Según el escritor Andrés Ibáñez, "Dalí fue el gran amor de Federico García Lorca"

El crítico y escritor, presenta El Público, una adaptación operística de la obra del escritor andaluz.

 

dali-lorcaAndrés Ibáñez, escritor, crítico literario y musical, que debutó como autor de libretos con la ópera Dulcinea . Vuelve ahora con la colaboración del compositor madrileño Mauricio Sotelo, para adaptar a la escena lírica la obra teatral de García Lorca.

"Tenía dos posibilidades. Una era escribir un libreto nuevo o respetar el texto, que es lo que he hecho. Escribir un libreto en el que todas las palabras son de Lorca. No me parecía oportuno otras que no fueran de él, sobre todo porque en El público no hay una historia que se pueda contar de otra forma. Son las palabras. Su texto es poesía y está hecho de imágenes".

El periodo de creación de esta obra coincide con la crisis en la relación del poeta con el pintor Salvador Dalí, que comenzó hacia 1923 y sufrió varios altibajos hasta la muerte de Lorca, en 1936, como queda reflejado en la correspondencia entre ambos reunida por Víctor Fernández en un libro. "Tú eres una borrasca cristiana y necesitas de mi paganismo (...) yo iré a buscarte para hacerte una cura de mar. Será invierno y encenderemos lumbre. Los pobres bestias estarán ateridas. Tú te acordarás que eres inventor de cosas maravillosas y viviremos juntos con una máquina de retratar (...)" podemos leer en una de las cartas.

Según dice Andrés Ibañez, Dalí le marcó mucho, pero El público lo escribió después de su viaje a Nueva York. Y, según él, en aquella época tuvo varias relaciones. 

Al parecer fue el padre del escritor, Federico, quien envió a su hijo a América al verle tan deprimido. La razón de aquella tristeza era una crisis con Aladrén, que había comenzado a verse con la que después se convertiría en su esposa, Eleanor Dove.

"El escultor volvió loco a Lorca y le hizo sufrir muchísimo, además ni siquiera era homosexual. Fue uno de los amores que más le torturaron cuando escribió esta obra. También Dalí, que fue quizá el gran amor de su vida, pero un amor imposible. Todo ese dolor está en este texto, pasado por la experiencia de Nueva York, donde vio una forma de ser homosexual mucho más abierta. Una cultura homosexual menos escondida. Eso le ayudó para salir un poco del armario, y para ver que había muchas cosas de las que se podía hablar" cuenta Ibáñez.

El mensaje de la obra es un canto a la libertad del amor homosexual; a la libertad en el arte, a través del teatro bajo la arena, y también reflexiona sobre la identidad, en quiénes somos. Un tema muy importante en ella es el teatro dentro del teatro, que era lo que realmente les interesaba a los surrealistas: mezclar el arte con la vida. Buscar la verdad y la libertad en la vida y en el arte era lo mismo para ellos. "Es una obra muy romántica que pretende romper los límites" según su autor. 

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