Raquel Sánchez Silva: "Quien diga que el sexo no es importante es porque no lo sabe"

Se ha recorrido medio mundo con Pekín Express y conoce mejor que nadie la isla más famosa de la tele. Ahora, con la recién anunciada 5ª edición de su novela Mañana a las seis, prepara el calendario de firmas y la gira por España.

raquel sanchez silva 2¿Qué prefieres: estar en un plató de televisión presentando el telediario, de reportera en la alfombra más glamurosa del mundo como la entrega de los premios Oscar, en la isla, viajando por el mundo...? ¿Dónde?

En un punto perdido en algún lugar, con la gente que quiero. Trabajando no podría elegir. Cuando estás allí quieres volver a casa, y cuando estas aquí quieres regresar allí. Si tuviera que elegir uno me quedaría sin lugar a dudas en una furgoneta recorriendo mundo con Pekín Express. Si tuviera que elegir. Desde luego, a día de hoy, el aire libre me tira más que los focos del estudio.

He oído que las condiciones de trabajo de Supervivientes son duras, tanto que si oyes “pun, pun, pun”, no son petados, son tiros.

Menos mal que me lo preguntas. Se sacó completamente de contexto. Lo conté, precisamente, porque era un anécdota. Nada más llegar, un día estábamos en el hotel y, efectivamente, escuchamos lo que a nosotros nos parecía un tiroteo. Lógicamente te tiras al suelo. Vas un poco con la “psicosis” de lo que te van diciendo; preocúpate dentro de una lógica, no vayas sola a ningún sitio. Vamos, como cualquier país con cierto peligro. Y claro, al escuchar eso, pues te asustas. Al final eran petardos de una celebración que estaban haciendo en una villa de al lado. Precisamente por eso lo conté, por lo ridículo del caso. ¿Es un país en el cual hay problemas? Pues sí. Pero al revés, lo conte por la anécdota. Que se ha tergiversado un poquito.

¿Es complicado de montar el programa?

Sí. Es un programa que te exige mucho. Te demanda mucho. Es un formato en el que tienes que estar las veinticuatro horas del día, de la mañana a la noche. La gente ve las galas y se puede llegar a entender que ahí acaba todo. Y hale, nos vamos todos a bañarnos hasta la próxima. Los desplazamientos son muy complejos. No nos movemos en helicópteros como se ha dicho en alguna ocasión. Si el helicóptero tiene que ir y volver, se aprovecha, lógicamente. La gran mayoria de los viajes se hacen en barco, de noche, sin luz, con un foquito pequeño de luz. Este año el clima no nos ha acompañado mucho y las olas en esas condiciones asustaban un poquito.

¿Qué diferencia hay entre esta llamada "primera novela", Mañana a las seis, y tu primer trabajo literario, Cambio príncipe por lobo?

Cambio príncipe por lobo no es una novela, es un libro. Era más un crónica. No tenía una trama con personajes y situaciones construidas. Era otra cosa, unos artículos ordenados. Mañana a las seis, es una historia de principio a fin con todo lo que eso conlleva. Dar vida y cuerpito a los personajes.

¿El sexo es importante en tu vida?

En la mía como en la de cualquiera. No porque escriba de él en el libro le doy más importancia. Lo sepamos o no, es importante para todos. Y quien dice que no lo es, no lo sabe. Es algo esencial en todas las vidas.

Has tardado tres años en que el libro viera la luz. ¿Te ha costado escribirlo?

He trabajado mucho tanto en la construcción de personajes como en la documentación. El tema científico de las escuchas del universo, parece una tontería, pero no quería que fuera una “frikada”. Quería que tuviera una base científica. Le tengo que dar las gracias a Luis Quevedo, el presentador de Tres catorce de La 2, que me ayudó mucho. Se trabajó muy duro para hacerlo bien.

El libro tiene escenarios tan dispares como Barcelona, el mercado de Antón Martín o Nueva York. ¿Por qué Nueva York?

Es la ciudad. Allí todo pasa. Es un escenario ideal para cualquier película o libro. Y simplemente quería que fuera allí. Quería Nueva York en mi novela como la quiero en mi vida. Es una ciudad que conozco muy bien. He pasado largas temporadas y tengo muy buenos amigos.

¿Eres supersticiosa? Lo digo porque sé que el el libro ha pasado por muchas calamidades...

Mira, como en mi vida, necesito y quiero pensar que la mala suerte no existe. Al libro le pasa igual. De hecho, fíjate, que tiene hasta un gato negro en la portada. Desde pequeña me he negado a pensar en esto de los espejos, escaleras y demás. Naci un dia 13, imagina. No puedes tener miedo a una superstición.

raquel sanchez silva¿Crees, como Lucía, el personaje de tu libro, que para empezar de cero tienes que abandonarlo todo?

Lo de empezar de cero suena más seductor de lo que es. Cuando llegas a una edad la vida se convierte en una carrera de relevos. Quiero decir, una situación te lleva a otra y así sucesivamente. Vas sumando. No se puede empezar de cero por la experiencia adquirida que te da la vida. A mis cuarenta y un años, aunque quisiera no podría. Que tampoco quiero. Quiero disfrutar de lo todo lo que he vivido, con sus penas y sus alegrías. Lucía si, ella quiere borrarlo.

¿De todos los personajes, quién es la que lleva más sangre de Raquel?

Aurora. Sin lugar a dudas. Aurora es como mi madre y mi abuela, sangre de mi sangre. Escribiendo no he sido capaz de ponerle carita a los personajes excepto a Marisol, porque me imaginé a alguien que también escribe un libro. Y a Aurora sí que en algún pasaje lo escribía pensando en mi abuela.

Y, de todos estos personajes, ¿a cuál es al que más te gustaría parecerte?

A Aurora. Yo quiero ser Aurora de mayor. Nos separan cuarenta años, que quiero vivirlos a tope, y cuando llegue a los ochenta, ser así, como es ella; sabia, elegante, estupenda, tranquila, calmada...

¿Te ha servido como terapia, escribir Mañana a las seis?

Sí. Pero una terapia casi vital de años escribiendo la novela y verla terminada. Escribiéndola he estado muy acompañada y verla terminada ha sido todo un logro para mí. Cuando la escribí no tenía un compromiso editorial. Hasta que no pude darle más de la mitad de la novela a las amigas en quién confiaba y decirles “oye, ¿os parece que esto merece la pena?”, y ellas me contestaran que sí, que adelante, no empecé a tomármelo más en serio. Estaba dispuesta a se quedara en un cajón. Lo que no iba a hacer, lo tenía claro, era publicar por publicar por un simple nombre. No suelo hacer nada en la vida “porque sí”. No me vale.

En la novela sacas lo mejor y lo peor del ser humano. ¿Qué te ha sido más fácil escribir?

Lo mejor no cuesta, te acompaña y te ayuda. Lo peor es duro. La maldad es dura. No hay que confundir la maldad y lo irritante. Escribir sobre ello es reconocer que existe ese lado del ser humano al que a mi no me gusta reconocer.

El gato de la portada, ¿es tuyo?

¡No!. Muchas veces voy por casa con el libro y le digo “mira Piombo estas aquí, eres famoso”. Y me mira de soslayo, con la mirada que solo los gatos saben lanzar, y me dice “no ese no soy yo” [risas]. Es como el primo guapo de León, el gato de la novela, y el de la portada es más felino que el mío.

Tu te llevas muy bien con Jorge Javier Vázquez. ¿Qué te dijo cuando se enteró que estabas en pleno proceso creativo?

Me animó mucho. Me puso en contacto con la editorial. El proceso de escribir un libro es muy duro. Es un grandísimo amigo.

Naciste en Plasencia, Cáceres. ¿Profeta en tu tierra?

No. Nunca me han llamado de TeleExtremadura. No se puede hacer todo en la vida. Ahora soy Mediaset. Pero nunca es tarde. ¿Quién sabe?

 

Raquel Sánchez Silva, sin cáscara

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