Brutal ataque a 35 activistas LGTB en Zimbabue

La organización LGTB acusa a Robert Mugabe, presidente de Zimbabue, de crear con su retórica antigay un clima de impunidad e ilegalidad con respecto a los ataques, en un país donde la comunidad LGTB es perseguida en sus comunidades, vecindades e incluso sus propios hogares.

gay zimbabweVarios miembros de un grupo defensor de los derechos LGTB fueron heridos el viernes pasado en un ataque que tuvo lugar en Harare, la capital de Zimbabue. Los acontecimientos tuvieron lugar durante la celebración de una fiesta privada organizada por GALZ, un colectivo de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales de este país africano.

Una docena de hombres sin identificar perpetraron el ataque, causando daños físicos a 35 de los miembros del colectivo que se encontraban allí.

Según un comunicado emitido por la propia organización afectada, "tres vehículos irrumpieron en la sede del partido exigiendo participar en el evento". Son ellos mismos los que aportan también datos sobre la edad de los atacantes y la sucesión de acontecimientos: "Uno de los ocupantes de los vehículos sacó una pistola y amenazó al equipo de seguridad de GALZ por negarles el acceso al evento. 'Los hombres, no identificados y de edades comprendidas entre los 12 y los 15 años, entraron y comenzaron a golpear a la gente dando puñetazos y usando troncos, barras de hierro y botellas de cerveza vacías. Los hombres también exigieron dinero en efectivo y objetos de los miembros presentes en la sala".

Todos los eventos LGBTI en Zimbabue se celebran en privado precisamente porque la homosexualidad está tipificada como delito en este país del sur de África.

Un incidente similar ocurrió en junio del año pasado, cuando cinco hombres desconocidos, armados con cuchillos, entraron violentamente en las oficinas del colectivo GALZ.

Gavin Reid, asesor regional de la Alianza en la Salud Sexual y los Derechos Humanos en África Oriental y Meridional, afirma que el deber del gobierno del país es "proteger y promover los derechos de todos sus ciudadanos", así como "garantizar que todos los zimbabuenses sean capaces de disfrutar de sus derechos constitucionales, entre ellos el derecho a la vida, a la seguridad personal, a la libertad de reunión y de asociación, y especialmente, a no sufrir torturas".

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