Nostalgia en estado puro en 'El final de todos los agostos'

El protagonista está a punto de tomar una decisión importante en su vida, y recuerda otro momento de su infancia en el que también tuvo que hacer una difícil elección.

final veranoSon muchas las generaciones para las que el verano significaba ir a pasar unos días al pueblo.
Veranos que no querías que acabasen nunca, amigos fieles con los que vivías mil aventuras, los primeros amoríos… Veranos a los que muchos querríamos volver y que generaban lazos difícilmente rompibles con la distancia o con el tiempo. Pero todo acaba, crecemos, y al final esos momentos felices quedan en el recuerdo. A veces, también quedan algunas cuentas pendientes…

El final de todos los agostos es un viaje de vuelta a los orígenes. El protagonista, Dani, está en un momento crucial de su vida: está a punto de casarse. Justo antes de dar ese gran paso, decide hacer un viaje al pueblo donde solía veranear y del que guarda grandes recuerdos. Su objetivo es repetir esas fotos que hizo veinte años atrás, ver cómo ha cambiado el pueblo, la gente… Y también, encontrar un gran amigo de la infancia que dejó atrás.

Un viaje cargado de recuerdos que es sobre todo un viaje interior. El protagonista está a punto de tomar una decisión importante en su vida, y recuerda otro momento de su infancia en el que también tuvo que hacer una difícil elección. A través este viaje al pueblo donde pasaba las vacaciones de verano, intentará obtener algunas respuestas a preguntas que se ha hecho desde aquel verano en el que cambió su vida para siempre. “Es una historia de amistad, de amor, de elecciones difíciles y de recuerdos del pasado”, explica el autor.

El final de todos los agostos es un libro que despertará la nostalgia y los buenos recuerdos del lector, al ser una historia con la que todos nos sentimos identificados. Una novela gráfica en la que Alfonso Casas arriesga y nos muestra su lado más tierno, evolucionando también en su faceta artística.

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