Los riesgos de vivir una vida gay

Hace unos días leía un artículo sobre la salud mental de los hombres gais, se titulaba No del todo normal, resultado de un estudio realizado en Holanda, lugar gayfriendly por excelencia, cuya conclusión venía a decir que los hombres homosexuales holandeses tienen índices mucho más altos de trastornos psicológicos que los heterosexuales.

El motivo de esta conclusión es que se sigue sin ser “normal”, es decir, por ser gay no perteneces al grupo social mayoritario (el heterosexual) y además porque la presión comercial y la provocada por los estereotipos de la comunidad gay son mayores que la que puedan tener los hombres heterosexuales.

Los datos son preocupantes, ya que la probabilidad de sufrir un trastorno mental es tres veces mayor en los hombres gais y la de presentar pensamientos suicidas es diez veces mayor.

Diariamente en mi consulta veo que estos resultados son replicables en nuestro país, observo las dificultades y las presiones sociales y familiares por las que pasan o han pasado muchos hombres y mujeres por el simple hecho de ser homosexuales. Además hay que añadir que, a medida que la sociedad evoluciona, se incorporan nuevas presiones o situaciones problema que pueden llevar a agravar o incrementar el número de homosexuales con problemas psicológicos.

Expresar que eres diferente requiere un esfuerzo que un niño o una niña heterosexual nunca tendrá que hacer.

Una aclaración, vivir las experiencias o situaciones que voy a exponer a continuación, no significa que necesariamente se acabe viviendo con un problema de salud mental, ésta está condicionada por diferentes factores, entre ellos algunos de carácter biológico (por ejemplo factores genéticos), además de aspectos individuales (facilitadores o inhibidores del problema) y las experiencias personales que el individuo haya tenido.

El ambiente familiar

Al nacer en una familia heterosexual (como ocurre en la mayoría de los casos) y reconocerse como diferente de los propios padres, hermanos, primos, el homosexual puede tener respuestas emocionales negativas. Porque un niño o una niña que no tiene su personalidad formada puede sentir que va a decepcionar a su familia por ser distinto.

Expresar que eres diferente requiere un esfuerzo que un niño o una niña heterosexual nunca tendrá que hacer. Ni sufrirán el rechazo o serán expulsados de la familia por su orientación sexual, cosa que por suerte ocurre cada vez menos, pero que ha ocurrido en el pasado y sigue ocurriendo actualmente, lo que provoca una de las situaciones más traumáticas que una persona pueda llegar a vivir en la vida, el abandono,  y que dejará una huella emocional difícil de superar.

Por lo que ya desde niño, el homosexual comienza a experimentar que su orientación le va a requerir un sobreesfuerzo, que a media que pase el tiempo gestionará con mayores habilidades y recursos, pero hasta que llegue ese momento va a suponerle una fuente de estrés en su vida.

El grupo de amigos

Si ya de por sí, la infancia, y mucho más la adolescencia, pueden llegar a ser momentos duros si te sales de la norma (eres alto, bajo, tienes sobrepeso, etc.), ser gay te coloca en el punto de mira de las críticas de los demás. ¿A qué gay no le han llamado marica en el colegio? Alguno se habrá librado, pero seguro son más los que han vivido la mala experiencia del insulto, por algo que quizá ni en ese momento tenían claro ni asumido como algo que les identificase.

Ser gay te coloca en el punto de mira de las críticas de los demás. ¿A qué gay no le han llamado marica en el colegio?

Y cuando llega el momento de la revolución hormonal y los demás empiezan a tontear, ligar, tener sus primeras parejas, el gay vive esta situación como si él fuera un extraterrestre que ha llegado a la tierra a hacer un estudio etnográfico, porque mira, interactúa, pero no se relaciona a ese nivel con nadie. Y la adolescencia sexual la acaban viviendo 5 ó 10 años después y en vez de jugar pasan directamente a vivir la sexualidad y las relaciones como si fueran unos expertos, cuando está claro que no lo son.

El estigma gay

Cuando una sociedad o grupo social tiene un estigma vinculado a un determinado grupo, suele ocurrir que cuando una persona pertenece a ese grupo, puede interiorizar y magnificar los prejuicios del estigma.

Un buen lugar para ver que el "estigma gay" existe y se magnifica dentro del grupo, es en las páginas web de contacto homosexual, donde encontramos cosas como “abstenerse tíos con pluma”, “nada de locas”, “gente sana mentalmente por favor”, “alguien que se cuide”, “gente legal”, etc. También muchos pasivos acompañan a su rol la palabra versátil aunque no lo sean. Como éstas, muchas más, pero alguno de vosotros estará pensando que son peticiones razonables y que son vuestras necesidades, y por supuesto son perfectamente respetables, no digo que no, lo son desde la razón, pero imaginaros que no hubieseis oído nunca un comentario negativo sobre un gay ¿podrías quizá tener una visión distinta y tener otras necesidades?

Esto podría dar a entender que lo que tenemos interiorizado es que parecer gay es negativo y no es atractivo, que la pasividad no es buena, que no se está sano por ser gay y que no te cuidas o llevas una vida poco sana por esta razón.

Las relaciones de pareja

Muchos estudios de salud mental han demostrado que las personas que viven en pareja viven más y de forma más saludable, y este punto es uno de los más complicados de gestionar por parte de los hombres homosexuales. ¿Cómo se vive emocionalmente la necesidad de tener una pareja estable con la que compartir un proyecto de vida, con la de querer tirarse al mayor número de tíos posibles?

Hay mucha oferta al alcance de la mano, ¿porqué conformarse con uno cuando se puede cambiar de pareja sexual casi a diario? Y una vez conseguido el proyecto de tener una pareja aparecen los handicaps, porque el riesgo de la monotonía en la relación es mayor que en las parejas heterosexuales, la dificultad de tener hijos, el menor número de interacciones familiares, la mayor apertura sexual (parejas abiertas), etc. pueden incrementar las razones por las que una relación se rompa.

Una ruptura suele ir acompañada de sentimientos de tristeza y soledad, al incrementar el número de este tipo de experiencias, aumentará el número de vivencias emocionales negativas que van dejando una huella que afectará con el tiempo a la salud mental.

Estereotipos

Con que volvamos a pensar en una web de citas y pensemos en lo que se muestra, tendremos claro qué es a lo que nos estamos refiriendo: gente joven, físicamente atractiva, masculinos (la barba es un signo de masculinidad ahora mismo), deben estar a la última, etc. ¿Qué ocurre cuando te sales de estos estereotipos?

La presión es evidente, por ello se trabaja duro para proyectar esa imagen (los gimnasios son una muestra clara de ello), lo mismo ocurre con el ocio y la moda, hay que ir a los sitios de moda y hay que vestir acorde a lo que marca la tendencia, lo que conlleva un sobreesfuerzo y un sobrecoste.

Con el paso del tiempo la no pertenencia al grupo de referencia producirá dificultades emocionales y de autoestima. Por eso hay muchos hombres gais que se niegan a crecer y podemos ver personas mayores que siguen viviendo y comportándose como adolescentes.

Algunas cosas más

Si a todo esto le sumamos otros problemas o estresores, como vivir en poblaciones pequeñas, el consumo de sustancias (alcohol, drogas) extendidas en determinados ambientes, los problemas con las ITS (infecciones de transmisión sexual) principalmente el VIH, nuevos tipos de adicciones como al sexo, al porno, a las nuevas tecnologías, etc. Deja clara la situación de mayor riesgo de los homosexuales.

Parece por tanto que los datos del estudio son generalizables a los hombres gais españoles, ya que sin tener en cuenta la predisposición genética, el número de situaciones vitales con un mayor nivel de estrés o una respuesta emocional negativa son mayores que los que pueda tener el resto de la población, lo que va a hacer del colectivo gay uno de los más vulnerables y de mayor riesgo de padecer una enfermedades mental.

Alberto Tarriño Lozano, psicólogo y director del Centro de Psicoterapia Gay

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