Indignación en Panamá por la prohibición del matrimonio igualitario

Una nueva ley prohíbe el matrimonio entre personas del mismo sexo y tampoco reconocerá legalmente a las parejas homosexuales que se casen en el extranjero.

La Ley número 7 del 8 de mayo de 2014, recogida dentro del Código de Derecho Internacional Privado de la República de Panamá “prohíbe el matrimonio entre individuos del mismo sexo” y no reconocerá a las parejas que se casen fuera del país sudamericano.

Las reacciones entre activistas y el resto de ciudadanos LGTB panameños no se hicieron esperar. Ricardo Beteta, presidente de la Asociación de Hombres y Mujeres Nuevos de Panamá, ha dicho que “los miembros de la asociación están sumamente preocupados” por esta decisión judicial discriminatoria y ha expresado su preocupación por la repercusión que esto podría tener, ya que teme que se produzcan actos violentos contra el colectivo LGTB. Según Beteta, la situación es “agobiante” porque esta medida invisibiliza al colectivo y niega toda opción a que los políticos tomen medidas en materia de igualdad.

Agustín Clement, un activista LGTB que renunció a su carrera política después de que el presidente del Gobierno, Juan Carlos Varela, defendiese el matrimonio como “la unión entre hombre y mujer”, ha calificado esta nueva ley como “un zarpazo a los derechos humanos” que “estigmatiza todavía más a las personas lesbianas, gais, bisexuales y transexuales”. "La igualdad es una y eso es más claro que el agua, no importa cómo lo vean la Iglesia católica y la Iglesia evangélica, las cuales, estoy seguro, están detrás de todo esto", aseguró Clément, quien recordó que Panamá es uno de los países firmantes de una declaración de la Organización las Naciones Unidas que exige que los derechos humanos se apliquen a todos por igual, indistintamente de su orientación sexual o de su género.

La indiferencia del clero y la clase política

El arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, ha reconocido desconocer la nueva normativa y ha manifestado su deseo de “documentarse mejor” para poder dar una opinión acertada. De todas formas, quiso recordar que la posición de la Iglesia católica al respecto es que “siempre se ha abogado por el matrimonio entre hombre y mujer. El mismo concepto de la palabra es algo que está siempre ligado a la vida, a lo otro llámenle cualquier cosa, pero no matrimonio” sentenció el arzobispo, que no niega los derechos individuales de los homosexuales siempre y cuando “no se llame matrimonio a algo que no lo es”.

Por su parte, Jorge Ricardo Fábrega, ministro de Gobierno, uno de los firmantes de la ley, expresó desconocer el tema sobre el que se le preguntaba: "Me agarras totalmente fuera de base, te agradezco que me des chance al lunes para poder contestarte cualquier cosa sobre eso", dijo.

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