Menores LGTB, gitanos y migrantes, objetivos principales del ciberacoso en las redes sociales

El 15 % de los niños y niñas LGTB sufre ciberacoso a diario gracias al anonimato que proveen las redes sociales.

Los niños que más injusticias "offline" sufren son también las principales víctimas del ciberacoso y los discursos de odio en Internet, especialmente los de la comunidad gitana, el colectivo LGTB y los de origen migrante, un hecho que no hace más que perpetuar los estereotipos y dificultar su integración.

Y son precisamente ellos los que padecen las mayores dificultades de acceso a la red, según el informe "Los niños y las niñas de la brecha digital en España" presentado por Unicef Comité Español, en el que destaca que la variable que más influye en el uso de Internet de estos chicos es el estatus socioeconómico de sus familias.

En España, el 95 % de los chavales de entre 10 y 15 años usa Internet, pero aún existen 300.000 que no ha utilizado un ordenador y 140.000 que no han tenido un solo contacto en la red en los tres últimos meses, según los últimos datos del INE que ha recordado Maite Pacheco, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de la organización.

Dos de cada diez niños de etnia gitana no tiene Internet en casa por motivos económicos; son ellos los que más obstáculos encuentran porque, aunque suelen disponer de móviles, carecen de ordenador o conexión.

Son además "la minoría más discriminada en España, y eso tiene su reflejo en las redes sociales", ha enfatizado Ana María Segovia, técnica del Departamento Internacional de la Fundación Secretariado Gitano, que en su caso tuvo "la suerte" de tener Internet en casa "en función de las notas que sacaba".

Pero los no tan afortunados "se ven fuera del proceso formativo" e incluso pierden la oportunidad de socializar a través de las redes sociales, en las que además, los miembros de su comunidad son diana de insultos y comentarios racistas porque el anonimato da a los agresores "carta blanca para llevar hasta el final el procedimiento de acoso".

Lo mismo ocurre con la infancia LGTB, de la que un 15 % sufre ciberacoso a diario; es el caso de Gabriel Díaz, a quien Internet le sirvió para "buscar mucha información médica" y testimonios de otros chicos en su situación, así como a ofrecer el suyo en el canal que se abrió en Youtube.

Pero también le valió para convertirse en el centro de amenazas y vejaciones en su cuenta de Instagram, algo que no le había sucedido nunca en el "cara a cara".

"Sí que llega un momento de decir: 'me bajo'", ha asegurado este joven trans de 19 años, quien, no obstante, ha asegurado que son más los mensajes positivos y de agradecimiento que ha recibido que los negativos.

Nora Kaddour, a sus 18 años, siempre va a "agradecer la existencia de Internet" porque le ayudó "mucho" cuando llegó a un centro de menores de Melilla desde su Marruecos natal para buscar información sobre nuestro país, aprender el idioma, "tener amigos" y, sobre todo, para comunicarse con su familia.

Sin embargo, ella también tuvo que enfrentarse a la dureza del ciberacoso, con mensajes racistas que le hicieron "mucho daño" e incluso provocaron que se sintiera "más sola".

"Que nos digan que nos vayamos duele porque no saben por lo que has pasado, si has huido de una guerra, no se ponen en el lugar de los demás", ha lamentado la joven quien, con todo, ha encontrado más cosas positivas que negativas en la red, incluyendo muchos mensajes "de españoles" que respondían a los racistas.

Aunque a veces pensó dejar de usar las redes sociales cuando descargó una plataforma para hacer amistades en la que realidad "todos iban a lo que iban, incluso ofreciendo dinero", Nora es consciente de esos riesgos y tiene claro que "no tener acceso a Internet hoy en día es estar aislado".

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