cabeza de las nuevas infecciones. Tanto es así que en estos momentos el Plan Nacional sobre el Sida está implementando nuevas estrategias para paliar la situación, veremos que tal funcionan. En el último congreso de SEISIDA (Sociedad española interdisciplinaria del sida) éste fue uno de los temas que se trataron con más intensidad y las administraciones públicas no están retirando subvenciones para las asociaciones que trabajan con este tipo de población ya que se considera a los homosexuales un colectivo específico de intervención prioritario en estos momentos. Todo esto también se puede comprobar en los CIPS (Centro de información y prevención del sida), a partir de los resultados de las pruebas de detección del virus y las asesorías que se realizan. Por lo tanto, parece ser que lo que llamas colectivo LGTB no está suficientemente concienciado y no toma todas las precauciones necesarias cuando folla.

¿Y cuáles podrían ser las causas de esta situación?

Pues creo que las causas son múltiples. Una de ellas sería la percepción de que se trata de una enfermedad de personas mayores, de tiempos atrás. Otra, que los jóvenes no han vivido la época más dura de la enfermedad, no han visto morir a sus parejas ni a sus amigos; y la otra tendría que ver con la información que se tiene de lo que se considera la cronificación de la enfermedad. Para los más mayores el cansancio en el uso del preservativo puede ser una de las causas por las que se está bajando la guardia.

¿Algún consejo?

Que la libertad de elección solo puede darse de forma real si se tiene información. Me parece muy bien que alguien, conscientemente, no quiera utilizar preservativo. ¿Pero cuántos no lo utilizan como consecuencia de unas percepciones erróneas sobre la enfermedad y sus consecuencias?

Consulta su obra en www.pepemiralles.com

 

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