La Inquisición española y la represión contra los homosexuales

A lo largo de la Era Moderna, la Inquisición española fue la institución dedicada a castigar la homosexualidad en España.

inquisicion16/02/2013 - José Luis Villalobos El Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición fue establecido en 1478 por los Reyes Católicos a imitación de otros organismos similares europeos, dentro de un agitado contexto histórico que hoy conocemos como el tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna. En inicio, la principal competencia de esta institución era el mantenimiento de la moral católica, vigilando a los judeoconversos, y más tarde, a los moriscos. Su instauración obedecía a la autoridad monárquica, no a la Iglesia, por lo que rápidamente empezarán procesos de represión que buscan la unidad religiosa en el Reino de Castilla, y más tarde, en la Corona de Aragón.

La Inquisición aumentó su poder e influencia en poco tiempo, tomando así las primeras disposiciones contra la homosexualidad en 1497. El castigo contra los delitos sexuales relacionados con la sodomía eran fuertemente reprimidos, siendo la pena de muerte la más extendida. Hay que tener en cuenta que en esta época, la idea de que se pudiera "contaminar la sangre", tanto con homosexuales, como con personas de otras etnias, religiones o herejes, eran considerados muy graves. Cabe destacar la brutalidad de la diócesis zaragozana, donde, entre 1571 y 1630, se abrieron 534 procesos por crímenes de sodomía (recogido en el Derecho Canónico como "contra naturam"), de los cuales 102 fueron ejecutados.

La ley establecía que "De los sodomitas [...] Mandamos que cualesquiera que sean que tal pecado fagan que luego [...] ambos dos sean castigados ante todo el pueblo e después a tercer día sean colgados por las piernas fasta que mueran". A pesar de ello, la Inquisición española preferiría aplicar para casos capitales la muerte en la hoguera; ya que, como hemos dicho, esta serie de delitos graves sólo podían ser purificados por el fuego. Se ajusticiaba en un lugar público, ante Dios, con el propósito de servir de ejemplo.

En 1592, Felipe II tomó una serie de medidas con el deseo de agilizar el proceso inquisitorial contra delitos de sodomía. Desde este momento, "un testigo bastaba", a pesar de que pudiera haber testigos con declaraciones opuestas, o ninguno. He aquí el texto original: "para los que cometiesen fueren castigados, aunque el dicho delito no fuese probado con testigos, sino por otras formas establecidas y aprobadas en Derecho, de las quales puediese resultar bastante probanza para poderse imponer en el la pena ordinaria". El medio más importante para sentenciar a un acusado era la confesión propia debida a la tortura. Los métodos legales para salir del proceso una vez apresado eran prácticamente imposibles, siendo el "tormento" fuente de la propia inculpación.

La represión sexual de la Inquisición iba más allá de la homosexualidad. Siendo juzgados crímenes por la confesión de relaciones sexuales libremente consentidas anteriores al matrimonio, pues era considerado como pecado mortal. También se actuaba contra la bigamia, la zoofilia o la apología de la fornicación. Muchos de estos delitos fueron incluidos en procesos de brujería. La Inquisición vigilaba la moral sexual sobrepasando a los tribunales eclesiásticos normales.

A pesar de todo esto, los procesos abiertos por la Inquisición por delitos contra la homosexualidad, estadísticamente, no eran habituales, y corresponden en muchos casos a acusaciones infundadas derivadas de otros asuntos y confabulaciones.

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