| Heterocity: Salir del armario por segunda vez |
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Cuando llegué a la página 487 de Heterocity, la novela de Mauricio Orellana ganadora del Premio Centroamericano de Novela Mario Monteforte Toledo 2010, sentí las mismísimas emociones que alguna vez experimenté cuando le grité al mundo que era gay, homosexual, rarito, que amaba y gozaba a los hombres pues.
Así, el protagonista indiscutible de la novela es el matrimonio gay. El debate que ha generado tal cuestión sigue siendo novedoso, aún cuando hoy la homosexualidad se ha descartado como una perversión y son ya más de 10 los países que han incluido esta modelo de unión dentro de su ordenamiento jurídico. El Salvador, y en general el istmo centroamericano, no se incluyen dentro de esta lista, apegándose a las leyes católicas y a las del macho heterocentrista productor de bebés. Orellana tiene la virtud de cubrir cada arista de tan complejo enfrentamiento. Marvin, el homosexual que lucha consigo mismo y con su naturaleza, El sacerdote Diez, un homosexual reprimido que busca los placeres de la carne y el alma en las calles oscuras de El Salvador, el diputado Farías, político que se arriesga a luchar por una minoría en un campo de batalla injusto y lleno de enemigos, Lucrecia Fábregas, la defensora de la familia tradicional y la que acusa, juzga y condena a los homosexuales, y Wally Vargas, el presentador de televisión encantador de la doble vida: marido y galán de las pantallas y homosexual amante de los placeres anales; son algunos de los personajes y las historias que convierten a Heterocity ya no sólo en una novela, sino en una radiografía de las sociedades centroamericanas, sorprendente por su exactitud y destreza en la narración, riquísima por su sinceridad y desfachatez. Mauricio Orellana se convierte automáticamente con esta obra en un punto de partida para analizar la cuestión homosexual en Centroamérica, a Heterocity no solo se le deben reconocer sus méritos narrativos y literarios, sino sus aciertos en documentación, investigación y difusión de un tema tan complejo y lleno de capas como lo es el matrimonio homosexual. Yo, asiduo de las prácticas anales, enamorado de las barbas y las piernas espesas, orgulloso de mi credencial de rarito y salido del clóset ya hace varios años, leí y volví a entender lo humano de mi condición, lo humano de mis necesidades, lo humano de mi generación. Heterocity me sacó del clóset otra vez, ¡qué delicia! David Ulloa es periodista y activista LGTB costarricense Puedes comprar desde aquí tu ejemplar al mejor precio
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29/10/2011 - David Ulloa Angustia, indignación, incertidumbre, emoción y éxtasis, para mencionar algunas, son las emociones que este poderoso texto me hizo disfrutar durante su lectura. Las historias divinamente entrelazadas, al mejor estilo de Iñárritu, retratan un país entrenado para rechazar a lo diferente. El Salvador emerge en Heterocity como un ejemplo más de esas tantas sociedades que son vestigios de los Neandertales: pene conoce a vagina, pene y vagina trabajan juntos para crear a un penecito o una vaginita, ese penecito o esa vaginita buscaran su complemento como sus creadores e iniciarán el ciclo una vez más. Algo diferente a este proceso, ¡Jesús María y José!, es obra de Satán.
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