CESIDA denuncia que las mujeres son las grandes olvidadas en las políticas del VIH

A nivel físico, las mujeres tienen más dolor, falta de energía y fatiga, y duermen peor, y psicológicamente presentan una peor aceptación de su imagen corporal, están más insatisfechas con la vida y tienen más sentimientos negativos.

Campaña de la prueba del VIH de CESIDA de 2014Campaña de la prueba del VIH de CESIDA de 2014La Coordinadora Estatal de VIH/sida (Cesida) ha denunciado, en la antesala del Día Internacional de la Mujer, que éstas son "las grandes olvidadas" en las políticas de respuesta al VIH en España.

Esta denuncia también la plantea la Sociedad Española Interdisciplinaria del Sida (Seisida), que ha recogido datos que muestran que la calidad de vida de mujeres con VIH está "más deteriorada".

Los ha recabado a partir de un cuestionario específico de calidad de vida relacionada con la salud para personas con VIH de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En estas investigaciones han participado alrededor de 1.800 personas con VIH en España.

Ambas organizaciones denuncian que muchas mujeres están siendo diagnosticadas tardíamente en edades avanzadas y que la prevalencia del VIH en ellas no presenta un reto epidemiológico, "puesto que tan solo el 16,1 % de los casos diagnosticados en 2016, dos puntos más que en 2015, se dieron en las mujeres".

Subrayan, además, que la especificidad de género no se tiene en cuenta en las políticas destinadas a mejorar la calidad de vida de las personas con sida y sostienen que la igualdad tiene que ser fundamental en la respuesta al VIH.

Alexandra Pérez, responsable de Secretaría de CESIDA denuncia que “Las políticas públicas deben ir más allá de los porcentajes de infecciones por el VIH que corresponden a hombres o a mujeres, siendo fundamental asegurar la presencia de estas en la estrategia global para hacer frente al VIH. El sistema patriarcal que ha relegado a un segundo plano los derechos de las mujeres, también lo hace con las mujeres con el VIH”.

Según Seisida, a nivel físico, las mujeres tienen más dolor, falta de energía y fatiga, y duermen peor, y psicológicamente presentan una peor aceptación de su imagen corporal, están más insatisfechas con la vida y tienen más sentimientos negativos.

Tienen también menor independencia y su entorno es menos saludable puesto que, entre otros problemas, encuentran más dificultades en el ámbito laboral, menos recursos económicos y menos posibilidades de participar de actividades de ocio.

En el mundo de las relaciones sociales, están menos satisfechas con su vida sexual y se sienten menos integradas socialmente. Presentan también mayores preocupaciones existenciales dado que están más preocupadas por el futuro y por la enfermedad o la muerte.

Las mujeres con VIH, según María José Fuster, directora gerente de Seisida, se enfrentan a situaciones y desafíos diferentes de los varones y éstos están relacionados con aspectos clínicos, psicológicos y sociales, que varían a lo largo de las etapas de la vida y se entrelazan con aspectos demográficos y culturales.

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