Guerra y homosexualidad en la antigüedad

La homosexualidad, o la bisexualidad, no era un concepto negativo. Ahora bien, cualquier rasgo de feminidad sí que era mal visto por la sociedad, pues suponía una transgresión de lo que socialmente era concebido como un hombre.

Homosexual in ancient

27/11/2011 - Carlos Lecuona La falange fue una organización táctica para la guerra empleada en la antigua Grecia y compuesta por lo que se denominó hoplita, que es el soldado de esta formación.

Vamos a ver dos casos que acabaron enfrentándose: la falange hoplita tebana y la espartana, dos modelos totalmente diferentes que se vieron frente a frente en el campo de batalla.

Esparta, situada en la península del Peloponeso (actual Grecia), llegó a convertirse, junto a Tebas y Atenas, en una de las polis griegas más importantes. El esplendor de esta polis griega hay que situarlo en el s. IV a.C., cuando dominó la región y llegó a enfrentarse a los persas. Es en este contexto en el que surgió la enemistad con Tebas, que rehusó ayudar a los espartanos en su lucha contra los persas.
Con el devenir de los tiempos, tebanos y espartanos se enfrentaron para frenar los primeros la hegemonía que estaban empezando a conseguir los segundos.

A priori, la superioridad espartana era indudable. Tenía un sistema educativo-militar envidiable en aquel tiempo. Un modelo, introducido por Licurgo, llamado agogé. Una educación dura, rígida y reglada. Desde su nacimiento, los bebés eran examinados por un comité de sabios para determinar las buenas condiciones físicas del recién nacido. Si el recién nacido no pasaba el examen era abandonado a su suerte en el monte Taigeto, pudiendo ser recogido por cualquiera y criado como futuro esclavo.

La agogé o educación estaba dividida en dos etapas claramente diferenciadas. Desde su nacimiento hasta los siete años permanecían al cuidado de sus madres. A partir del séptimo año, la ciudad asumía su tutela y educación con el objetivo de formar buenos soldados. A los siete años se les rapaba el pelo, caminaban descalzos y sin abrigo hasta los doce años con el objetivo de curtirlos en un ambiente duro.  A esto se añadía la poca alimentación que recibían con el objetivo de que robaran alimentos y así desarrollar su astucia y perspicacia. Todo este entrenamiento tenía por objeto hacer de los espartanos los soldados más temidos de toda Grecia, pues estaban preparados para sufrir todo tipo de avatares tanto físicos como psicológicos.

Frente a esto, al ejército tebano, al mando del comandante Epaminondas, no le quedó otra alternativa que introducir innovadoras tácticas militares. Nuevos desplazamientos de las falanges hoplitas y sobre todo y más interesante, el empleo de lo que se denominó el Batallón Sagrado de Tebas. Un batallón formado por 300 soldados que eran amantes entre sí. La disposición que estableció Epaminondas consistía en que el escudo del soldado cubriese la mitad de su cuerpo y la mitad del de su amante y así sucesivamente. Ninguno de los soldados podía desertar o fallar, pues no solo moría él sino que también lo haría su amante. El resultado de las nuevas tácticas militares de Epaminondas fue la derrota del ejército espartano, mayor en número pero sin un estratega a la altura del tebano.

Este tipo de ejército, que en la actualidad puede sorprender, era habitual en la antigua Grecia, donde los lazos de amistad y camaradería entre los hombres estaban bien vistos. No solo el Batallón Sagrado de Tebas tenía estos lazos de unión. Si es cierto que fue el más llamativo y el concebido de ese modo específico, pero en el caso de la falange espartana, también existían fuertes lazos entre los soldados y entre estos y sus mentores.
La homosexualidad, o la bisexualidad, como podemos deducir de todo esto, no era un concepto negativo. Ahora bien, cualquier rasgo de feminidad sí que era mal visto por la sociedad, pues suponía una transgresión de lo que socialmente era concebido como un hombre.

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