Alejo Sauras: "Soy la persona que más ha disfrutado del Orgullo Gay"

Está orgulloso de haber interpretado al primer "gay serio" en una serie de televisión en España y le encantan sus seguidores masculinos. Ahora, Alejo Sauras nos cuenta sus proyectos actuales e inmediatos.

alejo sauras¿Te imaginas hoy en día trabajando en Iberia?

Por qué no. Sí. Creo que la vida es muy larga y da muchas vueltas. Mira las vueltas que ha dado la mía, y aún tiene que dar más. El motivo por el que quería trabajar en Iberia era una pasión que hoy en día sigo manteniendo.

¿Sabes pilotar una avioneta?

Sí.

Alejo, ¿cómo te dio por estudiar japonés?

No, sólo me defendía en esa lengua. Lo malo de hacerse mayor es que hay muchas cosas que se te olvidan si no las practicas. Mira, nací en Palma, así que pasaba los veranos allí. Había mucho inglés turista, y practicaba mucho. Siempre aprobaba inglés y sacaba buenas notas. Dentro de mi cabecita, como hablaba inglés mejor que mis compañeros de clase, pensaba que no necesitaba estudiarlo más. Y por otro lado, en mi barrio, vivía una chica japonesa, amiga de mis padres. Cuando íbamos a visitarla siempre me enseñaba cosas de la cultura japonesa. Era una cosa que me atraía mucho. Y un buen día me dije: “quiero entender mejor esta cultura”. No lo estudié para poder comunicarme. Era más bien por entender su cultura.

Pero, si no me equivoco, hiciste alguna que otra obra en la lengua nipona...

Sí, pero nada profesional. Era muy amateur. Lo montábamos entre nosotros, para los japoneses que vivían en España.

Fuiste el primer personaje gay de una serie.

Desde que el mundo es mundo siempre se han interpretado personajes gays, pero estoy muy orgulloso de gritar a los cuatro vientos que fui, en el papel de Santi, el primer homosexual real. Interpreté al primer gay que era una persona como tal y que curiosamente tenía el mismo sentimiento que el resto de los personajes heterosexuales. De eso sí que estoy muy orgulloso. Lo anterior eran maricas locas.

En aquel tiempo, ¿te dio miedo interpretarlo?

En absoluto. Todo lo contrario. Cuando me dijeron el personaje que iba interpretar me dio un subidón tremendo porque vi que tenía una oportunidad única. Aparte de trabajar, podía hacer algo bueno. Desde muy pequeño he tenido amigos gays y había hablado con ellos de los problemas que eso puede suponer. Aún sigo guardando cajas con cartas de personas que me dan las gracias por interpretar a Santi, porque les había ayudado a replantearse muchas cosas e incluso enfrentarse a otras muchas. Eso creo que es muy importante.

La pregunta de ahora es obligada por la repuesta anterior. Tienes un montón de féminas admiradoras. ¿Te molesta tener admiradores masculinos?

Al revés. Estoy orgullosísimo de mis “féminos”. Me encantan.

¿Volverías a hacer un papel homosexual?

¡Por supuesto! No me lo pensaría dos veces.

Donde más se te conoce, laboralmente hablando, es el las series de televisión. ¿Te encuentras más cómodo en ese campo?

Me encuentro cómodo en todos los campos. Si te digo la verdad, el teatro es el campo que tenía más abandonado y es donde más me estoy esforzando. Un actor, pienso, hoy en día debe de moverse por proyectos y no campos. Si el proyecto tiene algo interesante que contar, me apetece mucho hacerlo. Es más importante hoy en día, bajo mi punto de vista, el proyecto más que el formato.

Y por lo que se ve que el proyecto de la obra de teatro que estás representando ahora te ha encantado.

Terminabas de grabar y corriendo a hacer la función a pueblos de nuestra querida España. Es la primera vez en mi vida que digo que sí a algún proyecto sin haber terminado de leer el guion.

Compensa más la ilusión que el trabajo...

Sí. Han sido seis meses muy duros. Junto con la gira, también compaginé el rodaje de la serie Algo que celebrar de Antena 3. En mi vida he trabajo tantas horas. En la serie son casi siempre exteriores. ¿Tú sabes el frio que se pasa todo el día? ¿Trabajando de lunes a viernes? Terminar la jornada de rodaje y, mientras que los compañeros se van a descansar o tomar algo tranquilo como en cualquier trabajo, tú tienes que meterte en un coche, coger un avión, tren o lo que fuera para llegar corriendo. Además, siempre llegas tarde, corriendo, cambiándote, micro, prueba de sonido, luces… ¡Y hale!, en 10 minutos empieza la función. Desde que acabo de rodar la serie el viernes hasta que llego a hacer esa prueba de sonido lo odio todo. Pero luego te pega un chute de adrenalina que no te vas a descansar, te vas a tomar algo con los compañeros.

Hablando de la serie... Éxito total, segunda temporada.

De momento no tenemos ni el final de la primera temporada. Seguimos rodando. Si sigue gustando seguro que haremos más. A mí me gustaría. Es una serie con momentos gloriosos. Las familias que se juntan con esos primos que no se soportan. Imagina, sé lo que es eso, vengo de una familia así. Mi madre tiene diez hermanos. Mi infancia trascurre entre primos que me caían bien y otros no tanto. Te cuento un secreto: hay personajes que identifico con mi propia familia.

No lo digas, no vaya a ser que te dejen de hablar

No. No se lo voy a decir. Si no les hablo... [risas].

Volviendo al teatro, ¿qué sientes tras el éxito total en el LX Festival de Mérida? 16.000 entradas vendías en cinco días con la obra El Eunuco...

Personalmente hay un antes y un después como actor después de pasar por Mérida. Jamás olvidaré el momento en que bajábamos hacia el escenario. Salimos por donde el público para llegar a él. Ver a tres mil y pico personas y encima que disfruten contigo. Pensaba que un día me iba a matar porque me temblaban las canillas. A mí eso, a día de hoy, me emociona. No tengo palabras para contarte lo que viví y disfruté en Mérida.

En la función se ve que ve hay esa química de la que siempre hablan los críticos. ¿Fuera del escenario os lo pasáis tan bien como hacéis creer?

Sí. Además, es curioso porque no tenemos nada en común. Todas las edades y la mezcla de culturas de todas las comunidades que te puedas imaginar hacen que funcione. El día que esto acabe lloraré. Como lloré cuando acabamos en Mérida.

Te veremos próximamente en la pantalla grande, en la cinta de Solo química. Cuéntanos, ¿de qué va la peli?

Todo surge cuando Alfonso Albacete, director de la película, estaba en el festival de Málaga. Al salir del hotel para ir a la gala, este salía con un actor muy famoso, y todas las chicas se les echaban encima del coche, aporreándolo, gritando el nombre del actor e invitándole a salir. Alfonso se le encendió una lucecita y pensó: "¿qué pasaría si una de estas chicas, entrara en el coche y empezara a formar parte de la vida de los que estamos dentro de este coche?", y de ahí nace la película. Él quería contar la película desde un punto de vista de alguien que admira nuestro trabajo, que tiene ese sueño de poder formar parte de este mundo; no como profesional, si no como espectadora. Vivir lo bonito y lo no tan bonito. Muchas veces la alfombra roja es muy bonita iluminada por los focos, que es lo que queremos que el público vea, pero no todo es tan bonito como esa parte. Nuestra vida es muy bonita, es lo que vende, pero muchas veces es también muy dura. Y en esta película lo podemos ver.

Para acabar, si te invitaran a ser pregonero del Orgullo de Madrid, ¿irías?

Encantadísimo. Sería un honor para mí. Creo que he sido una de las personas que más ha disfrutado el Orgullo Gay. Lo he vivido en Nueva York, en San Francisco, un par de veces en Ámsterdam, por supuesto el de Madrid, que para mí, junto con el de San Francisco, es el mejor. Es más, te diré que estoy muy orgulloso del colectivo gay. Igual que en el siglo XX estoy muy orgulloso de la mujer, cómo ha sabido posicionarse, como ha sabido coger las riendas de su sexo, en el XXI debe ser el de dicho colectivo. Hay que quitarse el sombrero de lo bien que han sabido hacerlo. De toda la mierda que han tragado y les han echado encima. De cómo lo han superado sin rencores. Es algo maravilloso.

Alejo Sauras, sin cáscara

 

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