Suzana Tratnik: "Es posible curar una herida, pero siempre habrá cicatrices"

La última novela de la activista y escritora eslovena, Posiciones geográficas, de la editorial Dos Bigotes, se sirve de la ambigüedad sexual, la ironía y la metáfora para retratar un país todavía en transición hacia la aceptación del colectivo LGTB.

suzana tratnik¿En qué se diferencia Posiciones geográficas de tus anteriores trabajos?

Posiciones geográficas es una edición especial porque tuve que hacer una selección de seis relatos cortos que ya había publicado anteriormente.

En discreción garantizada, uno de los capítulos, hablas sobre las relaciones clandestinas entre mujeres, ¿Se podrían extrapolar los testimonios de las protagonistas a las relaciones lésbicas en Eslovenia?

Eso es. Escribo sobre el amor entre mujeres, sus problemas personales, pero en el fondo lo que quiero transmitir es una visión de las mujeres en Eslovenia afectada por la política, transmitir la idea de que ser homosexual en mi país no es lo mismo que ser heterosexual, lo cual se ve reflejado en todas mis historias.

¿Qué organizaciones activas en la defensa de los derechos de las mujeres lesbianas existen en estos momentos en tu país?

En los años 80, había muchos movimientos ciudadanos que luchaban por la igualdad del colectivo LGTB, desde grupos feministas hasta un grupo en defensa del colectivo lésbico y otro que defendía la igualdad de los hombres homosexuales. Sin embargo, ahora hay muchas iniciativas pequeñas promovidas por mujeres, y un montón de organizaciones que trabajan por la erradicación de la violencia de género, además de que, estas organizaciones que en los 80 trabajaban por separado, ahora son mixtas, en defensa del colectivo LGTB en general, trans incluidos.

¿Algún logro hasta el momento?

Muchísimos, sobre todo de las organizaciones que luchan específicamente contra la violencia hacia las mujeres. El gobierno, a raíz del auge de estos movimientos, está proporcionando casas a estas mujeres y a sus hijos como refugio. Además, se han mejorado las infraestructuras y locales pensados para las personas homosexuales, tenemos pubs, cafeterías para el colectivo, festivales de cine... Esto es importante para que la gente joven obtenga información sobre la cultura LGTB, que lean libros sobre ella, y formen parte de la comunidad.

El término unión civil sigue teniendo connotaciones negativas para las relaciones entre personas del mismo sexo. Desde tu punto de vista, ¿cuánto habrá que esperar para que se consiga el derecho al matrimonio en Eslovenia?

La unión civil es muy diferente al matrimonio, es algo muy especial que no agrada a mucha gente porque implica rellenar una serie de datos en un registro, y por eso, no es un matrimonio como tal. Es fruto de un gobierno conservador que opina que solo las uniones entre personas de distinto sexo se pueden considerar matrimonio. Hace unos años, tuvimos un referéndum y se modificó en parte la ley, pero esta no contemplaba todavía la adopción de hijos por parte de personas homosexuales, por lo que tendremos que esperar bastante tiempo para conseguir el derecho al matrimonio.

¿Por qué no se ha conseguido todavía? ¿Es la opinión pública la mayor culpable o, sin embargo, sigue existiendo gran reticencia a la aprobación por parte del poder?

Creo que es un problema de ambos. Cuando ha habido discusiones en el Parlamento esloveno, era terrible, porque los diputados se centraban en focalizar el discurso contra el colectivo para ganar votos. Discursos llenos de estereotipos que dan un mal ejemplo a la ciudadanía, una ciudadanía muy mal informada sobre las personas LGTB y cuya ideología depende, en gran medida, de estos discursos de políticos relevantes eslovenos.

En Cosiendo a la princesa, uno de tus relatos, utilizas la metáfora de la costura para hablar sobre la violencia contra los más débiles y la necesidad de subsanar la herida, ¿se puede llegar a coser una costura por completo?

Es posible curarla pero siempre habrá cicatrices. Todos las tenemos.

Tu visión sobre los roles de la femineidad es bastante diferente a la establecida, ¿por dónde empieza el cambio?

No me gustan los estereotipos, aunque también soy consciente de que siempre estarán presentes. Cuando empiezas a crecer, la gente te impone una serie de normas de conducta adecuadas a tu edad o tu condición sexual. Siempre he pensado que, dentro de los límites que tu cuerpo te impone, puedes hacer todo lo que te propongas.

En Eslovenia, en particular, ¿cuáles son los retos pendientes en cuanto a la cuestión homosexual?

Lo más importante es la elaboración de una ley de matrimonio que sea igual para heterosexuales y homosexuales, pero esto no resuelve todos los problemas. El objetivo principal no es solo la redacción de una ley sino normalizar al colectivo, que tengan la posibilidad de formar una familia o de adoptar niños. A veces, cuando se consigue la ley, se pasa por alto que la lucha LGTB es algo constante.

¿Tienes la esperanza de que algún día los polos que enfrentan las posturas en cuanto a la homosexualidad se unifiquen o piensas que siempre habrá "posiciones geográficas"?

Siempre habrá posiciones geográficas en cuanto a determinados temas porque así es como afrontamos la vida. Necesitamos las posiciones geográficas, las diferencias, pero no en la cuestión de la homosexualidad.

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