Emma García: "Quiero un trono gay y lo habrá"

Emma García, presentadora de 'Mujeres y hombres y viceversa', con unas audiencias que enamorarían a cualquiera, recibe en su plató de Telecinco a Cáscara amarga. Desde su trono, sentada en las escaleras, pide a gritos todos los veranos un trono gay.

emma garciaEres una presentadora con dos premios 'TP de oro'. Al día siguiente de darte el premio, cuando estás en el trabajo, ¿te sientes con más responsabilidad?

En este momento lo recogimos, tanto el equipo como yo misma, con mucha ilusión y pasión. Al día siguiente se nos había ya olvidado. Teníamos que preparar el programa. Pero muy contentos, sabiendo que los premios son flor de un día. Ya sabes cómo es nuestro trabajo. Nos tenemos que olvidar del programa del día anterior, datos de audiencia y, en este caso, premios, y preparar el siguiente. Cada día es un examen en esta profesión. Una inyección de ánimo que te viene muy bien para seguir tirando.

¿Qué prefieres el directo, la vorágine de la información, o estar en tus escaleras relajada?

Este programa es muy pelicular y diferente a cualquier otro. Hasta que no lo vives desde dentro no lo puedes entender. Esto no es un magazine. No es directo, pero si un falso directo. Es decir, se emite lo que se graba. Siempre te sorprende. Muchas veces hemos tenido que romper la escaleta (guion técnico del programa) por el momento vivido con los chicos. Esto pasa a diario y cada vez nos sorprende más. Me gusta el magazine, pero este programa para mí es muy especial.

¿Cuánto tiempo llevas al frente del programa MUJERES Y HOMBRES Y VICERVERSA?

Siete años. Es el más longevo para mí. Y encantada cada vez que vengo a grabar. Vengo feliz, con ganas, ilusionada. Además ahora estamos en un momento muy bueno en cuanto a audiencias.

¿Por qué crees que el programa engancha tanto?

Hay muchos padres que aún no admiten la homosexualidad

Tenemos perfiles dispares. Nos estamos inventado todos los días. Los personajes, las historias, la conquista son distintas. Y sobre todo nos mantiene pegados a la pantalla cuando empieza a haber, no te voy a decir sentimientos, pero si esa pasión de momentos, esa chispa del amor. Ten en cuenta que estamos hablando, la gran mayoría de las veces, de chavales de veinte años. Si se llegan a enganchar, pero es un enamoramiento de atracción y de pasión. Siempre lo digo, controlan todo; los bolos, las galas y el negocio en sí, pero no los sentimientos, y ahí es donde les traicionan. De esos sentimientos es donde nosotros hacemos el programa. Es como una terapia que hacemos entre todos.

Si algún día te vas de HYMYV, ¿quién sería digna candidata o candidato para ocupar esas escaleras?

Nadie. Nadie. Nadie [risas]. Si yo me voy el programa se viene conmigo. He tenido otros programas y los he compaginado. Y te digo, ha sido complicado y duro, pero tal y como está el tema no pienso en nadie para que se siente en “mis escaleras” [risas].

Bajo tu percepción, ¿hasta qué punto los tronistas vienen buscando el amor al programa?

Ellos ven un programa en que piensan: qué bien se lo pasan y qué conocidos se hacen. Qué popularidad cogen. Quiero ir a vivir la experiencia. Es una frase rollo Gran Hermano, lo de que todo se magnifica, pues aquí es quiero vivir la experiencia. Están contentos con el dinero que ganan, el ir a una discoteca y que se conozcan, la fama. Y un buen día se dan cuenta de que la persona que tienen enfrente le ha enganchado, pero antes nos damos cuenta nosotros. Y a partir de ahí surge la esencia del programa.

Emma García, sin cáscara


¿Te molesta que vengan al programa como trampolín para su fama?

No. Doy por hecho que vienen a vivir la experiencia que antes te he comentado. Y vienen a tener esa fama, efímera, que da la televisión. Y los que vienen a eso se les ve enseguida. Y sus respectivos tronistas o pretendientes les mandan a la calle enseguida. Por eso te digo que esto es un programa de entrenamiento y entre tanto cachondeo y risas surge un sentimiento.

Me imagino que, como todos los programas de televisión, será muy complejo de hacer. ¿Hasta qué punto estás implicada en la mecánica del programa?

Muchas veces me dicen “te enfadas mucho cuando se saltan las normas”. Siempre contesto lo mismo “lo vivo intensamente”. Pensaba que Alberto Isla se saltaría la norma un día sí y otro también, como ha sucedido a veces. Me enfado mucho. La dirección del programa me dice “no te pongas así”, y les digo “¿no queréis una presentadora que se implique? Aquí la tenéis” [risas]. Lo vivo intensamente.

¿Se les coge cariño después de tanto tiempo?

Si. Claro. Es inevitable. Hay muchos chicos y chicos que, cuanto más se les conoce, más aprecio les coges. Ten en cuenta que son muchas horas de grabaciones.

Sentada en tu “trono” de las escaleras, ¿ves hasta lo que no quieres?

No te puedes llegar a imaginar lo que desde aquí arriba se ve.

No te puedes llegar a imaginar lo que desde aquí arriba se ve. Les miro, les observo y encima veo. Muchas veces el lenguaje corporal, que es fantástico, me apasiona, me fascina, lo dice todo.

Ellos te dicen no, pero la rigidez de su cuerpo, o el movimiento, todo su cuerpo dice sí. Además, las cámaras son muy indiscretas con ellos y conmigo muchas veces.

¿Cómo defines a los asesores del programa?

emma garcia 2Con una vida larga y amorosa. El papel del asesor no implica que te haya ido bien o tengas suerte en el amor. Se trata un poco de observar, opinar y chinchar. Estoy muy feliz con todos ellos. Además hay una gran complicidad. Nos reímos mucho con ellos, no de ellos. Ten en cuenta que estamos por encima de ellos, en cuanto a edad se refiere. El programa funciona porque somos un equipo que vivimos intensamente lo que hacemos.

¿Sueles decirle a los tronistas lo que piensas?

Sí, siempre. Sobre todo con el tema de las confidencias.

Llevas mucho tiempo pidiendo un “Hombre y Hombre y Viceversa”, un programa gay. ¿Por qué no te hacen caso?

No lo entiendo. Todos los veranos, este también por supuesto, lo pido. El verano me parece un tiempo de cambios. Con un tritrono y un pretendiente gay. De momento no me han dicho nada. Lo sigo intentando. Tengo muchas ganas y quiero (Recalca ese quiero con mucha énfasis).

¿Crees que tendría el mismo éxito que el heterosexual?

El amor da igual que sea entre parejas del mismo sexo o distintos.

El amor da igual que sea entre parejas del mismo sexo o distintos. Estamos hablando de personas que se empiezan a conocer, surge una historia y para adelante. Hasta ahora no hemos tenido una relación de dos chicos y dos chicas. Creo que es el momento de probarlo. E insisto, llegará, pero que quede claro que por mí no será. ¡La paliza que estoy dando para que llegue ya mismo!

¿Y bisexual?

Calla, calla. No tenemos ya bastante como para mezclarlos [risas]. Mira, una pretendiente es bisexual, Steisy. Si ella pidiera chicas, el programa no tendría problema en que vinieran a conquistarla.

Hablando de un trono gay, ¿de qué lado te encuentras más cómoda en la polémica Labrador-Jesús?

Me hace mucha gracia esta situación. Me parece muy divertida. Jesús es todo un personaje, a la vez que me produce ternura. Creo que no está controlando dónde quiere llegar y se le escapan las cosas de las manos. Pero a la vez le encanta la tele y, con tal de que hablen de él aunque le duela, le da igual y está feliz. Muchas veces le digo “Jesús, ¿qué montaje nuevo traes hoy?”. Acepta muy bien el vacile y la broma. Él sabe dónde estamos y sobre todo somos muy respetuosos. Y Labrador me ha sorprendido. No le conocía y creo que en esta situación se ha comportado bien.

Haya o no pasado, el episodio que relata Jesús creo que lo ha exagerado. Nuestro estilista sentía unas cosas que se han confundido con las acciones del concursante de la isla. Él terminó confesando que era más producto de su imaginación que de lo que realmente había pasado. Y a Labrador, que le gusta gustar y el vacile, se le fue de las manos. Si además esto lo puedes rentabilizar, pues mejor que mejor.

¿Crees que el tema de la homosexualidad está superado? ¿Por qué crees que el decir que eres gay, o te has liado con un chico siendo falso, hiere tanto la virilidad de los chicos?

No está del todo aceptado. Queda mucho camino por recorrer en general en la sociedad. Y sobre todo hay muchos padres que aún no lo admiten.

 

 

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