La hormona "quemagrasa", clave contra la lipodistrofia en pacientes con VIH

Recientes estudios han constatado que el FGF21, la "hormona quemagrasa" que reduce los niveles de glucosa y activa la grasa parda produciendo calor y quemando tejido adiposo, puede ser también efectiva para combatir la lipodistrofia en pacientes infectados por el virus del sida.

15/06/2011 La lipodistrofia es uno de los efectos secundarios del tratamiento antirretroviral y supone una alteración en la forma en que el cuerpo produce, usa y almacena la grasa, provocando, en muchos casos desfiguración.

El Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), a través del grupo de Biología Molecular y Regulación Génica del Tejido Adiposo y sus patologías, liderado por el doctor Francesc Villarroya, ha abierto una nueva línea de investigación para estudiar los posibles usos terapéuticos del FGF21 en pacientes con el VHI, ha informado el centro investigador en un comunicado.

El FGF21 es una proteína liberada por el hígado que garantiza el equilibrio del metabolismo que aparece alterado, tanto en los sujetos con sobrepeso como en los que sufren lipodistrofia.

En estos últimos, la distribución de la grasa corporal se acumula en la zona abdominal, lo que provoca no solo cierta desfiguración en el paciente, sino también alteraciones como dislipidemia -aumento anormal de lípidos sanguíneos- propensión a la diabetes y riesgo cardiovascular, similar a la obesidad.

Para comprobar el comportamiento de esta hormona, el equipo del doctor Villarroya, en colaboración con el doctor Pere Domingo, de la Red de Investigación en sida del Instituto Carlos III, seleccionaron una muestra formada por 179 pacientes.

A estos pacientes los clasificaron en cuatro grupos: infectados de VIH con lipodistrofia, tratados con fármacos antirretrovirales (59), infectados con VIH, tratados también con antirretrovirales pero sin lipodistrofia (45), afectados de VIH sin medicar (41) e individuos sanos (34).

El resultado del estudio mostró un incremento anormal de los niveles séricos del FGF21 en todos los pacientes infectados por el virus del sida, que era más acusado en los sujetos con lipodistrofia. "De ello se desprende que los niveles de FGF21 muestran una correlación positiva con los indicadores de la lipodistrofia, la resistencia a la insulina, la lesión hepática y la dislipidemia, al igual que en pacientes obesos", según el doctor Villarroya.

La paradoja está en que tanto el exceso de tejido adiposo (obesidad) como su ausencia y mala distribución (lipodistrofia) conducen a las mismas alteraciones metabólicas. Asimismo, profundizar en la lipodistrofia ha permitido comprender el mecanismo por el cual se produce una de las complicaciones más frecuentes en la obesidad, la diabetes tipo 2

Se debe a que en esta enfermedad hay resistencia a la insulina. Cuando esto sucede, la glucosa no penetra en la célula y se eleva en la sangre. Si se continúa ingiriendo grasas, la saturación de los depósitos hace que los ácidos grasos terminen por invadir las células musculares, desencadenando dicha resistencia.

Según el investigador, esta es la razón de por qué tanto los pacientes obesos como los que sufren lipodistrofia llegan a presentar resistencia a la insulina.

Las nuevas vías de investigación permitirán comprobar si la hormona FGF21 se puede utilizar como lector biológico del estado metabólico de una persona y si esta nueva información puede ayudar a diseñar dietas a medida de cada paciente, señala el CIBERobn.

Además, permitirá saber si se puede emplear en el uso de medicamentos, no solo para perder peso, sino también para disminuir los niveles de lípidos en sangre.

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