Paloma San Basilio: "Creo que el público gay y yo tenemos muchas cosas en común"

Paloma San Basilio y su biografía, La niña que bailaba sobre la lluvia, nos cuentan cómo fueron sus inicios en el mundo del espectáculo. Habla sin censura, con nombres y apellidos, de estos 40 años de exitosa carrera musical.

paloma san basilio 1Paloma, la primera pregunta leyendo tu biografía es inevitable: ¿Has pensado alguna vez ser agente inmobiliaria?

(Risas) Es una de mis grandes pasiones. Es mi gran vicio, que tengo que controlar. Ya casi lo tengo controlado. Estoy en ello, pero ya es un poco tarde. La verdad es que es herencia esto de las casas. Como cuento en el libro, nos cambiábamos de ciudad constantemente y después, una vez ya instalados, mi madre decía: "Esta es muy oscura, vamos al tercero. ¡Hale!” Y todos para el tercero. Siempre había una ilusión nueva en cada cambio de casa, la ilusión de decorar la casa nueva. Por otro lado te diré que soy un poco de las viejas y grandes culturas, tipo aztecas y mayas, creo mucho en la regeneración. Hay etapas en tu vida que tienes que dejar algo atrás y empezar de cero, empezar con otra energía, y apostar por la nueva etapa, en la que has dejado muchas cosas atrás pero te vas a encontrar cosas que seguro merecen la pena.

Empezaste como presentadora de televisión. ¿La primera vez que te asomaste a la pequeña pantalla pensaste que llegarías tan lejos?

Para nada. Llegaba a un sitio y me preguntaba "¿qué hay que hacer?" Mi vida ha sido una pequeña cadena de eslabones que me ha traído hasta aquí. Jamás en la vida proyecté lo que tengo: mi carrera musical. Cuando fue apareciendo en el camino me di cuenta que estaba ahí y mira, hasta el día de hoy. Hay que estar muy abierto y expectante y decir "Oye ¿por qué no?". No tenía ni la más remota idea de por dónde podía ir. Eso sí, cuando podía lo aprovechaba.

¿De siempre has tenido claro que querías ser cantante?

Quería ser actriz, cantante, quería estar en dos mundos paralelos. Para mí la voz ha sido un instrumento, un vehículo. Por eso me gusta el mundo musical. Me gusta ser una persona con muchos registros. No aspiro a ser maestra en nada, pero sí que me dejen expresar y ser una misma. Imaginación al poder. Y miedo fuera. El miedo es el peor compañero que uno puede tener, muchas veces te lo inculcan los demás, y te paraliza para hacer cosas.

Hablando de musicales, el estreno de Evita fue uno de los días más alegres de tu vida y uno de los más tristes. ¿Qué significó para ti este papel?

Como bien dices, un punto de inflexión brutal. Tenía un nivel de exigencia tan alto... Es muy fuerte la presión. Tenía ya una serie de discos y un nombre, y te ponen delante un personaje como ese con esa tesitura vocal y además te dicen vas a hacer 11 funciones semanales. Pensaba si este cuerpo iba a aguantar. Y sí, sí lo tienes que hacer, sí lo haces. Mucha gente deseaba que me quedase afónica, otros pensaban que no iba a ser capaz, y por otro lado tienes a la persona que más quieres de este mundo que se está muriendo. Es un conglomerado terrible. Pero como te he dicho antes, creo mucho en la historia de Eros y Tánatos. Creo en esa renovación. No tanto la muerte, como algo que se desmorona para convertirse en algo nuevo. La naturaleza nos lo está enseñando constantemente. Y ese fue mi Eros y mi Tanatos particular. Una pérdida, una destrucción y luego una regeneración, una nueva vida, que en este caso era Evita para mí. Evita dio posiblemente, seguro, el giro a mi vida que me ha llevado hasta aquí. Probablemente sin ese musical hoy no estaría hoy aquí. Lo tengo muy claro.

Hablas de éxito, pero ¿te ha pasado factura física y psíquicamente?

No. Sinceramente, no. Solo hubo un día en que no me encontraba muy bien y se decidió poner el playback. Alguien se enteró y lo difundió a los medios. No sabes lo mal que lo pasé. Me estuve dejando la piel, sin apenas ver a mi familia, con una niña pequeña. Es muy fuerte. Hoy por hoy no entiendo como pude aguantar tanta caña.

Eres una ferviente admiradora de toda América Latina. ¿Le has perdonado a Cuba que te secuestrara a tu hermano para siempre?

Cuba debe de ser una isla maravillosa. Tiene mucha historia de dolor, de luchas, de confusiones y superación. No la conozco. Realmente solo fue el escenario donde ocurrió el trágico desenlace. Mi hermano fue ahí, por alguna razón que desconozco. Nunca lo supe. Le podía haber pasado ahí como en otro sitio. Lo que si me dolió fue que, después de su muerte, algún desconsiderado de la disidencia cubana, es decir, de los cubanos en el exilio a los que adoro y con los que he cantado muchas veces o frente a ellos en Miami, dijera que teníamos negocios en Cuba y por eso mi hermano había ido para allí. Cosa que tuve que aclarar para que su imagen y la mía estuvieran donde tenían que estar.

Hablando de aclarar, ¿el rumor sobre el Rey Juan Carlos te benefició o te dio más quebraderos de cabeza?

No me afecto en nada, sinceramente. Es tan absurdo que no tenía sentido que le diese más importancia. He vivido con ese traje puesto mucho tiempo. La gente que me conoce sabe que estoy donde he llegado por mi trabajo. Alguien puede pensar que me he beneficiado, pero si ves mi trayectoria te das cuenta que es ridículo.

Te lo comento porque en el libro lo aclaras muy bien.

Claro. A raíz del cambio histórico vivido me pareció el momento más oportuno para hablar y aclarar el tema y así se acabó. A pasar página. De donde no hay no se puede sacar.

Con el pasar de los años, ¿cómo ves el festival de Eurovisión desde el sofá de tu casa?

La verdad es que he estado muy distanciada. El concepto concurso, competencia y tal no me gusta nada.

Vaya me has fastidiado la siguiente pregunta: ¿si te habían propuesto o te gustaría ser coach de algún programa de talentos musicales?

Me lo han ofrecido a medias, por así decirlo. El concepto de Operación Triunfo no me gustaba. En La Voz hay otro rollo, otra relación entre artistas y concursantes, más calidad, más relación humana. Más nivel, si quieres llamarlo así. En los concursos en general veo que mucha gente gana y se piensa que tiene las puertas abierta de por vida, y es mentira. Es un espejismo. Han vivido un pico tan alto que es muy difícil mantenerlo. Y hay gente con mucho talento pero hay que hacérselo día a día y letra a letra. A la larga, creo que perjudica bastante.

paloma san basilioVolviendo al tema del festival de Eurovisión, ¿eres seguidora?

Pues mira, el año pasado vi unos avances del concurso y me dije: “este año voy a ver el festival de Eurovisión” y lo he visto entero. Me ha parecido una pasada el gran espectáculo que han montado, ese escenario con agua y fuego, las nuevas tecnologías jugando con los concursantes, el nivel tan alto y, sobre todo, la puesta en escena. Ahora realmente lo que hacen es un musical. Un musical con distintos países. Me pareció un trabajo fantástico. Entendí perfectamente cómo hay tanta gente fan del festival de Eurovisión. Hay pocos espectáculos tan bien montados y tan bonitos, y cada vez hay más nivel de exigencia. Los representantes de los países cada vez cantan mejor. Y ahí te lo juegas, no puedes hacer playback, en ese escenario es en directo.

Todos los Eurofans nos acordamos de tu actuación, con ese traje en blanco…

Siete kilos pesaba el trajecito. No podía ni moverme.

Siendo la favorita de aquel año, ¿por qué crees que no ganaste?

Creo que porque los gustos iban por otros derroteros. Nos quedamos los decimocuartos, en mitad de la tabla. Lo de favorita creo que era porque tenía un nombre y, claro, la prensa cada vez que ensayábamos nos daba como ganadores, en un montón de países así fue. A mí me hacía mucha gracia. Era la primera vez que estaba en un concurso así. Mi canción era una gran canción, pero era todo menos ponte a saltar. Además, se ve claramente en el tema votos los "bloques" que se hacen. Coincidimos con Romina y Albano, ellos estaban indignados, de hecho Italia ese año se retiró, luego con los años volvieron. Una vez estas allí, lo ves con tus propios ojos. Los que ganaron, unos holandeses muy saltarines, estaban en las antípodas de La fiesta terminó. Teníamos una gran canción pero buscaban algo pegadizo y muy bailable. Todo el Benelux se apoyaron entre ellos. Para mí fue una gran experiencia. Personalmente no necesitaba el festival. Si hubiese ganado, habría hecho mucho más en Europa.

¿Qué son para ti las artistas de alcobas que mencionas en tu libro?

Son esos que emulan el concepto de artista, es decir el rol de persona popular, conocida, y detrás de los que realmente no hay nada. Les puedes ver en televisión, en determinados programas. No voy a hacer a estas alturas de tribunal de inquisición, pero claro, conociendo a artistas de la talla de Rocío Jurado, por ejemplo, ella sí que tenía cosas que contar, un talento único, unas vivencias, unas experiencias y un esfuerzo diario en su trabajo. Donde el dinero estaba por respuesta a su trabajo y no se vendía fácilmente. Claro, ves ahora en televisión a determinada gente que si hay que traicionar a alguien o hablar de alguien les da igual. O abrir el armario o el cuarto de baño de tu casa. Todo vale. El único fin es conseguir dinero, popularidad, una fama no merecida. Cada uno que se dé por aludido.

Has cantando con dos de los Tres Tenores. ¿Cómo fue la experiencia?

Mucha feliz porque ellos me buscaron a mí. Me da mucho pudor pedir a la gente que cante conmigo y soy incapaz de pedir a muchas personas que graben un disco conmigo. Cuando canto con esas voces de mi país me doy por satisfecha, cantar al lado de ellos, que esas energías se mezclen... Es una de esas situaciones, que tiene esta profesión tan agradecida y tan privilegiada, que es muy difícil de trasmitir.

¿Por qué tienes tanto éxito entre el público gay?

Supongo que tenemos muchas cosas en común. Esa libertad a la hora de expresarnos. No tener miedo a cambiar de registro. Crear esos mundos paralelos para que la sociedad no te oprima, ni la realidad te estrangule el espíritu. Los gays son tremendamente creativos, siempre se piensa en positivo: "¿por qué no se puede hacer esto o lo otro?". No creo en los estados puros, creo en las mezclas. La gente pura, y no hablo desde un punto de vista moral o espiritual, a veces son muy rígidas, muy atomizadas, solo aceptan una forma de ser y de ahí no se puede salir, eso es horrible y terrible. Ven en mi algo que les gusta y les atrae. Igual que los niños. ¿Por qué gusto tanto a los niños? ¿Por qué? Porque en el fondo soy una niña (risas).

Leyendo el libro, tu musical favorito es My Fair Lady. Te pongo en un brete. Dime tres canciones de toda tu carrera que digas sin estas no puedo vivir.

¡Qué complicado! Es que realmente puedo vivir sin todo y con todo.

¿Te has autocensurado mucho en esta biografía?

No. La verdad que no. Tenía muy claro cómo y qué quería contar. El libro lo empecé a escribir para mí misma y claro, no me iba a contar cosas a mí misma para mí misma. Era un acto más reflexivo. Este libro lo escribía así o no lo hacía. A mí lo que me gusta es escribir. Me gusta como ejercicio literario. Crear mundos literarios, barrocos a veces y coloquiales otras. El ejercicio de hacer la palabra.

¿El título es obra tuya?

Sí. En el libro se desarrolla el porqué.

Sé positivamente que vas a seguir escribiendo. ¿De qué va a ir tu próximo libro?

De una familia en una época y un tiempo determinado.

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