Carlos G. García: 'Me convertí en una especie de Jorge Bucay de la risa'

Carlos G. García, gran promesa de la literatura LGTB, no es primerizo en el mundo literario: aparte de ser un colaborador fijo del portal Universo Gay, autoeditó un conjunto de artículos sobre el amor, el desamor y sobre cómo tomarse el mundo de las relaciones con humor llamado 'Amar en tiempos de estómagos revueltos' en 2009 y la novela 'Multitud', también conocida como 'El libro de los botones', en 2010.

21/10/2011 - Paz Quintero Ahora nos sorprende con una novela inteligente, Entrada + consumición (Ed. Stonewall), con la que uno disfruta viéndose reflejado en muchos aspectos. Mediante la crítica más incisiva y cómica, la novela analiza la realidad del día a día de un muchacho joven con unas inquietudes no sólo laborales en un mundo donde la crisis de valores y afectos es más acusada que la económica.

¿Cómo empezaste a escribir? ¿Quién o qué te introdujo?

En realidad, yo siempre he escrito. Vamos, que en lugar de nacer con un pan bajo el brazo, nací con un crítica social irónica y procaz. Yo era uno de esos niños raros que leían muchísimo y que de vez en cuando escribía alguna historia delirante (y llena de dramatismo, porque además yo era un niño atormentado, cliché de escritorzuelo donde los haya). Con esas historias conseguía evadirme. En octavo de EGB gané un concurso de relato corto en Málaga y mi profesora de Lengua, que era una mujer mu apañá, dijo en medio de la clase “vaya, vaya… Parece que tenemos aquí a un futuro escritor”. A mí lo de escritor me sonó muy bien, pero si llego a saber que era tan difícil me meto a dentista, chica, qué quieres que te diga.

Sin embargo, puede decirse que me puse a escribir en serio hace unos siete años, cuando me abrí el blog “Navegando a la Deriva” tras una relación un tanto tortuosa que me dejó un poco tarado (más de lo que parece). Total, que como era presa fácil de ponerme en plan melodramático y quedarme en casa para siempre, encerrado y entregándome a un futuro de envejecer solo, rodeado de gatos, plantando nabos en un huerto y viendo todos los sábados por la noche la Doctora Queen, decidí que no había mejor terapia que reírme un poco del mundo de las relaciones (sin dejar de criticar, claro, eso por encima de todo). El blog tuvo mucho éxito, mucha gente comenzó a leerme y me escribían para comentarme que se lo pasaban pipa conmigo y que los ayudaba a ver sus propias relaciones y problemas de un modo distinto. Así que, de repente, sin comerlo ni beberlo, me convertí en una especie de Jorge Bucay de la risa.

A través del blog conocí a Libertad Morán, la cual me animó a que terminara mi primera novela (aun inédita, que servidor tiene mucho material acumulado de todo el tiempo en el que no le han hecho ni caso). Libertad hizo que me sintiera capaz de terminar una novela, digno de recibir el título de escritor (ya podía haberme hecho sentir digno de ser dentista, insisto, pero no, erre que erre). Y aquí estamos.

¿Cómo es tu proceso creativo?

No suelo guiarme por un proceso creativo definido. Sencillamente se me cuela alguna idea en la cabeza y pienso en ella durante días. Algunas se me olvidan sin más. Otras, en cambio, me obsesionan y voy novelando sobre ellas mientras camino por la calle, antes de dormir, cuando me cepillo los dientes, cuando alguien me habla sobre algo que no me interesa y pongo el salvapantallas… Ya sabes, esas cosas. Normalmente, me pongo a escribir cuando ya no puedo más. Me digo: “Carlitos, o sueltas esto o revientas”. Y me hago caso, claro, porque si no me enfado y me pongo insoportable.

¿Qué parte de tu trabajo es la que menos te gusta?

Interesante pregunta, jajaja. Pues verás, lo que menos me gusta es esa fase odiosa en la que relees, relees y relees por enésima vez para corregir fallos, para cambiar cosas y para conseguir que todo quede perfecto. Soy bastante minucioso, lo que significa que puedo pasar mucho tiempo inmiscuido en el proceso de relectura y corrección. Y, créanme, por muy egocéntricos que podamos ser los escritores (que, de hecho, lo somos) es desmoralizador leer por décima vez un texto que has escrito tú mismo, que casi te sabes de memoria y cuyas palabras hasta carecen de sentido ya.

¿Qué escritores han sido inspiradores para ti?

Siempre he sido y sigo siendo muy de literatura española. Me apasiona Almudena Grandes, casi todos sus libros logran emocionarme de un modo u otro y me ponen en la tesitura de tener que leer ansiosamente al mismo tiempo que no quiero que el libro se acabe nunca. Me gustan Rosa Montero, Lucia Etxebarria (que en sus primeras novelas largas supuso todo un descubrimiento para mí), Marta Rivera de la Cruz, Javier Marías. Además de Gabriel García Márquez, Michael Ende, Oscar Wilde… ¡No sé, muchos! Y por supuestérrimo, y conste que no es por hacer la pelota, que he devorado, y más de una vez, sus cuatro libros (e incluso alguno más inédito), la señorita Libertad Morán.

Tres libros clave en tu vida.

Como soy muy guay y voy de transgresor por la vida y todo eso (ya sabes, todo fachada, en realidad compro La Razón tres veces al día), elijo cuatro; he sido incapaz de reducir más la lista, lo siento.

  1. De todo lo visible y lo invisible, de Lucía Etxebarria. Porque describe perfectamente un tipo de relación bastante dura que se parecía mucho a la que yo mantenía cuando el libro cayó en mis manos. Fue revelador.
  2. Atlas de Geografía Humana, de Almudena Grandes. Porque es un libro que me hizo vibrar desde el principio hasta el final y pensé que algún día me encantaría escribir una novela tan redonda y tan buena.
  3. El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde. Por el mensaje tan bueno que transmite y también por el estilo de Wilde.
  4. La historia interminable, de Michael Ende. Éste lo he leído varias veces y he de reconocer que me emocionó incluso más cuando lo leí siendo ya adulto. ¡Tiene unas metáforas de la vida real cojonudas, que te dejan sin aliento!

Háblanos un poco de Entrada+consumición.

Pues Entrada + Consumición es una novela fresca, divertida y fácil de digerir. Pero al mismo tiempo es muy crítica, muy cruda, muy descarada. Y también es una novela muy real. No he querido separarme de las situaciones que vivimos a diario, de las cosas que nos pasan a todos normalmente. Por eso sus personajes son los típicos que puedes encontrarte un sábado por la noche en cualquier bar.

Parte de la típica situación, un tanto ñoña y romántica y muy cotidiana, de chico conoce a chico, pero va mucho más allá de eso, porque ahonda en problemas muy reales, en lo que se esconde tras la aparente frivolidad de risas, copas y ligues de una noche. Todos lo pasamos mal, aunque no se nos note, aunque sobrevivamos día tras día. De este modo, he intentado conjugar el dramatismo de la vida con la pizca de humor y de filosofía de la que habitualmente echamos manos para seguir adelante. Digamos que tira un poco de mierda a la cara del lector, le da material para pensar, pero lo hace de un modo amable y tierno.
Para mí es una novela especial, no sólo por el significado que ha tomado ahora, siendo mi primera obra publicada por los circuitos editoriales convencionales. Me divertí mucho escribiéndola y, al mismo tiempo, puse bastante de mí mismo en ella. Hay que poner un poco de carne en el asador para que haya autenticidad. No es que sea autobiográfica, pero hay mucho de mí mismo en cada una de las palabras que la conforman.

¿Cuáles son tus metas como escritor?

Jajaja, pues no sé. Seguir escribiendo, supongo. Podría decirte que me encantaría vender millones de ejemplares, que todo el mundo usara mis libros para leer y entrar en catarsis (y no para quitarle la cojera a la mesa del salón) y con ello hacerme rico y famoso, pero soy bastante realista y sé que hacerte un hueco mínimo en este mundillo es bastante complicado. De momento me conformo con que la gente me conozca y me lea. Y si lo que lee no le deja indiferente, mejor que mejor.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Buscar algo que me dé un sueldo mensual para poder mantener esa manía tonta que tengo yo de comer todos los días (si es que, mira que soy sibarita). De momento, ya que estoy en paro, acudo a lo que me echen. Dado el fantástico panorama al que nos enfrentamos los jóvenes, no me cierro a nada, razón por la cual mi currículum es tan extenso (tengo un montón de títulos con los que… no sé, envolverme los bocatas de chorizo. Me falta hacerme un curso de encaje de bolillos. Así que, bueno, estoy abierto a ofertas (si pueden ser profesionales y en las cuales no tenga que desnudarme, mejor, por favor).
Por ahora continuaré escribiendo. No estaría nada mal que me tomara ya un tiempo para ponerme con una novela que tengo en mente desde hace meses…

¿Qué le aconsejarías a los autores noveles que desean hacerse un hueco en el mundo de las letras?

Les aconsejo que tengan mucha paciencia y que al margen de que logren que alguien les haga caso o no, continúen escribiendo y depurando su estilo. Esto, lo de ser escritor, es un trabajo individual e interior. Y la inspiración, aunque tiene algo que ver, no lo es todo. Hay que escribir mucho, muchísimo, e intentar ser mejores movidos por un deseo interior. Escritor es el que escribe. Lo de publicar ya es otra historia que no tiene nada que ver.


Carlos G. García, sin cáscara


Cómo definirías tu carácter: Mordaz, hipercrítico, hiperactivo, excesivo.

Tu mayor miedo: Convertirme en alguna de las cosas que detesto (y no son pocas. Estoy acojonado).

Tu palabra favorita: Empatía (esa gran desconocida).

Qué es lo primero que haces al levantarte: Pensar en la cantidad de cosas que me gustaría hacer al cabo del día (no hago ni la mitad, pero mira, de ilusión se vive y la hiperactividad mental me despierta y me pone de buen humor).

Lo último que te hizo reír: Una conversación sobre miembros viriles (todo finura yo) que tuve con unos amigos durante una cena. Fabricamos una escala en la que distinguíamos entre bonito, precioso, fantástico y espectacular. Lloré de la risa con frases como “mi novio tiene un pene espectacular”.

Lo último que te hizo llorar: Cuando volvía de Madrid, el balance mental que hice sobre la presentación de “Entrada + Consumición” y la cantidad de gente que estuvo conmigo, de un modo u otro. En la presentación no lloré pero luego, en el coche de camino a Málaga, me puse de un moña…

Qué personaje de película te gustaría ser: Dori de Buscando a Nemo. ¡Sigue nadando, sigue nadando!

Una canción imprescindible: Greatest Love of All de George Benson (que después versionó la Whitney).

De qué plato podrías repetir una y otra vez: Cualquier tipo de pasta. ¡Me vuelve loco!

Un plan para un fin de semana: Emborracharme con mis amigos y mi chico, estando a gusto y tranquilo, y reírnos del mundo. ¡Es lo mejor que hay!

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