"Todos nos prostituimos de una u otra forma aunque no sea por dinero"

Con un estilo absolutamente personal basado en la escenografía y la luz, la cámara de Fernando Bayona abre en canal las realidades más oscuras para ofrecernos el más bello retrato de nosotros mismos.

fernando bayonaEn tu último trabajo The life of the other vemos escenas casi hopperianas, relatos congelados. ¿Qué cuentan escenas como The News, The Last Time o Burning Man? No se sabe bien pero parece que hablan tanto de tragedias como que inspiran una absoluta ternura.

En The news me acerco a la pareja formada por Manuel y Juan, chapero el primero, stripper el segundo. En la escena, Juan regresa de amenizar una despedida de soltera, portando como regalo un par de globos de helio y unas orejas de conejo rosas que una de las invitadas a la fiesta le había regalado. Manuel entrega a Juan los resultados positivos de unos análisis que ambos se habían realizado días antes y que cambiarán su vida a partir de ese momento. Dejo en suspenso el tipo de pruebas para que sea el espectador el que asigne el sentido que estime oportuno por el contexto recreado en la imagen.

En The last time me adentro en la intimidad de Mike, que, sentado en el suelo de su cocina, toma la decisión de que ese sería su último servicio. Un punto de inflexión en su vida que marcará el inicio de una nueva dirección.

Para crear la pieza Burning man necesité de 3 largas entrevistas para que su protagonista me permitiese adentrarme en su realidad y dejase de lado al personaje al que se aferraba para protegerse. En ellas me contó sus vivencias más íntimas y narró sus frustraciones y sentimientos más profundos. Acabó confesándome su intento de suicidio quemando su casa con él dentro. No era capaz de soportar su vida ni asumir la tragedia familiar que su trabajo había desencadenado. La intensidad y crudeza de la historia me llevó a recrear nuevamente la escena en la puerta de la casa familiar para producir la imagen.

The expected meeting, The Client, Fast Sex… hablan abiertamente de relaciones entre hombres, parece que de relaciones pagadas, son chaperos, clientes y amantes. ¿Qué significa este imaginario de la prostitución masculina en tu trabajo más reciente?

Me fascina el concepto platónico del amor instaurado en la sociedad contemporánea. Y para abordarlo desde otra perspectiva me adentro en el uso del cuerpo como soporte laboral por tres colectivos profesionales, esto es, como objeto de deseo intangible, caso de los stripper o actores porno, o bien aquellos que son subordinables a través de una contraprestación económica, en el caso de los chaperos. Uso esta estrategia para poner de manifiesto que todos nos prostituimos de una u otra forma aunque no sea por dinero.

¿Es realmente la vida de otros o es un poco tu vida?

Es la vida de otros aunque se convierte en la mía propia desde el momento en que me implico emocionalmente con los personajes y sus vivencias. Supongo que vivo parte de su realidad a través de las situaciones que selecciono de las múltiples historias que ellos me narran y que finalmente aparece en la imagen fotográfica.

En What Never Was pero sobre todo en Long, long time ago ya se veía tu gusto por las historias en imágenes, por las fábulas, lo teatral, pero las escenografías eran mucho más recargadas, pensadas al detalle, más barrocas. ¿Por qué este salto a una realidad más despojada de detalles y más centrada en el individuo? Una realidad desnuda casi de emociones pero a la vez absolutamente emocional.

Hay que evolucionar y explorar otras formas de hacer. En los trabajos anteriores buscaba deliberadamente una estética a mitad de camino entre lo real y lo onírico, de apariencia inocua en definitiva, que enmascaraba situaciones de gran carga violenta. Para esta serie no tenía sentido recurrir a esta estrategia, necesitaba localizaciones reales para cargar de verosimilitud el proyecto y que el espectador se centrara en los personajes y sus expresiones.

El sexo, el amor y la religión van irremediablemente unidos en tus fotografías sobre todo en la serie Circus Christi con escenas emblemáticas como La duda de Tomás, La Anunciación o el imponente Jesús Yacente. ¿Queda la duda de si buscas ser irreverente, buscas la provocación o es simplemente una manera de traducir esa iconografía a un lenguaje contemporáneo, con personajes reales de los que deambulan por nuestras calles?

Acaso hay otra cosa en la vida que no sea el sexo, el amor o la fe? No hablo de irreverencia o provocación sino de lo que verdaderamente importa en la vida. Todo lo demás es accesorio.

Lo cierto es que la polémica la conseguiste, tu nombre incluso apareció en la BBC por esas escenas. ¿Qué sientes como artista y como persona al verte juzgado por temas morales?

Y no solo en la BBC, sino también New York Times o Sunday Mirror entre otros muchos. A los medios les gusta la polémica, de hecho son ellos los que la fabrican. Yo simplemente realicé una exposición, fueron ellos (y algunos reaccionarios que no se pararon a analizar la serie) los que se ocuparon de generar el resto. Yo no obligo a nadie a que visite mis exposiciones, si van es por su cuenta y riesgo. Saben sobradamente los temas que trato y a lo que se van a enfrentar.

Desgraciadamente nunca llegaré a un entendimiento con aquellos que se erigen en defensores de la moral pública. En la mayoría de las ocasiones lo hacen para acallar sus propios demonios internos. Así que "que hablen, y por favor, que sea mal".

¿Se podría decir que fotografiar “lo extraño”, “lo escondido”, “lo fabuloso”... es una de las constantes de tu trabajo? ¿Esa búsqueda de “lo otro” esconde la búsqueda de uno mismo?

En todo trabajo artístico siempre hay una búsqueda de lo propio. Recurro a "lo oculto" de los demás para conocer lo peor de mí. Me fascina la parte oscura que todos llevamos dentro y que por los condicionantes sociales no nos atrevemos a mostrar públicamente. Llámalo oscuro, sucio, interno, secreto, mágico, perverso,... pero eso nos define y controla nuestros instintos más primarios.

Vamos con aspectos más técnicos. Tu paleta de colores y luces, a pesar de la violencia interna de algunas de las escenas, es más bien cálida. ¿Qué buscas con ese efecto?

No se trata de un efecto, sino más bien de un gusto personal que suelo plasmar en mis imágenes. Ese tipo de iluminación sugiere algo íntimo, cercano, bombillas de baja potencia que iluminan tímidamente ambientaciones a la luz de la oscuridad.

Hay una mezcla de barroquismo, romanticismo y surrealismo muy evidente en tus escenas, hay mucho de cinematográfico y de teatral. ¿Por qué esta profusión de detalles?

Me interesan muchos los pequeños detalles y el atrezzo que incorporo en mis obras porque son capaces de construir una historia paralela a la que se aprecia a simple vista. Es más, los trato como si fuesen parte del reparto actoral y les doy el mismo protagonismo. Digamos que me sirven para complementar o reforzar la psicología de los personajes reales de mis fotografías.

¿Y las figuras, esas poses extremas?… parece que reivindicas la escultura a gritos dentro de tus fotografías.

Soy escultor, nunca me he sentido fotógrafo. Sigo reivindicando esa profesión a través de mis fotografías.

La fotografía documental, retratar la vida sin más, no te lo has planteado. ¿Te aburre la realidad y prefieres crear una realidad nueva o es más bien una reinterpretación de la realidad?

Ni una ni otra, la realidad supera a la ficción. Pero si eres capaz de mostrarla con una mirada diferente da la sensación de que la reinterpretas. Muestro la realidad como yo la veo, la relativizo y trato de expresar lo oculto que en ella se muestra.

Tu trabajo recuerda, en particular por las escenografías, al de Eugenio Recuenco pero ¿cuáles son tus referentes?

Soy bastante ecléctico, me dejo influir por la publicidad, la historia del arte clásico, la prensa, la literatura… No tengo referentes que procedan tan sólo del mundo de la fotografía, me influyen mucho Miguel Ángel, Caravaggio, Da Vinci, Rubens, Erwin Olaf, Joel Peter Witkin, Gregory Crewdson o DiCorcia.

Has investigado a través de las fotos el mundo de lo onírico, la imaginación y los cuentos, también la fe católica y últimamente te has acercado a una particular realidad cotidiana, ¿adónde enfocará tu objetivo próximamente?

El nuevo proyecto en el que estoy trabajando y del que muestro algunas imágenes en una exposición que se inaugura en mayo en Dotfiftyone Gallery en Miami será algo muy diferente a lo que hasta ahora había hecho. Tendrá un carácter muy conceptual y documental.

En esta serie hago un homenaje a cientos de víctimas homosexuales anónimas que perdieron su vida en los campos de concentración nazis de la Segunda Guerra Mundial. Personas que fueron recluidas por su condición sexual y con las que se realizaron múltiples experimentos médicos y/o probaron diferentes fármacos tratando de encontrar una vacuna contra la "enfermedad" de la homosexualidad.

Es una ambicioso proyecto que me llevará más de dos años de trabajo y varios viajes por Alemania, Polonia, Francia, Austria, Croacia, Italia y España.

 

The life of the other

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