Leo Rivera: "Nunca he sentido la rivalidad entre madrileños y catalanes"

Duerme poco: las mañana las dedica al rodaje de Gym Tony, en la que interpreta a un político con pocos escrúpulos para conseguir lo que quiere, y las noches las pasa como Mikel, un ertzaina en Más apellidos vascos 2.0, en el teatro Marquina de Madrid.

leo riveraEn la obra cambias continuamente de personaje; de Mikel del norte a Jose Antonio del sur. ¿Qué te es más complicado hacer, el acento vasco o el andaluz?

El vasco. Tengo mucha familia andaluza por parte de madre. Desde pequeño llevo oyendo el acento del sur y es algo que se queda. Digamos que lo he tenido que trabajar menos.

De algo te habrá servido las clases tomadas para Burundanga, la otra obra de teatro en la que también interpretabas a un vasco...

[Risas] Mira lo que te digo: me tiré dos meses viendo solo la ETB. Imagina el dominio que tengo.

En la obra hacéis un montón de cambios en segundos, del norte al sur y viceversa. ¿Alguna vez has salido vestido de ertzaina con el acento cambiado?

No. Esto es como un dominó. Si se te va un zapato o no te abrochabas bien la chaqueta, ya entrabas mal y te desconcentrabas. Lo que te digo, efecto dominó. Es lo que más costó, porque el texto te lo aprendes. Los personajes están ahí, el acento lo ensayas, pero el hacer los cambios automáticamente es a lo que más miedo tenía. Estábamos muy asustados. Era un lío. Al principio estábamos más preocupados de salir vestidos correctamente que de otra cosa.

¿Es lo más complicado del montaje?

Sí. Esta obra tiene, pienso, más montaje por detrás que por delante, lo que ve el público. Tienes que tener claro lo que vas hacer por detrás para salir a escena. Ten en cuenta que todas las escenas de cara al público ya están montadas.

De las ocho escenas, ¿en cuál es en la que te encuentras más cómodo?

En todas. Quizás... ¿sabes lo que pasa?, que la de la ertzaintza y la policía es con la que más puedes jugar. Tiene más recorrido. Pero la verdad es que con todas.

¿Y cómo espectador? ¿Cuál crees que gusta más?

Creo que todas. Quizás la de la playa es la más completa. Son unos cinco minutos con todos los actores, la trama, el montaje.

¿Qué tiene este 2.0 que no tenía la primera temporada?

Como el sistema operativo de los móviles. Se ha quitado lo que no funcionaba y se ha potenciado aquello que veíamos que funcionaba mejor. Ha quedado más redondo todo. Antes era un poquito más larga y subía y bajaba, por decirlo de alguna manera. Ahora, desde el minuto uno, sube y sube sin parar. Lo notamos nosotros en el escenario, la energía se mantiene. Se nota también en el público. La esencia es la misma, no ha habido grandes cambios.

leo rivera 2En la obra os metéis tanto con unos como a otros. ¿Alguna vez te han increpado por la calle o en las redes sociales? ¿Alguien se puede sentir ofendido?

No, la verdad. Se hace todo en clave de humor y creo que la gente es consciente de ello. Solo una vez en la escena que digo aquello de: “Ustedes saben que en Andalucía, con un menú sidrería comen 18 andaluces”, de repente se oye la voz de un señor mayor andaluz que dice: “eso no es cierto” [risas]. Creo, quiero pensar, que también lo dijo en plan gracioso, de coña, seguro. Es una obra muy blanca y se nota. Nosotros hicimos solo una pequeña gira en Pamplona y fue fascinante cómo les encanta reírse de ellos mismos. Creo que en Andalucía será igual. Cuanto más te reconoces en clave de humor más te gusta, pienso. Es un humor muy sano. 

¿El director de la obra, Gabriel Olivares, os deja margen para la improvisación?

Si. Como director él se empapa de todo lo que el actor le puede ofrecer. Luego escoge lo que más le interesa, le gusta o piensa que puede funcionar mejor. Es un trabajo en conjunto.

¿Has visto la película?

Claro. Sí, sí que la he visto.

¿En quién te inspiraste, sí es que lo hiciste en alguien?

En nadie en especial. Fue surgiendo. Es el “típico” vasco que se va quitando capas, y es un pedazo de pan. No se puede jugar mucho. Hay paralelismo, lógicamente. Sí que hemos querido hacer un homenaje a la película. Y muchos de los sitios tienen el mismo nombre que en el peli: taberna, sitio de pinchos, playa que se nombra... Quien sea fan incondicional de la película, y nos haya venido a ver, sabe de lo que hablo.

¿Hasta cuándo te vamos a ver haciendo de Mikel?

Todo lo que Mikel aguante. Mi Mikel es vasco y aguanta [risas].

Ahora que se va estrenar Ocho apellidos catalanes, ¿qué opinas de esa supuesta rivalidad entre madrileños y catalanes?

Nunca la he sentido. Tengo mogollón de amigos catalanes. Me encanta Barcelona. He vivido en Tarragona. Sé que está ahí, pero no lo he notado.

Empezaste en los musicales. ¿Qué musical te gustaría hacer?

Last Five Year. Es una historia de amor entre un hombre y una mujer en el que el personaje masculino la cuenta desde el principio y el femenino desde el final, hasta llegar a cruzarse las historias.

Sigues en la serie Gym Tony. ¿Cómo se lleva ir de un sitio a otro?

Imagina. Salgo de casa a las siete de la mañana y llego a las doce de la noche [risas]. No me preguntes qué he grabado esta mañana porque no me acuerdo. Me estudio los guiones, los grabamos y. ¡hale!, “delete”. Ni me acuerdo. La cabeza es muy lista. Sabe lo que tiene que guardar y tirar.

¿Crees que el teatro se está recuperando de la crisis y de la subida del IVA?

Cada vez la gente va más al teatro, pero también es verdad que hay más salas de teatro alternativas. Que luego se aguanten las producciones por números y cuestiones económicas es otra historia. Pero el teatro está vivo. Está más vivo que nunca por eso que te digo de las salas. Cada vez tenemos un público más exigente, porque la gente es más viajada. Ve más cosas fuera, en otros teatros de renombre a lo largo del mundo, y sabe lo que quiere ver.

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