El breve período de libertad de los gais en los primeros años de la Revolución rusa

En esta etapa, el colectivo disfrutó de un breve período de libertad donde la homosexualidad no estaba penada, aunque sí perseguida.

libertad gays RusiaTras la Revolución de octubre de 1927, los bolcheviques reescribieron las leyes. Una de las novedades fue la retirada de un artículo que prohibía la homosexualidad. En esta etapa, el colectivo disfrutó de un breve período de libertad.

Antes de la Revolución bolchevique, los homosexuales ya formaban parte de una comunidad clandestina y se comunicaban entre ellos a través del “lenguaje” de la moda. En ciudades como San Petersburgo, muchos vestían corbatas rojas, otros se maquillaban –usaban grandes cantidades de rimmel-, etc., es decir, llevaban lo que se conocía como el “look de estrella de cine mudo”.

Otro aire de libertad entró en el país de la mano de Magnus Hirschfield, un científico alemán que fundó el Instituto de Sexología en Berlín. El científico daba charlas en público en las que explicaba su convicción de que la homosexualidad no era una enfermedad, sino una manifestación natural de la sexualidad humana.

Después de la Revolución roja, si bien ya no existía ningún artículo en el código penal ruso que castigase el sexo gay, el colectivo –que se mostraba abiertamente vistiendo incluso ropa femenina- seguía siendo perseguido. Este cierto aire de tolerancia no era tanto y con frecuencia, los homosexuales recibían palizas, eran chantajeados o despedidos de sus trabajos. Fruto de esta persecución, muchos de ellos, aunque la comunidad en general se caracterizaba por su valentía (no debía ser fácil caminar por las calles de cualquier ciudad a principios de siglo vestido de mujer) llegaron a recurrir a la psiquiatría, concretamente al doctor Vladimir Bekhterev, pidiéndole que les ayudase a “curar su enfermedad”.

División de clases dentro de la comunidad

Curiosamente, aunque la Revolución abolió la división de clases, los gays continuaron divididos en clases sociales que raramente se mezclaban. Por un lado, estaban los llamados “aristócratas”, que incluía a los intelectuales, nobles, funcionarios y oficiales del ejército zarista y de la marina. Por el otro, los “simples”, que incluía soldados y la clase trabajadora y que no eran bien aceptados por la clase alta.

En los años 20, el teatro travesti alemán llegó a ser muy popular entre la comunidad gay soviética y en esta afición no había restricciones de clase. Por su parte, la clase “aristocrática” celebraba eventos de carácter extravagante en los que sólo invitaban (y en muy contadas ocasiones) a “simples” si eran atractivos.

El fin de este soplo de libertad

A partir de los años 30, la comunidad empezó a perder su libertad. De hecho, en julio de 1933, 175 homosexuales fueron arrestados en lo que fue conocido como el Caso de los Homosexuales de Leningrado. Uno de los pocos detalles del caso que se saben a día de hoy es que los detenidos fueron recibieron penas de cárcel por cargos como trabajar para la inteligencia británica, delitos de “contrarrevolución” y “corrupción moral del Ejército Rojo”.

Se dice que el detonante de esta detención múltiple fue la “boda” de Shaur, un marine ruso que organizó un evento que pasaba perfectamente por una boda propiamente dicha, con todas las tradiciones rusas: pan y sal, la bendición de los padres y un concierto. Los invitados incluían a 95 oficiales del Ejército y la Marina, junto con otros miembros de menor rango, y una mujer vestida con un traje de hombre. Pero este amago de matrimonio homosexual, no había sido más que una trampa para detener a los asistentes. Shaur, que realmente era miembro de la policía secreta, quería ganarse el favor de sus jefes y al final de la fiesta todos los invitados fueron arrestados. En este caso, y pese a los esfuerzos de Shaur, que les acusó de contrarrevolucionarios, las acusaciones cayeron en saco roto y los oficiales puestos en libertad. Aunque este episodio no tuvo trascendencia para ellos, sí que se piensa que fue el punto de partida para iniciar una campaña en la que se acusaba a los gays de estar “corrompiendo el Ejército y la Marina”.

El Caso de los Homosexuales de Leningrado reincorporó el artículo que prohibía la homosexualidad en el nuevo Código Criminal de 1934 y la breve tolerancia a la comunidad gay llegó a su fin.

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