Esteban Paulón, presidente de FALGBT: "No tenemos nada que agradecer al papa Francisco"

El presidente de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales se entrevista con Cáscara amarga para comentar la situación de las personas LGTB en el país andino.

esteban paulon 2Has estado unos días de visita en España, ¿qué te ha parecido?

Estoy muy contento de estar en España y encontrarme con amigos y con compañeros de activismo. La verdad es que veo un movimiento LGBT muy activo, muy movilizado, resistiendo a un gobierno de derechas que se intenta cargar el movimiento. Que quiso cargarse nuestros derechos, que quiso derogar la ley de matrimonio igualitario pero que no pudo, y que como no pudo, no solo por el fallo del Constitucional, sino porque tiene claro que en la sociedad española hay un enorme apoyo a la ley de matrimonio igualitario y a los derechos y avances que se han conquistado en este tiempo. Ahora está con una estrategia de asfixia contra el financiamiento, y en ese sentido, más allá de la militancia y del activismo que siguen sosteniendo las organizaciones aquí en España, hay una realidad concreta que es que sin recursos se complica mucho más el trabajo que se está haciendo.

Me he encontrado con un país con mucha visibilidad LGBT que no se ve en muchos países de Europa

Pero sí, me he encontrado con un país muy abierto, con mucha visibilidad LGBT que no se ve en muchos países de Europa. Me he encontrado con un movimiento muy activo en la defensa de los derechos LGBT, sosteniendo los avances que se han logrado y resistiendo este tiempo político complejo que esperemos que sea reemplazado por un tiempo en el cual se pueda volver a trabajar con el acompañamiento del Estado, que es indispensable a la hora de generar igualdad de oportunidades y trato para nuestro colectivo.

Te ha dado tiempo a encontrarte con políticos y activistas como Pedro Zerolo y Boti García Rodrigo, presidenta de la FELGTB. ¿Sobre qué asuntos habéis tratado, si no es indiscreción?

Con Pedro me une una muy buena amistad, además, en la Federación tenemos una serie de proyectos de colaboración, tanto con FELGTB como con Fundación Triángulo. Con FELGTB estamos trabajando en el campo de la inclusión laboral LGBT y de la discriminación en el empleo, con un estudio que la Federación hizo hace algún tiempo y que estamos haciendo nosotros ahora en Argentina, y compartiendo ideas y propuestas de trabajo en común. Con Fundación Triángulo hemos presentado varios proyectos de cooperación al desarrollo a la Unión Europea y a otros financiadores, y con ellos también hemos conversado sobre nuevas posibilidades que se abren en un mundo en crisis con mucha menos financiación para todo lo que es organizaciones de la sociedad civil, dentro de las cuales la financiación para las organizaciones LGBT siempre ha sido minoritario. Así que en un escenario de dificultades, pero siempre con algunas ventanas de oportunidad para poder trabajar conjuntamente en la cooperación al desarrollo, porque hay un camino y un tránsito muy común y de mucha afinidad entre Argentina y España.

Argentina es otro país avanzado en cuanto a protección de los derechos de las personas LGBT, ¿cómo ha sido el recorrido hasta este punto?

Respecto a Argentina no podemos obviar las interrupciones democráticas. Nosotros hemos tenido asociaciones del movimiento LGBT desde los años 50 y 60, que han sufrido todas las consecuencias de los golpes de estado, pero el movimiento LGBT se consolida en este último periodo en el que ya contamos con poco más de 30 años ininterrumpidos de democracia consolidada, donde más allá de unas deudas pendientes, como una ley del aborto que aún no tenemos, se ha podido trabajar en distintas causas y la verdad que la gran presencia y puesta en escena del movimiento LGBT en Argentina comienza en el año 2005 la fundación de la Federación y la presentación del proyecto de matrimonio igualitario, muy a la imagen de lo que había hecho ustedes aquí en España.

La irrupción de la Federación es la primera organización nacional, formada por más de 60 organizaciones en las veinticuatro provincias argentinas, ha constituido el movimiento de la diversidad sexual como un actor social relevante a nivel político, no solo en temas LGBT sino en otros temas sociales en los cuales hemos tenido una voz que ha sido escuchada muy atentamente y sobre la cual se han tomado diversas decisiones.

¿Cómo es el tratamiento del gobierno a las ONG, específicamente a las LGBT?

Argentina no tiene una cultura de ONG tan arraigada como en otros países del mundo, aunque sí hay mucho componente voluntariado. La Federación, de hecho, se sostiene en gran medida por acciones y aportes voluntarios, por quienes formamos parte de la Federación, por gente que hace donaciones para sostener nuestro trabajo, por actividades que generamos para recaudar fondos, pero sí vamos encontrando apoyos de manera creciente para determinados proyectos específicos, no solo del gobierno nacional sino también de los provinciales o municipales, por ejemplo el gobierno de Santa Fe o de la ciudad de Rosario, que son gobiernos socialistas, opositores al gobierno nacional, o el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, que es de centro-derecha, pero que también acompaña en muchas de las cosas que tienen que ver con la diversidad y apoya algunas de las acciones de la Federación… Poco a poco se va abriendo, no solo el apoyo de los gobiernos a las ONG, sino la creación de áreas de diversidad sexual. Hace poco se creó el Área de Diversidad Sexual en el gobierno de la municipalidad de Salta, que es una ciudad del norte y que es muy conservadora, y hoy tiene un área de gobierno llevada adelante por una compañera trans, que es compañera de la FALGBT.

El actual papa cargó fuertemente contra la aprobación del matrimonio igualitario en Argentina, pero con sus últimas declaraciones no ha faltado quien ha apuntado a un cierto aperturismo con su pontificado, ¿qué opinas de sus palabras?

Nosotros decimos que el papa Francisco no deja de ser Jorge Bergoglio, que en medio del debate por la ley de matrimonio igualitario dijo que iba a destruir la familia, que era un plan del demonio y que había que emprender una guerra en Dios contra los homosexuales y contra el matrimonio igualitario. Esa persona es hoy papa y no creo que la gente cambie tan pronto. Nosotros decimos que como él vivió tres años en un país con matrimonio igualitario, porque después de que se aprobara la ley hasta que fue papa pasó ese tiempo, habrá visto que el matrimonio igualitario no destruye la familia ni genera caos ni es un plan del demonio, sino que es una ley que mejora a todas las sociedades.

Pero la verdad es que, sinceramente, las declaraciones del papa son más bien gestos que después, la mayor parte, han sido desmentidos por los voceros [portavoces] del Vaticano. O sea, él dice algo, se hace una interpretación sobre eso que dijo como si estuviera haciendo un guiño al colectivo LGBT y después los voceros del Vaticano se encargan de decir que esto no es así.

No pretendemos que el Vaticano salga a apoyar el matrimonio igualitario, pero el papa sí podría condenar al menos la violencia contra las personas LGBT

Hoy, en el año 2014, con los avances que se han dado, con la situación de los derechos LGBT y cómo han avanzado en el mundo, quedarnos en que él no es quién para juzgarnos, en bastante poco, no es un cambio profundo. El Vaticano sigue sin condenar ni ha dicho una sola palabra contra la violencia, la persecución y las situaciones terribles que viven gays, lesbianas, bisexuales y trans en los 77 países donde la homosexualidad es un crimen, siete de los cuales se penaliza con la muerte y en los cuales la Iglesia católica apostólica y romana y las iglesias evangélicas son los principales sostenes de muchos de los líderes en estos países y en otros países islámicos la Iglesia ha jugado un papel de silencio frente a estas situaciones. Entonces, cuando el papa habla del desorden, la injusticia en el mundo, cuando habla de condenar la violencia contra los cristianos en Siria y en otros países, yo lo que digo es que una causa que nos toca a todos, seamos o no cristianos, porque el principio rector de la vida es la libertad, y uno no puede más que apoyar y decir “por supuesto”, pero de la persecución y la violencia a lesbianas, gays, bisexuales y trans no ha dicho nada y el Vaticano sigue boicoteando las resoluciones a favor de nuestros derechos en Naciones Unidas, sigue alineándose con los países islámicos, siguen promoviendo sus referentes en países como Uganda, donde la Iglesia católica es una de las principales promotoras del recrudecimiento de las leyes que penalizan la homosexualidad, o en Rusia o en otros países donde también ocurre, y el nivel de violencia que también escuchamos desde la Iglesia en nuestros propios países. Hace poco en Argentina el arzobispo de La Plata, uno de los más importantes referentes de la Iglesia, hizo unas declaraciones muy violentas en una homilía diciendo barbaridades de las personas LGBT. Entonces ha habido unos gestos que son tan cortos que se quedan en nada y realmente no hay un cambio profundo ni lo va a haber. No pretendemos que el Vaticano salga a apoyar el matrimonio igualitario, sabemos que eso no va a ocurrir, pero el papa sí podría tranquilamente, sin ningún tipo de compromiso político, condenar al menos la violencia.

A mí me parece un exceso la interpretación que grupos LGBT han hecho sobre la postura “proLGBT” del papa, me parece un exceso darle una portada como la de The Advocate, no lo entiendo. Por supuesto es una bocanada de aire fresco a lo que había antes, claro que lo que había antes era de ultratumba. Pero por ahora no hay nada positivo para el colectivo LGBT y con que diga que no es quién para juzgarnos no nos alcanza. Nuestro colectivo no tiene nada que agradecer al papa Francisco.

¿Cuáles son todavía los asuntos que más impiden la igualdad efectiva con el colectivo LGBT en Argentina?

Un cambio cultural profundo, nosotros hemos logrado la igualdad en las leyes, tenemos leyes que garantizan determinados derechos pero después esos derechos hay que ejercerlos en la vida cotidiana y en ese ejercicio de los derechos nos encontramos con que la sociedad no ha cambiado tanto como pensamos o como el sistema legal piensa. Por supuesto que hay una situación en relación a lesbianas, gays y bisexuales que es mucho más favorable que lo que ocurre con las personas trans, una situación en la cual para las lesbianas, gays y bisexuales hay una aceptación muy importante en matrimonio igualitario, incluso en sectores que se habían opuesto a la ley y que hoy tienen familiares, amigos, gente cercana que se ha casado, que adopta, que tiene niños, han cambiado su posición al respecto, pero con el colectivo trans tenemos todavía una deuda como sociedad. En Argentina hemos vivido hace poco un debate entre Florencia de la V, que es una artista muy reconocida y muy querida y que fue la primera persona trans que obtuvo el DNI por medio de una causa judicial y antes de la Ley de Identidad, y Jorge Lanata, que es hoy el periodista más influyente en Argentina, donde Jorge Lanata dijo lo que evidentemente yo no comparto y sí condeno, pero creo que es lo que siente una parte importante de la sociedad y no se atreve a decir y es que “Florencia no es mujer, no es madre sino padre” (Florencia es madre de dos chicos). La realidad es que dijo lo que mucha gente pensaba y no se animaba a decir, y como tiene una legitimidad importante, mucha gente ha salido a apoyar esta posición. Entonces esto nos marca que tenemos un largo camino por recorrer en lo que se refiere a un cambio cultural profundo que nos permita pasar de la igualdad legal a la igualdad real de oportunidades y trato, que es el desafío pendiente.

Quizás, desde el desconocimiento y los prejuicios, se vende la idea del exacerbado machismo de América Latina, ¿cuánto de cierto hay en ello en el caso de Argentina?

Argentina es un país machista, católico, y como país latino el machismo tiene graves consecuencias. Estamos viendo en este momento una mayor visibilidad en los medios y a nivel social de lo que tiene que ver con la violencia machista y distintas situaciones que cuestan vidas cotidianamente y que tenemos que trabajar fuerte para que esto no siga ocurriendo. El machismo no es patrimonio exclusivo de las parejas heterosexuales, el machismo no es patrimonio exclusivo de los varones, si bien, por supuesto, mayoritariamente se da en las parejas heterosexuales y a mano de los varones, pero el machismo es una condición más profunda, y también en las parejas de la diversidad y en las familias de la diversidad también tenemos machismo. Por supuesto que a partir de nuestra irrupción en la vida familiar y matrimonial ha mejorado mucho la calidad del matrimonio porque el matrimonio que era una institución entre un hombre y una mujer, en la cual claramente el hombre tenía una serie de privilegios más que la mujer, hoy el matrimonio es una institución que nos iguala porque ahora es la unión de dos personas que son dos personas iguales, sean dos varones, dos mujeres o un varón y una mujer, entonces los cambios en la ley va acompañando un cambio positivo que vemos en nuestras familias y en nuestros entornos con mayor paridad y mayor igualdad. Pero el machismo sigue existiendo y está muy arraigado en nuestra sociedad latina y tenemos que trabajar muy fuerte para combatirlo y derrotarlo, no solo pensándolo en clave heterosexual, sino también hacia el interior de nuestras parejas y nuestras familias.

Hace unos días nos enteramos de que dos personas transexuales fueron impedidas para entrar en discotecas a causa de su identidad sexual en Argentina. En España también ocurrió algo parecido hace unos años y los tribunales condenaron hace unos meses al establecimiento. ¿Qué tratamiento suele dar la justicia argentina en los casos de discriminación por orientación y diversidad sexual?

Nosotros tenemos una ley de penalización de tratos discriminatorios que no penaliza en realidad los tratos discriminatorios, sino que hace cesar el acto, lo cual, a nivel nacional no hay hoy herramientas legales efectivas para abordar o castigar casos como estos, de hecho la identidad sexual y la de género no están contempladas en la ley antidiscriminatoria, y no solo no están contempladas sino que no las penalizan. Lo que dice la ley es que “cese el acto discriminatorio”, o sea, si uno está en la puerta de la disco y no lo dejan entrar por una razón discriminatoria, la resolución de la ley sería “bueno, ahora puede pasar”, y eso sabemos que es una cosa nada efectiva, que no soluciona el daño moral que se produce en la persona, que no hay una reparación del daño causado.

Estamos trabajando en un proyecto para modificar la ley antidiscriminación

Estamos trabajando en un proyecto para modificar esa ley, que está costando un poco que se debata porque muchas veces en el Parlamento después de la leyes de igualdad dicen: “bueno, ya se pueden casar, tienen la de identidad de género, ¿ahora qué otra ley quieren?”. Entonces a veces aparecen casos donde la discriminación se transforma en violencia física, donde se pone en riesgo la integridad de las personas y entonces el Congreso reacciona. Lo que pasa es que tenemos que ser conscientes de que está en riesgo la vida y la integridad de muchas personas. Tenemos el caso de Chile, de Daniel Zamudio… claro, en Chile hay una buena ley antidiscriminatoria, pero, ¿tenía que costarle la vida a un joven a manos de un grupo neonazi para poder aprobar una ley de este tipo? Realmente es terrible que nuestros derechos sigan costando vidas. Por suerte en Argentina no hemos tenido un caso de este tipo a tal extremo, pero estamos planteando al Congreso urgentemente que hay que modificar la ley.

Después existen regulaciones a nivel local, por ejemplo, en la ciudad de Rosario existe una ordenanza que permite clausurar un lugar que discrimine, incluida la discriminación por orientación e identidad de género, y de hecho se ha clausurado una disco por no dejar entrar a unas personas transexuales, y también se les hace ir a unos cursos al personal sobre discriminación, derechos humanos y alguna acción de reparación a nivel social o para el colectivo afectado.

En España se están han surgido iniciativas para legalizar la gestación subrogada, una técnica a la que recurren no pocas parejas gays, ya que no es legal aquí. ¿Cómo es en Argentina el tema de la filiación en familias homoparentales?

La filiación en Argentina es por vía “natural” o por vía adoptiva. Nosotros tenemos una ley de adopción que no fue adecuada a la Convención de los Derechos del Niño y que todavía conserva una figura que se llama “adopción directa”, que le permite a la mujer que gesta dar en adopción a su hijo o hija a la persona o pareja que ella desee. Por lo tanto, hay una figura que tiene en contacto algún punto con la gestación por subrogación, pero la gestación por subrogación tampoco es legal en Argentina. Nosotros desde la Federación hemos incluso acompañado para la inscripción de hijos e hijas a muchas parejas que han viajado al extranjero que han recurrido a la gestación por sustitución en Rusia, en India o en Estados Unidos; ahora Rusia e India se han cerrado pero Estados Unidos sigue siendo una posibilidad. Además la Federación ha obtenido un fallo judicial en la ciudad de Buenos Aires que permite la inscripción en igualdad de condiciones de esos niños o niñas, cuando llegan al país se los inscriben como argentinos e hijos de esos dos papás o esas dos mámas o de esa mamá y ese papá. Pero lo que propone la Federación es que hay que dar un debate sin hipocresías, con todas las cartas sobre la mesa, primero para una ley de adopción que garantice los derechos de los niños y las niñas a ser adoptados y a tener una familia y que elimine esa “adopción directa” que termina prestándose a prácticas reñidas con la legalidad, porque en muchas ocasiones hay intercambios de algún bien o incentivo fuera del control de la ley.

Con la gestación subrogada hay que dar un debate sin hipocresías.

También proponemos mecanismos para que con esa nueva ley de adopción los niños o niñas en situación de adoptabilidad puedan ser adoptados, hoy en Argentina hay 40.000 menores en esta situación y pasan años y las parejas no pueden adoptar. Entonces tenemos muchísimos niños y niñas queriendo ser adoptados, muchísimas parejas queriendo adoptar y si esto no se da es porque la ley falla. Y por último, la gestación por sustitución, que hay que ponerla sobre la mesa para debatirla. Yo sé que hay una parte del colectivo LGBT y alguna parte de las asociaciones feministas que no acuerdan con la gestación por sustitución, pero yo creo que esto es una realidad, que esto en Argentina lo hacen los ricos en el extranjero o en alguna provincia pobre, pero lo hace la gente que tiene dinero, y hay que ponerlo sobre la mesa, generar un registro público, darle intervención al Estado y garantizar los derechos de esos niños y niñas y de las mujeres gestantes porque hoy esto se hace al margen de la ley y sin ningún tipo de garantía, así que generemos las condiciones de seguridad, de igualdad y de garantía de derechos para que algo que existe se pueda hacer con la protección que brinda el Estado. Después abramos también un debate a nuestro colectivo, porque si hablamos de que la familia es un vínculo afectivo, de cuidado, de protección y de amor y no un lazo biológico, ¿por qué nos obsesionamos con que si tiene el material genético de uno de los papás? Pero bueno, nosotros también trabajamos para que todo el mundo tenga garantizado todas las formas para formar una familia con todos los derechos y la protección correspondiente. Pero también generemos un debate de por qué no tenemos una mayor sensibilidad también para adoptar esos niños y niñas que están esperando en orfanatos y que también tienen derecho a una vida en familia.

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