Fiestas de San Cayetano en Madrid: “... matarile al maricón, ¿y qué quiere ese hijo de puta?"

OPINIÓN

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Madrid. Fiestas de San Cayetano en el Distrito Centro en pleno mes de agosto. El Ayuntamiento de Madrid ha desplegado pancartas que rezan: “Fiestas libres de actitudes violentas, homóbofas y machistas.” También en los programas de nuestras castizas fiestas puede leerse tan acertado lema. Las cosas están cambiando en España. Y no podía ser distinto en su cosmopolita capital, Madrid.

Me encuentro sentado en las escaleras de la plaza de Agustín Lara, en pleno barrio de Lavapiés, junto a tres amigas cuando el DJ contratado por el Ayuntamiento de Madrid empieza a pinchar su música a eso de la una y media de la mañana. La plaza está a rebosar de jóvenes bailando y cantando las canciones que suenan a todo volumen. En un momento dado una de ellas me llama la atención hasta el punto de erizarme el vello de todo el cuerpo.

No puedo dar crédito a lo que estoy escuchando. Miro a mis amigas: se encuentran igual de horrorizadas que yo. Nos ha parecido escuchar “matarile al maricón”. No puede estar sucediendo.

En los potentes altavoces del escenario situado en mitad de la plaza empieza a sonar ni más ni menos que la canción Puto de la banda mexicana Molotov. En su letra podemos escuchar frases como : “...matarile al maricón, ¿y qué quiere ese hijo de puta?, ¡quiere llorar! ¡quiere llorar!”. Para los que estéis tan poco puestos como yo en este tipo de música os recomiendo escuchar la letra entera, profunda donde las haya, donde se puede escuchar más de veinte veces la palabra “puto”, que en México es sinónimo de homosexual. Una delicia para los oídos.

La broma no acaba aquí. La canción no solo suena a todo volumen, sino que el DJ se permite la licencia de apagar la música en el estribillo. ¿El resultado? Cientos de jóvenes gritando a todo pulmón “...amo matón matarile al maricón...”. No escuché un solo abucheo. Quizás las pocas personas que no coreaban se encontraban tan paralizadas, escandalizadas y abochornadas como yo, sin dar crédito a lo que estaba sucediendo.

A los pocos segundos de que acabase la música, cuando por fin consigo salir del shock en el que me encuentro, busco la canción en internet. Efectivamente no era un delirio. Existe. Y dice lo que dice. Y sonaba en una abarrotada plaza de Madrid en plena noche de agosto, en un escenario de música autorizado por el Ayuntamiento de Madrid.

Me encuentro numerosos artículos sobre la polémica canción. ¿La excusa del grupo a su evidente homofobia? Tan ridícula como cabría esperar. Leo que la palabra maricón no se usa para humillar a los homosexuales, sino que se usa como un ataque a los cobardes.

Hace unas semanas recriminé a un usuario de Twitter que llamara “zorra imperialista” a Hillary Clinton por ser un insulto machista. Me contestó que la llamaba zorra como sinónimo de mujer astuta. Lo mismito. Una vez más, machismo y homofobia de la mano, usando las mismas excusas.

Me apresuro en denunciar a través de Twitter lo que considero inadmisible en el Madrid de 2016; en el Madrid de las más de 120 agresiones homófobas en lo que va de año según el Observatorio Madrileño contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia de la Comunidad de Madrid, coordinado por Arcópoli y del que forman parte la mayoría de las asociaciones LGTB de la comunidad. En apenas cuestión de minutos tengo decenas de retuits y comentarios de indignación. Impera la cordura.

A la mañana siguiente me escribe el concejal presidente del Distrito Centro, Jorge García Castaño, de Ahora Madrid, para interesarse por lo ocurrido. También me escribe para darme las gracias por el aviso Puri Causapié, portavoz del Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Madrid. Es inadmisible que una canción así suene en una actuación programada por el Ayuntamiento.

La cuestión tiene relevancia, aunque algunos pretendan quitársela. Porque la homofobia, como el machismo, mata y agrede cada día, y las actitudes homófobas son plenamente cómplices de estos asesinatos y agresiones.

Porque, como dice la consigna feminista, lo personal es político. Hasta que esto no les entre a muchos en la cabeza de poco servirá nuestro trabajo. Porque merecemos un Madrid mejor, un Madrid libre de actitudes violentas, homófobas y machistas. En nuestras manos está trabajar por él.

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