El conflicto armado que está acelerando la propagación del VIH en Ucrania

Se está conviertiendo en una epidemia donde la mitad de las personas infectadas no saben que lo están, mientras que alrededor del 40 % de las que han sido recientemente diagnosticadas se encuentran ya en las últimas etapas de la enfermedad.

El conflicto armado en el este de Ucrania y los desplazamientos forzados hacia otras regiones del país han provocado un aumento en las infecciones por VIH, según indica un estudio realizado por la Universidad de Oxford, citado hoy por medios ucranianos.

Los científicos constataron que el aumento en las cifras de transmisión del VIH en Ucrania está relacionado con el desplazamiento interno de más de 1,7 millones de personas a causa de la guerra en las regiones orientales de Donetsk y Lugansk, actualmente bajo control parcial de milicias separatistas prorrusas.

"La migración del virus ha aumentado rápidamente y sigue un patrón hacia el oeste. Donetsk y Lugansk, dos grandes ciudades del este que no han sido controladas por el Gobierno ucraniano desde 2014, son las principales exportadores" del VIH, afirma la investigadora principal del estudio, Tatyana Vasylyeva.

El informe indica que la infección por VIH se ha convertido en una "epidemia silenciosa" en el país eslavo, porque la mitad de las personas infectadas no saben que lo están, mientras que alrededor del 40 % de las que han sido recientemente diagnosticadas se encuentran ya en las últimas etapas de la enfermedad.

"Encontramos una redistribución espacial de infecciones ya existentes, en lugar de nuevas transmisiones. El movimiento observado del virus en determinadas regiones se relaciona con el número de desplazados internos infectados por el VIH que se trasladan a esa región", señala el estudio.

Ucrania es uno de los países europeos con la tasa más alta de incidencia del VIH, con cerca de 220.000 personas infectadas en un país de unos 45 millones de habitantes.

La epidemia comenzó en la década de 1990 con un fuerte aumento en el número de nuevas infecciones en personas que se inyectan drogas, pero en la actualidad se estima que entre el 70 % y el 80 % de las nuevas infecciones corresponden a personas heterosexuales que no consumen estupefacientes.

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