Joaquín Esteban: "Se puede ser feliz sin amor y se puede estar enamorado sin felicidad"

El autor del controvertido libro Enfermedad homosexual: un siglo de investigaciones y tratamientos, presenta presenta su primera novela con una truculenta historia de amor entre un hombre gay y un hombre heterosexual.

joaquin estebanSiempre han estado presentes los amores platónicos de hombres gays hacia heterosexuales, pero en Y ahora estás muerto se rompe este tópico y la situación es inversa.

Esto sucede en la sociedad actual, donde hay una frontera muy definida entre homosexualidad y heterosexualidad. Cuando en el joven gay se despiertan sus instintos sexuales, se centran en el joven que tiene a su lado, habitualmente un amigo de la pandilla, y normalmente heterosexual –los homosexuales seguimos siendo minoría y estamos rodeados de heterosexuales–. Esto implica que nos dé morbo relacionarnos sexualmente con un heterosexual, pues nos evoca a nuestro primer amor platónico. Pero esto no siempre fue así, en otras épocas no tan lejanas, la frontera no estaba tan definida y el sexo entre hombres no tenía por qué implicar homosexualidad, me refiero socialmente. Actualmente, la mayoría de los chicos tienen sus primeras experiencias sexuales con masturbaciones con otros chicos y el mejor amigo de un chico heterosexual, aquél al que le cuenta todas sus intimidades e inquietudes, es otro chico. Es la sociedad actual la que les marca la frontera de no mezclar contactos sexuales y sentimientos con otro chico.

Algún día volveremos a ser tan modernos como los antiguos griegos o como Shakespeare, un heterosexual que se enamoró apasionadamente de un homosexual.

¿Cómo consigue meterse en el papel de este personaje heterosexual que se enamora de un gay?

¿Cómo me he metido en la piel de un heterosexual? ¿Cuántos años llevamos los homosexuales fingiendo ser heterosexuales por miedo al rechazo?

Las propias amistades del amado daban aviso de que no era aconsejable apostar por una relación duradera... ¿Una vez más la razón no hace caso al corazón?

El corazón nunca hace caso a la razón. Podemos saber o intuir la verdad, pero la disfrazamos y buscamos excusas, nos mentimos a nosotros mismos. Deseamos ser amados y no permitimos que la verdad se interponga. Desde niños, con los cuentos infantiles, nos han enseñado que amar y ser amado es sinónimo de felicidad, y nuestra naturaleza humana nos hace buscar la felicidad. Tenemos que aprender a diferenciar entre la educación impuesta y nuestros propios sentimientos. 

La sociedad, inmersa en un modelo heterosexual, nos indujo a pensar que el matrimonio, amar y ser amado, y unos hijos, eran la culminación de la felicidad. Los seres humanos en busca de esa felicidad deseada se casaban y tenían hijos. Pero esto es sólo una medida política para evitar hijos bastardos abandonados por las calles. Es la zanahoria delante del burro: “quieres la felicidad, pues cásate”. Pero amor y felicidad no tienen nada que ver. Se puede ser feliz sin amor y se puede estar enamorado sin felicidad.

Viviendo su relación homosexual, el protagonista siente en carne propia los prejuicios y rechazos que sigue habiendo en la sociedad hacia las relaciones entre personas del mismo sexo. ¿La igualdad es legal pero no social aún en España?

España ha dado un salto de gigante en los últimos quince años. Se ha conseguido la igualdad legal y se está consiguiendo que la sociedad se acostumbre a vernos besándonos por la calle o cogidos de la mano y no lo vean como una amenaza, pero es eso: costumbre, no aceptación. La mayoría de los heterosexuales creen que nuestra igualdad se consiguió en 1978 con la aprobación de la constitución donde se incluía que no se podía discriminar por razón de orientación sexual, pero muy pocos saben, que en la práctica, eso significaba que tú podías ser gay en tu casa o dentro de algún local especializado en homosexuales. Hasta 1995 se mantuvo la ley de “escándalo público” donde cualquier acto que pudiera ofender la recta moral de una familia era sancionable. Y dos hombres besándose en la calle escandalizaban a las familias. La aceptación que hemos conseguido en España en tampoco tiempo sería impensable en cualquier otro país y estoy orgulloso de los españoles. No pido cambiar la mentalidad de los viejos, son demasiados años educándoles para odiarnos, los de mediana edad nos aceptan, siempre y cuando nos comportemos como heterosexuales –la pluma les horroriza–, pero siguen protegiendo que sus hijos no nos vean por miedo a que alguno de ellos se “contagie” de nuestra homosexualidad. Siguen viendo la homosexualidad como algo negativo. Mi esperanza está en los jóvenes heterosexuales que van a divertirse al barrio gay y lo comentan entre sus amigos sin rubor.

Sufrir el rechazo de amigos, de familia ¿un precio demasiado caro por amor?

Un precio demasiado caro para un amor heterosexual, pero los homosexuales estamos acostumbrados al rechazo y buscamos el verdadero amor con mayor ímpetu que los heterosexuales. Nos acusan de frívolos, pero realmente somos mucho más pasionales que ellos. La diferencia está en que ellos se conforman con la aceptación social y nosotros buscamos el verdadero amor, por eso nos cuesta tanto encontrarlo.

y ahora estas muertoEl amor debería ser sinónimo de felicidad, pero en Y ahora estás muerto el amor les está matando ¿Por qué llegan hasta ese extremo?

Como he dicho antes, amor y felicidad no son sinónimos. El amor, el verdadero amor, es dolor. Un sentimiento sin igual que te hace sufrir, pero que anhelas ese sin vivir. Deseas sufrir porque no sufres por ti, sufres por él. El amor sería sinónimo de felicidad si no viviéramos en esta sociedad, si viviéramos aislados. Pero vivimos en una sociedad cruel donde somos esclavos. Si estás enamorado deseas la felicidad de tu amado y te culpas cuando él sufre. Deseas ser un superhéroe que le proteja de todo mal, ser un millonario que le mantenga en un mundo irreal, pero eres un esclavo y no puedes sanar su dolor y eso te hace daño. Te castigas porque no eres merecedor de él. Si le amas, reconocerás que no eres digno de él y no comprenderás por qué él ama a una persona tan insignificante como tú. Sentirás dolor por no poder satisfacer las necesidades de tu amado y por no ser acreedor del amor que él te profesa. El verdadero amor mata y por eso desearás alejarte, pero cuando te alejas te darás cuenta de que no puedes vivir sin él. El verdadero amor es una muerte dulce.

¿Cómo se justifican esos celos enfermizos de la obra?

Supongo que te refieres a cuando el gay se aferra al heterosexual. No son celos, es miedo a la vejez. Miedo a no seguir siendo aquél muchacho del que se enamoró tu amado. Inseguridad. Terror a perder a tu amor cuando tú no estas preparado para luchar con los adversarios. Ver que cualquier otra persona es más lista, más bella, más joven que tú, y tú, sólo puedes ofrecerte a ti mismo, demasiado poco para tu idolatrado amado.

La comunicación es un pilar fundamental de las relaciones. Pero parece en este caso una catarsis del superviviente hacia su fallecido amado.

Por eso mismo, porque la comunicación es fundamental, el protagonista busca comunicarse con el muerto para desahogar su dolor, su amor, intentando buscar un motivo para vivir un día más. Cuando ya has vivido todo lo que deseabas vivir, tu instinto de supervivencia busca alargar el momento, porque sin ello, sólo queda la muerte. Vivimos de la esperanza y cuando ya no hay esperanza de encontrar lo que deseas porque ya lo has encontrado, y lo has perdido, ya no hay razones para seguir viviendo.

¿Cuánto de Cinco horas con Mario gay tiene el libro?

Cinco horas con Mario es una deliciosa y divertida novela de Miguel Delibes que recomiendo a todo el mundo. Ojalá mi novela tuviera algún parecido con esa obra maestra. En ella, una viuda, en el velatorio de su marido, le recrimina todos los momentos que vivieron juntos. En mi novela no hay recriminación. Es amor y pasión en el mundo real. No existen los cuentos de hadas. Y el amor que termina con “vivieron felices y comieron perdices” es tan irreal como los Reyes Magos.

¿Las relaciones y sus rupturas marcan tanto que pueden llevar a extremos como el final recogido en el libro?

El amor que relata Shakespeare termina en tragedia porque las verdaderas pasiones terminan mal. ¿No existe el amor eterno? Lo tenemos más cerca de lo que creemos, pero no lo queremos ver. Nuestros padres y nuestros abuelos han vivido un amor discutible y en algunos casos reprochable. Muchas veces hemos pensado que eso no era amor porque hemos vividos los hechos, pero no los sentimientos que se profesaban. Es un hecho que, en la mayoría de los casos, cuando uno de los dos muere el otro se encierra en su casa esperando la muerte. Su esposo o esposa le habrá coartado sus esperanzas e ilusiones de juventud, habrá sido un lastre que le ha impedido vivir en libertad, pero cuando este impedimento desaparece tras su muerte, son incapaces de vivir sin ellos.

Somos incapaces de reconocer el amor hasta que desaparece y entonces sólo nos queda esperar la muerte porque ya no deseamos vivir nada más. Nuestra vida se basa exclusivamente en la búsqueda del amor y cuando te das cuenta de que has perdido ese amor (que has vivido ese amor) aunque no fuera como lo habías soñado, ya no quieres reemplazarlo. Ya has vivido y estás preparado para morir.

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