La homosexualidad en las culturas precolombinas

Durante siglos ha sido borrado de los libros de historia las condiciones sociales de los habitantes de América mucho antes de la llegada de los europeos, entre ellas, las prácticas homosexuales que eran toleradas y formaban parte de la vida diaria.

precolombino105/01/2014 - José Luis Villalobos La homosexualidad en estas culturas se ha llegado a conocer gracias a elementos arqueológicos como cerámicas y otras artesanías, pero sobre todo gracias a las múltiples crónicas de los colonizadores europeos.

Los mayas eran bastante tolerantes con la homosexualidad. Se conoce la existencia de rituales sexuales que incluían relaciones homosexuales, aunque, jurídicamente la sodomía estaba condenada a muerte. No obstante la sociedad maya era muy diferente, ya que se consideraba preferible la homosexualidad al sexo prematrimonial. Se sabe que muchos nobles mayas requerían los servicios de esclavos sexuales para sus hijos.

Sin embargo la civilización azteca era extremadamente intolerante hacia la homosexualidad. A pesar de ello, aparecen numerosos elementos que nos hacen pensar que esta intolerancia no sería tan rígida. Algunos de sus rituales contenían elementos homoeróticos. Por ejemplo, dentro de su religión, la diosa azteca Xochiquetzal, que bajo su aspecto masculino recibía el nombre de Xochipilli, era la protectora de la prostitución masculina y la homosexualidad.

Por otra parte, las tribus vecinas Zapotecas han mantenido un elemento gay en su sociedad. Aún quedan hoy en día los llamados "muxe", considerados como un tercer sexo. Su figura se remonta al periodo prehispánico. Tienen como rol el de iniciar sexualmente a muchachos adolescentes. Las mujeres no pueden formar parte de este rito de iniciación sexual ya que socialmente han de llegar castas al matrimonio. Como elemento científico hay que destacar que en los años 70 se realizó un estudio en el que aproximadamente el 6% de la población masculina del Istmo de Tehuantepec son muxes.

En las regiones de Centroamérica y el Caribe, la homosexualidad era considerada frecuentemente como seres especiales, muy ligados a la figura del chamán de la tribu, tanto que era casi un requisito indispensable. Se les consideraba buenos augurios y portadores de la buena suerte. El chamán podía representar así lo masculino y lo femenino en el mismo ser, lo que era considerado como una persona fuente de sabiduría.

precolombino2Por último, en América del Sur, la homosexualidad estaba ligada, en general, a conceptos de carácter religioso y sagrado. Incluso las relaciones lésbicas estaban bien vistas. A pesar de que eran prácticas habituales, como ocurría en la cultura maya, las leyes dictaban castigos contra los homosexuales, y se conocen algunos datos de castigos relacionados con esto.

En el Imperio Inca a un gay se le denominaba hualmishcu y a una lesbiana holjoshta. Mientras tanto, pampayruna significaba "hombre puto". Los prostitutos en el Imperio Inca eran muy conocidos y cotizados.

Los incas tenían gran devoción por las mujeres, teniendo ellas una libertad en el trato social que les permitía desenvolverse llegando a contar con muchos privilegios y hasta de participar en combates militares. El rey Kapak Yupanqui era conocido por sentir veneración y cariño por las mujeres lesbianas.

Tras la llegada de los colonizadores europeos la moral existente en la América precolombina cambió. La imposición dogmática de un nuevo sistema político, social, cultural y religioso, junto a la conversión al cristianismo, supuso la eliminación de las creencias y prácticas de las culturas precolombinas, más allá de la tolerancia de las prácticas gays. Así pues, la homosexualidad pasó a estar mal vista.

Durante el proceso de evangelización de los indígenas americanos tras la conquista española, los eclesiásticos observaron que cualquier varón podía ser hija y así los padres "le vestían de mujer, le enseñaban artes, le buscaban marido y le casaban". Quizá sea una exageración, pero muestra la visión europea que se tenía de las prácticas homosexuales en América.

Hubo crueles castigos contra los homosexuales durante la evangelización, decretando frecuentes castigos que aplicaban la sentencia de muerte, como, por ejemplo, a manos de las fauces de una jauría de perros.

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