Otro cura más denunciado por ‘continuos abusos sexuales’ en Murcia

Tres monaguillos han denunciado al sacristán de la parroquia de Cieza (Murcia) por haberles sometido a agresiones sexuales entre 1999 y 2003 cuando tenían entre 10 y 13 años.

acusan cura pederastia murcia copyEl próximo 17 de mayo arranca el juicio contra un cura por un nuevo caso de pederastia en España. Se trata del sacristán de una parroquia de Cieza, en Murcia, al que tres chicos han denunciado por “serios y continuados abusos y agresiones sexuales”. Según el auto de procesamiento, al que ha tenido acceso eldiario.es, las agresiones se produjeron dentro de la propia iglesia entre 1999 y 2003, cuando los chicos tenían entre 10 y 13 años.

“Tocamientos, masturbaciones, eyaculaciones en el cuerpo, rozamientos desnudos, fotografías desnudas, etc. Todo ello con el empleo de la fuerza por parte del sacristán”. Así de graves son las acusaciones de estos tres monaguillos, que aseguran que las agresiones se llevaban a cabo “mediante engaño y posición predominante, pues se ‘premiaba’ o ‘castigaba’ según se accediera a los deseos sexuales de FJRP (el cura procesado)”. Según el auto, el acusado, que ha tenido que depositar una fianza de 9000 euros ante una posible responsabilidad civil, daba a sus víctimas regalos y dinero o les ofrecía “puestos de relevancia en el altar e invitaciones a su casa de la playa”.

La primera de las víctimas en atreverse a denunciar sufrió tocamientos en los genitales, masturbaciones, eyaculaciones, fotografías desnudo e incluso penetración anal. Intentó denunciar primero ante la diócesis, pero le dieron largas hasta que prescribió el delito. Según lamenta, al Obispo sólo le importaba la imagen de la diócesis, “no el dolor de las víctimas”. La segunda víctima “vivió tocamientos consistentes en masajes en la espalda hasta bajar a los genitales, sin que existiera contacto anal”. El tercer chico sufrió “abusos y agresiones sexuales continuadas, que incluyeron “penetraciones utilizando la fuerza”.Tras la prescripción del delito cuando el primero de los chicos denunció, el caso pudo reabrirse al sumarse las otras dos, ya por lo civil, cuyo delito no había prescrito. El silencio de la Iglesia y el hecho de que la mayoría de los casos se producen en zonas donde la población tiene confianza ciega en el cura y creen en su inocencia, intensifica el sufrimiento de las víctimas, que en muchos casos tienen que lidiar con trabas judiciales y rechazos.

Hasta 2010, apenas se habían desvelado una docena de casos de abusos en la Iglesia de nuestro país, pero en los últimos tiempos, y especialmente después de la intervención del Papa Francisco en el "caso Romanones" (aunque el cura fue absuelto), han comenzado a sucederse denuncias, resueltas de modo muy diferente. En el caso de Astorga, se apartó al sacerdote, aunque no hubo resarcimiento con las víctimas; el caso Maristas (abusos sexuales en un colegio religioso) se encuentra a la espera de una investigación final y el caso Gaztelueta está pendiente de juicio contra un docente del Opus Dei.

Según ha podido saber eldiario.es, al menos otra media docena de casos se han resuelto tras una investigación diocesana, mientras otros tantos podrían seguir el camino de los tribunales en los próximos meses.

¿Te interesa el contenido?