Didí Escobart: 'Me queda mucho petardeo en la recámara'

"Puede haber un punto de malicia en la petarda, por su egocentrismo, por su obsesión por destacar, por criticar, por conspirar…" ¿Será así en el fondo también? Le quitamos la cáscara a la autora de 'El retorno de la petarda perfecta'.

petarda, libro09/12/2011 - A.G. | Didí, Diossa ¿Se puede hacer una entrevista seria a cualquiera de las dos sin que salga a relucir demasiado la petarda que ambas llevan dentro? ¿Cuál es más petarda de las dos?

Diossa es más excesiva, por tanto debe ser más de todo, incluido más petarda. De todos modos Didí es la que se mueve más por el mundo real haciendo gala de su petardeo, de tal manera que tiene más mérito. Diossa vive en su propio mundo, un mundo cortado a su medida. Y no, no se puede hacer nada con nosotras sin que prime el petardeo. Es connatural a nosotras mismas. Y no nos resta seriedad.

¿Se puede considerar que una petarda es una mala persona?

No, per se. Tengo yo otro concepto de lo que es una persona realmente mala, con todas las hijas de perra que me cruzo por la vida. Puede haber un punto de malicia en la petarda, por su egocentrismo, por su obsesión por destacar, por criticar, por conspirar… pero en el fondo toda petarda es una ingenua que, generalmente, vive equivocada, y no se lleva más que chascos. Una perdedora, vaya. Aunque no siempre, claro. ¡No hay más que verme a mí! Digo por triunfadora, no por mala persona.

Si esto fuese cierto, ¿cómo está el mundo? ¿peor de lo que creemos?

¡Es que esto no es cierto, pesada! El mundo está hecho una mierda, y no precisamente por la acción de la petarda media. Es más, la petarda hace que este podrido mundo resulto un poquito más atractivo. ¡Ojala los que tienen el poder fueran un poquito más petardas!

En el libro mencionas a otras petardas, Lady Gaga como nuevo exponente de este petardismo plateado en el que vivimos ¿Tiene futuro el ser una auténtica petarda?

Este mundo en crisis es el caldo de cultivo perfecto para toda una nueva generación de petardas, tanto perfectas como maculadas. Sólo con las herramientas que te proporciona ser una auténtica petarda se puede sobrevivir a un momento tan feo como este. Ah, y gracias por decidir tutearme, me hace más joven.

Decir Didí Escobart es hablar de espectáculo, literatura, pequeñas incursiones en cine, televisión, radio, guionista, cabaretista ¿Le queda algún palo que tocar?

Primero aclarar que mis incursiones en cine son grandes, no pequeñas, aunque hasta ahora se limiten a un cortometraje… ¡pero es un cortometraje de 26 minutos! Por otro lado tengo que decir que por supuesto queda todavía por ahí alguna disciplina en la que aún no he puesto el tacón. ¡Todo será cuestión de proponérselo! Por cierto, ¿se acabó el tuteo?

Vaya, diva multidisciplinar…

Soy todoterrena porque soy Diossa. ¿O te pensabas que me llamo Diossa tan sólo porque soy perfecta y divina? Siempre me ha gustado inmiscuirme en todo aquello que me atrajera, y lo cierto es que con un poquito de formación y esfuerzo, y muchas ganas de trabajar, y mucha ilusión, poco a poco se pueden conseguir cosas. Lucha por lo que quieres, y quizá lo consigas. El hecho de luchar por ello ya supone un triunfo personal.

El petardismo es ampliamente tratado en este Retorno ¿Hay petardeo suficiente para una tercera entrega?

Me queda mucho petardeo en la recámara… pero de momento voy a darle un receso. Sí es cierto que ya tengo casi terminado un nuevo libro de textos de 'humor petarda', pero procurará que el término no aparezca en el título, y todo solucionado. También estoy escribiendo una novela, ¿sabes? Todo para el próximo año… porque como a final de 2012 se acaba el mundo…

Personajes de programas del corazón, Belén Esteban, Yurena, o cualquier otro personaje salido de cualquier reality ¿tienen madera para ser petardas?

Generalmente son todas unos petardos, que no tiene nada que ver con ser petarda. Para ser petarda hay que tener conciencia del petardeo, de la frivolidad, del pop, del snobismo… hay que poseer cierta cultura, grandes dosis de humor, ironía, cratividad… ¿A ti te parece que me has dado dos buenos ejemplos? Habría que colgarte.

¿Se puede ser petarda y tener conciencia social?

Si se puede, yo, honestamente, lo desconozco… Una petarda puede llegar a ser tan, tan petarda, que quizá podría llegar incluso a tener esa conciencia que mencionas, pero en principio yo la veo más cercana a la inconsciencia social –y cualquier otro tipo de inconsciencia-.

¿Qué tipo de conciencia social tiene Didí Escobart?

Gracias por hablar de mí en 3ª persona, me da como caché. Bueno, yo digo que tengo “la justa y necesaria”. Claro, yo soy un caso aparte. Yo soy una intelectual. Soy una artista underground. No es que abandere ni denuncie nada… pero casi. Yo es que soy muy heavy y muy punki, todo a la vez.

¿Su próximo proyecto será tal vez algún libro o ese retiro vacacional por Latinoamérica como prometió en este Retorno de la petarda perfecta?

Mi proyecto más inmediato es triunfar, esa es mi asignatura pendiente. Los últimos años he estado muy ocupada fracasando, y ahora he decidido dar un vuelco a mi carrera, adquiriendo un éxito rotundo y en diversos campos. Y, por descontado, si triunfo me iré de vacaciones. Y tirada en alguna playa paradisiaca escribiré un libro. Vamos, me lo escribirá un negro… ¡pero un negro de verdad!

 

Didi, sin cáscara



Didi Escobart, Cáscara amargaSu palabra favorita:
¡¡¡Cerda!!!

Cómo definiría su carácter: Tripolar.

Su mayor miedo: La incomunicación.

Qué personaje de película le gustaría ser: Dios.

Una canción imprescindible: Rey del Glam.

De qué plato podría repetir una y otra vez: Natillas.

Qué es lo primero que hace al levantarse: Maquillarme.

Lo último que le hizo reír: La vida.

Lo último que le hizo llorar: La muerte.

 

Este último trabajo de Didí Escobart está editado por Stonewall, consíguelo en Amazon.

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