Mañana paro. Mañana paramos

Mañana paramos porque esto es histórico, legal y nuestro, muy nuestro. Mañana paramos porque la revolución será feminista o no será.

huelga feministaEl otro día, un – a pesar de – amigo me envió por WhatsApp un chiste graciosísimo que decía algo así como que le preguntaban a un maestro chino por qué una mujer que se acuesta con muchos hombres no era respetada (una forma suave de llamarlo) y en cambio un hombre que se acuesta con muchas mujeres “es considerado un Donjuán”. El maestro este, un sabio donde los haya, respondía que “un candado que se abre con cualquier llave no vale para nada, en cambio una llave que abre varios candados es una llave maestra”.

Mañana paro por mi amigo y sus “chistes”.

Este fin de semana, en una sobremesa, una amiga tuvo una discusión muy fuerte con su novio. Ante mi cara de “tía, ya os vale”, otra –a pesar de- amiga me dijo literalmente: “bueno mujer, si al final él tampoco es malo, que ellos discuten ahora pero luego él tampoco le pega cuando llegan a casa”. Yo, que ya empezaba a entrar en ese bucle pesimista de “madredelamorhermoso cuánto queda por hacer…”, todavía tuve que escuchar, en boca de otra mujer, un “es que ya estoy hasta los cojones de tanto feminismo, que también las hay que se inventan que les pegan y les joden la vida a ellos”.

Mañana paro por ellas.

Hace unos meses coincidí en mi trabajo con un antiguo compañero de mi padre al que tranquilamente hacía 15 años que no veía. Durante la clásica conversación de cómo te va todo, le conté (me pareció lo más trascendente para contarle) que me había independizado, a lo que me respondió: “¡Ah! ¡Te casaste!”. No.

Mañana paro por él y por su cara de terror al comprobar que tengo (tenía entonces) 30 años y pago mi casa gracias a mi trabajo. Yo, solita y mujer.

Hablando de trabajo, mañana también paro por las compañeras que vivieron con auténtico pavor su baja maternal ante lo incierto de su futuro laboral cuando se tuviesen que reincorporar a su puesto de trabajo. Paro por la que a día de hoy está en la puta calle y por las que nunca volvieron a recuperar su categoría profesional. Una de ellas, de las que más perjudicada se vio tras su reincorporación, ha dicho que mañana no se suma a la huelga feminista "porque me parece ridículo".

Por ellas. Todas.

Durante un curso de formación en el que participábamos chicas y chicos, un supervisor – no es casualidad que fuese hombre, en esta empresa todos los altos cargos lo son- nos recomendó a nosotras que fuésemos a trabajar “maquilladitas, así para estar monas”. Para ellos no hubo recomendación alguna sobre con qué aspecto físico debían hacer su trabajo.

Mañana paro por las que desde entonces se maquillan para ir a trabajar. Y paro por él, porque esta huelga es mía y no suya.

El amor está en el aire, dice la canción. El machismo también. Un chico me dijo una vez “sé que soy egoísta, pero te quiero sólo para mí”. Una declaración de lo más romántica de no ser porque él repartía (y reparte) su amor también con su novia, una chica que, por cierto, se ha manifestado como la gran ofendida por esta iniciativa de eliminar la figura de la azafata en algunos eventos deportivos; esa figura que no hace más que cosificar a la mujer.

Mañana paro por los dos.

Estas navidades, publiqué un post en Facebook en el que celebraba que en un barrio de Gijón hubiesen cambiado la figura masculina del príncipe Aliatar por la de una mujer. Adivinad la respuesta de un hombre: “eso es una tradición que no entiendo por qué tienen que cambiar” y “menuda gilipollez que celebras, ¡anda que no tendréis cosas por las que luchar!”.

En ello estamos, en la lucha, mañana paro por él también.

Mañana paro por las veces que he pensado que “he tenido suerte” cuando he vuelto sola a casa por la noche y nadie me ha intimidado/violado/matado. Paro por las veces que “me he librado” de una agresión sexual estando de fiesta, por el mero hecho de haberme bebido hasta el agua de los floreros, algo que al parecer me convierte en un objeto susceptible de cualquier abuso. Mañana paro, por supuesto, por las que no tuvieron mi “suerte”. Por Diana Quer, por Nagore y por tantas otras. Paro por las víctimas -aún vivas- del machismo que tienen que enfrentarse a juicios con preguntas del tipo “¿has cerrado bien las piernas?” o “¿seguro que dejaste claro que no querías?”, por no hablar del peor de los juicios, el social, donde se duda de tu calvario porque después has decidido “hacer vida normal”. Por todas las víctimas de “manadas”, mañana paro.

Por las veces que mi padre me ha dicho que él no está queriendo decir que si me violan sea culpa mía por vestirme “así”, pero que mucho mejor si me ahorro ese riesgo, esa “provocación”. Por mi padre, ese hombre que piensa que son en mayoría hombres quienes pagan por tener sexo con mujeres –y no al revés- porque el tema de las ganas de follar es una cuestión biológica machirula totalmente inevitable e incontrolable. Ha llegado a decir el pobrecito mío que los hombres follan por ganas y las mujeres por complacencia –por complacer al hombre, claro-. Mañana paro por él y por el “tú verás” cuando le dije que me sumaba a la huelga.

Mañana paro por quienes quisieron ridiculizar a las “portavozas” de Irene Montero. Paro porque lo que es ridículo es la cifra de mujeres que a lo largo de la historia han ganado un premio Nobel en cualquiera de sus disciplinas; por la cifra de mujeres con cargos directivos en empresas del Ibex 35, también ridícula; como ridícula es la cifra de mujeres en política tanto en España como a nivel internacional. En cambio, lo que no es ridículo, al contrario, más bien escandaloso, es la cifra de mujeres asesinadas a manos de hombres en lo que llevamos de año; porque en este 2018 ya casi llevamos más muertas que semanas.

Mañana paro por las gilipolleces de Albert Rivera sobre la brecha salarial. Paro por el niputaidea de Inés Arrimadas al ser preguntada por el número de mujeres asesinadas en Cataluña en 2017, y por su defensa del capitalismo en detrimento del feminismo. Espero que mañana no salga en la foto. Paro por nuestro presidente del Gobierno, al que no le compete en absoluto que las mujeres cobremos menos.

Mañana paro por las que ya no pueden.

Mañana paro. Mañana paramos porque si paramos nosotras, el mundo también se para. Mañana paramos porque somos el puto 52 % del mundo y estamos aquí, igual que el otro 48 %.

Mañana paramos porque esto es histórico, legal y nuestro, muy nuestro.

¡Mañana paramos porque la revolución será feminista o no será!

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