La soledad y la prostitución masculina, protagonistas de 'Chapero'

La obra va más allá de la etiqueta de "temática gay" para afrontar conflictos universales como la incomunicación, el sexo o los problemas generacionales entre una madre frustrada y un hijo ahogado por el ambiente familiar.

chapero09/02/2013 Chapero, que se representa en la sala madrileña Azarte, desenmascara con un estilo cotidiano y sincero tabúes como la prostitución masculina, que rara vez se ha puesto sobre un escenario.

La obra narra la historia de Nico, un chico de apenas 19 años, que en su afán irremediable de encontrarse a sí mismo huye de su propia familia. En un encuentro cargado de confesiones, recuerdos y sexo con un desconocido encontrará parte de las respuestas que busca.

La Compañía Muga Teatro, formada por actores, directores y dramaturgos licenciados recientemente en la Real Escuela de Arte Dramático de Madrid, cuenta con Chapero, escrita por Antonio Jesús González, una pequeña historia cuyo máximo acierto es la honestidad con la que trata temas universales como la soledad, el miedo, las mentiras, las frustraciones y la comunicación –o la falta de ella–. Y lo hace sin pretensiones, sin adornos, ayudándose tan solo de la poética de lo cotidiano, de aquello que nos hace iguales.

Bajo la dirección de Pedro Casas, los protagonistas de Chapero, Salvador Bosch, Irene Calabuig y Marcos Castro, ponen su talento al servicio de una sencilla historia que se cuela por aquellas grietas que nos desvelan quiénes somos realmente y qué queremos del otro.

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