Marisa Rubio: 'a los homosexuales asesinados o torturados por el nazismo se les ha olvidado'

Nos reunimos con Marisa Rubio, para que nos hable de Sedom, una novela sobre un amor entre dos hombres en un difícil escenario como el gueto de Varsovia durante la invasión alemana.

sedom, libro, novela, literatura11/11/2011 - A.G. | Sedom te sumerge de lleno en la vida del gueto de Varsovia en los difíciles tiempos de la invasión alemana ¿era realmente una de las intenciones del libro crear ese ambiente claustrofóbico y de aislamiento?

Sí, claramente es una de las intenciones del libro. Soy escritora de ambientes, de sensaciones. Quiero que el lector sienta, huela, escuche, sude o se congele… sí, busco eso precisamente a la hora de escribir.

Al leer Sedom vienen a la mente imágenes de clásicos de la literatura del genocidio judío, como El Diario de Ana Frank o del cine, como El Pianista de Polansky, ¿Alguna otra influencia notable a la hora de escribir la novela?

Es normal, todos hemos visto alguna película o leído algún libro sobre el tema. ¿Influencias? Todas y ninguna. He de decir que no he leído el Diario de Ana Frank y que no me gusta especialmente la película El Pianista. Pero por supuesto ha habido muchas influencias, ya que el tema me ha interesando desde siempre. Nunca olvidaré “Bent” una película fabulosa sobre una pareja homosexual en un campo de concentración. Pero fueron un viaje a Polonia y la visita a Auswichtz los que me hicieron ponerme con la historia.

Sin lugar a dudas, el verdadero protagonista de la novela es Andrej, del que cualquier lector se enamora instantáneamente, como le ocurrió a Yoel ¿Tienes alguna preferencia por alguno de ellos en concreto?

Bueno… siento contradecirte, pero para mí no es Andrzej, sino Yoel. Y esto contesta tu pregunta. Sé que Andrzej se hace querer y Yoel lo pone más difícil por su carácter y su terquedad, pero para mí sin duda, el auténtico protagonista es Yoel. Andrzej es la persona a través de la cual vemos a Yoel. Su catalizador. Yoel es alguien discreto y silencioso, que se nos da a conocer a través del impulsivo y arrebatador Andrzej.

La novela, a pesar de contar una historia de amor entre homosexuales, no cae en el “facilismo” de calentar al lector con escenas de sexo, ¿influye que una mujer haya escrito una historia de amor entre hombres? ¿Quizá el momento histórico haya influido también en dejar un poco de lado este aspecto?

A tu primera pregunta, no, en absoluto. No tiene nada que ver el que sea una mujer escribiendo sobre hombres. Ni creo que por ser una novela sobre homosexuales tenga que haber  necesariamente sexo explícito. Es una historia de amor en un contexto histórico real durísimo. El sexo existe en la novela, es importante en la historia, pero no  la descripción del acto sexual. Importa, y mucho, desde otro punto de vista, que se descubre al leer la novela.

Subyace a lo largo de toda la novela una palabra, que te viene a la mente desde el principio y que se acentúa hacia el final, “dignidad”. ¿Es un libro de héroes olvidados con el tiempo?

Es un libro sobre héroes olvidados desde siempre. Con el tiempo se olvidará el Holocausto, lo cual será una grandísima pérdida para el alma humana colectiva. Pero a los homosexuales asesinados o torturados por el nazismo se les ha olvidado desde el mismo instante en que existieron. Es un homenaje póstumo. Un grito tardío para hacer saber que existieron.

El título de la novela es “Sedom. Indebidamente tuyo”. Ciertamente la relación que mantienen los protagonistas es peligrosa y perjudicial para ambos, ¿Por qué el título de Sedom?

Sedom significa Sodoma, y todos sabemos qué fue y qué ocurrió en Sodoma. Yoel lo utiliza como el apelativo que da a un lugar que es al tiempo cárcel, guetto, prisión… pero también refugio. Un lugar prohibido donde, sin embargo, ha podido construir lo más parecido a un hogar para su amor indebido.

En la novela es muy importante el papel de las madres, unas madres que sufren por sus hijos, por la incertidumbre de su futuro olvidándose del suyo propio. ¿Por qué esta importancia?

La figura de la madre en la cultura yiddish es muy destacada. Ella es el centro de la vida de la comunidad judía. Y, en momentos tan duros como los que se viven en la novela, es la que sostiene a la familia, la que añade un punto de cordura a la locura, la que sabe mirar más allá del engaño, consolar hasta en el horror más cruel, dar de comer cuando no hay comida. Para mí, es la fuerza.

Sedom además de contar la historia de amor de Andrej y Yoel narra varias microhistorias, Isaac y Asher, Isajar, Gaddith, Rivka. ¿Podrían estas ser germen de alguna otra novela en un futuro?

De hecho, hay otra novela en la que continuaba con uno de estos personajes pero, por el momento, está guardada. Tengo otra, bastante más avanzada, cuyo protagonista no es ninguno de estos pero sí es alguien que vive las consecuencias de la misma guerra. Alguien que nace en uno de los campos y el posterior relato del resto de su vida.

Volviendo al cine. La novela está narrada de tal forma que te la imaginas en la gran pantalla con el corazón encogido. ¿Te gustaría verla llevada al cine? ¿Qué actores podrían ser Andrej y Yoel?

Me encantaría. Es mi sueño verla algún día en el cine. Es muy visual y he escrito casi toda imaginándola en formato cine. Visualizándola. Creo que Andrzej y Yoel tendrían que ser actores desconocidos. Y pondría como condición indispensable elegir al que fuera a interpretar a Yoel.

El libro lo menciona “no es igual de comprometido ser judío a secas, que ser judío, homosexual y novio de un polaco alemán”. ¿Podría haberse escrito una historia de amor heterosexual, o entre dos mujeres?

De amor heterosexual hay muchas ya y no, nunca fue la mía. Entre dos mujeres, por supuesto. También las hay y sí, podría haberla escrito. Pero surgió ésta. Me vinieron Andrzej y Yoel a decir que querían ser contados. Y yo les hice caso.


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