Artiom Zavadovsky, activista gay de Moldavia: "En muchos casos, gays y lesbianas no saben qué derechos tienen"

Artiom Zavadovsky es activista de la única asociación LGTB de Moldavia, un país que cuenta con altos índices de violencia y discriminación contra la población LGBT.

Artiom Zovadovsky¿Cuándo decidiste comenzar con el activismo LGTB?

No sé si fue una decisión deliberada, no he estado implicado en ningún tipo de activismo civil hasta que me mudé a Chisinau con 19 años. Empecé la universidad y finalmente fui a visitar GENDERDOC-M, como beneficiario, tomando libros o visionando películas. Así pasé a ser voluntario de la organización, pero no podría decir que decidí ser activista, fue un proceso natural.

¿Qué tipo de trabajo desarrolláis en tu asociación?

GENDERDOC-M fue fundada en 1998. Trabaja como un centro para la comunidad LGTB y aboga por la igualdad social en Moldavia. Es el único centro LGTB en el país, por eso combina un poco de todo: abogacía, ayuda sanitaria…Tratamos de reportar y documentar casos de violencia, discriminación… Ahora mi trabajo se relaciona mayormente con la organización de diferentes actividades: seminarios, club de discusión, actividades de información... Todas las actividades que quieren visibilizar la comunidad LGTB se destinan a la sociedad en general.

Los programas de trabajo orientados a la comunidad LGTB tratan de enseñarles a ser más activos a la hora de defender sus derechos y a disminuir su nivel de homofobia y transfobia.

Ahora trabajamos nueve personas en la organización y tenemos varios voluntarios. También tenemos alrededor de unos 40 miembros de la organización y unos dos mil personas que se benefician de diferentes servicios que proveemos.

¿Tenéis alguna dificultad en la asociación para desarrollar vuestro trabajo?

El mayor problema es llegar a la comunidad LGTB, llamar su atención y motivarlos a participar en diferentes niveles; no sé porque pero la comunidad LGTB en Moldavia no está implicada en el desarrollo civil y tampoco está interesada en recibir información de aquellos que la tienen. Esta situación puede tener varias razones: no están interesados, quizás tienen miedo…No tenemos problemas a la hora de llevar a cabo nuestro trabajo porque somos una asociación y, por ende, somos legales. Sin embargo hay varios grupos que intentan debilitar nuestra actividad, por ejemplo, en septiembre nuestra oficina fue atacada con huevos, sin que nadie hiciese nada o fuese reportada como actividad incitadora al odio.

¿Sabéis quién forma parte de estos grupos?

Son grupos de ideología neonazi que están inspirados por movimientos similares en Rusia.

¿Existe algún tipo de publicación LGTB en Moldavia?

Nosotros publicamos diferentes materiales: libros, reportajes, folletos para diferentes audiencias. También tenemos un magazine trimestral llamado Zerkalo (Espejo, en ruso) que trata sobre noticias LGTB en Moldavia y es distribuido gratuitamente.

¿Podrías contarnos más acerca de la situación actual de la comunidad LGTB en Moldavia?

No hay un entendimiento como tal de comunidad, porque la comunidad LGTB no trabaja bajo objetivos comunes. Las personas transexuales son la parte más invisible de la comunidad y ellos no defienden sus propios derechos, no hay activismo trans en Moldavia.

Los gays y lesbianas son muy diferentes de una persona a otra, pero generalmente hablando todos encuentran la misma presión social que no les permite salir del armario y mostrar sus identidades.

La mayoría de gays y lesbianas aquí llevan una doble vida, pueden ser ellos mismos con amigos o su pareja, pero por otro lado están obligados a mentir y esconderse del resto de personas con las que interactúan. Esta situación crea muchos problemas, ya que la homofobia se internaliza, y es un tipo de circulo vicioso. Esto crea problemas cuando los gays o lesbianas se enfrentan a la discriminación o a la violencia; ya que nadie denuncia por miedo a que sus identidades sean reveladas, además también están asustados de la actitud de la policía.

¿Estáis creando un sentimiento de felicidad para ser más fuertes?

No sé si hay un sentimiento comunitario o hay que crearlo, porque estas iniciativas van de abajo hacia arriba. Lo que queremos hacer es proveerlos con información y ayudarlos a ser ellos mismos, a defender sus derechos, porque según nuestra propia experiencia, en muchos casos los gays y lesbianas no saben qué derechos tienen, en qué situación pueden denunciar o de qué deberían tener miedo.

¿Hay alguna diferencia desde el primer Orgullo hasta el Orgullo de 2014?

Hay una diferencia: el primer festival fue desconocido, muy underground. Entre 2013 y 2014 la manifestación tuvo éxito relativo, los primeros años sólo los miembros de la asociación acudían, este año han acudido también personas de otras asociaciones. Sin embargo, nos hemos dado cuenta que los eventos más populares son las fiestas o el visionado de películas, por ejemplo. Sin embargo, podemos decir que la situación ha mejorado algo pero todo sigue estando anclado, porque en la sociedad sigue existiendo mucha homofobia y transfobia.

En el marco legal, ¿hay alguna legislación específica?

Hay leyes en Moldavia, pero no son aplicadas para la comunidad LGTB. Tenemos una ley antidiscriminación y otras leyes universales. No tenemos ley específica contra delitos de orientación sexual o género. Sin embargo tenemos una ley que califica delitos de odio contra la religión o contra etnias, pero si alguien de la comunidad LGTB reporta violencia, la policía dice que no puede hacer nada porque la comunidad LGTB no representa un grupo social. Estamos tratando de mejorar la legislación actual e introducir una enmienda para protegernos. Como resultado, si un crimen es cometido contra alguien por su orientación o género, será una agravante.

¿Desarrolláis algún trabajo fuera de Chisinau, la capital?

Trabajamos básicamente en Chisinau. Tenemos grupos en otras zonas como Tiraspol, en Transnistria, pero en los pueblos no hay audiencia. A veces a través de otras asociaciones intentamos enviar nuestro mensaje, poniéndolo en una perspectiva de derechos humanos para poder cambiar la mentalidad de los pueblos. Pero como la agenda LGTB es un tabú aquí, tenemos que poner el mensaje en otras palabras. Hay mucha diferencia entre la capital y los pueblos.

¿Cuál es el principal obstáculo para conseguir una sociedad igualitaria?

La mentalidad es fija; no cambia porque no hay programas para mejorarla. La educación es muy conservadora, ciertos temas no se tratan, nadie habla sobre derechos humanos o educación sexual con los niños. Así la gente crece y perpetua los mismos tópicos que la generación anterior.

¿Consideras alguna institución como un obstáculo?

La iglesia es el mayor transmisor de homofobia en este país. Es la institución que nadie cuestiona y así puede manipular la verdad de las personas. La Iglesia es un gran negocio aquí

¿La mentalidad rusa afecta en Moldavia?

Sí, la gente en Moldavia ve programas de televisión rusos, la información es la misma, la misma propaganda anti homosexual.

¿Cuál es la situación en otras republicas exsoviéticas?

Es mucho peor. La situación en Moldavia está más cercana a los Balcanes, Yo creo que estamos un poco más avanzados en este tema; Bielorrusia es una dictadura, en Rusia la situación es horrible, en Ucrania la situación es caótica, Azerbaiyán es una dictadura, Armenia es todavía un satélite ruso, en Georgia las leyes son buenas pero la situación es horrible, en Kurdistán están debatiendo sobre leyes antipropaganda, Kazajistán es otro satélite ruso. Transnistria es, de facto, un país diferente dónde la comunidad LGTB es completamente invisible, y lo que terminan haciendo es venir a Chisinau.

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