Chris Pueyo: "Es necesario que en las estanterías haya novelas gays, novelas heterosexuales..."

Chris Pueyo publica El chico de las estrellas, una novela donde cuenta su infancia y juventud, el descubrimiento de su homosexualidad, sus primeros amores y cómo acabaron: la realidad de la vida de un joven de 20 años que podría ser la de cualquiera de nosotros.

chris pueyoAunque, como dice la canción, a sus veinte años Chris Pueyo debería estar ya cansado de soñar, su vitalidad descubre que para este jovencísimo autor, que debutó con su blog El desván del duende, donde empezó a contarnos sin descanso sus vivencias y reflexiones, quedan aún muchos sueños que vivir y que contarnos. Quedé con él en La fugitiva, interesante librería y café del madrileño barrio de Lavapiés, donde conversamos sobre su recién aparecida primera novela El chico de las estrellas.

¿Por qué has publicado una novela de contenido LGTB?

Yo creo que ha llegado el momento, y llega tarde, de hecho, de que la gente decida qué tipo de amor, o de desamor, o de lo que sea, le apetece leer. Yo me sentía más cómodo escribiendo una novela LGTB ya que es autoficción. Dado que era mi historia yo no quería contar un amor entre un chico y una chica, porque yo soy gay, y me parecía más honesto, aunque fuera más arriesgado.

¿Y qué parte de tu historia nos cuentas en El chico de las estrellas?

La novela se divide en tres partes. En la primera, "Empecé a soñar", se recoge infancia, desestructuración familiar, colegio, amigos y novias. ¡Ojo, novias! Pero es que es importante para la evolución del personaje... La segunda parte coincide con que me marché a Londres a vivir un tiempo, conozco a un chico, profesor de inglés, y empieza lo que podría llamar un simulacro de vida: "soy gay allí". Allí descubro que no es tan peligroso ser gay. Y en la tercera parte es cuando vuelvo a Madrid, conozco a otro chico del que me enamoro... y me desenamoro. En total, veinte años de vida.

¿Cómo vives, cómo descubres tu homosexualidad en una España que ya ha aprobado el matrimonio igualitario, qué piensas que puede ser distinto?

Una realidad es que para mí habría sido mucho más complicado hacerlo hace veinte años. Aunque no quiero decir que ahora sea fácil, porque creo que no lo es. A pesar de que hemos avanzado queda tanto... ¿Qué haría ahora? Novelas LGTB. No por moda, sino por necesidad. Para que haya en las estanterías novelas gais, novelas heterosexuales... Ojalá hagamos una vida distinta con una necesidad, no con una moda. Empezaría por ahí, y de hecho es lo que intento hacer: yo crecí en un pueblo, no en Madrid capital, donde es más fácil ser gay, aunque tampoco... Me refugié en internet, en mi blog, y allí, compartiendo mis experiencias, descubrí que no estaba tan solo: había más gente como yo. Plasmaba las experiencias que vivía, y de allí salió lo que llamo "escrivivir".

Dado que era mi historia yo no quería contar un amor entre un chico y una chica, porque yo soy gay, y me parecía más honesto, aunque fuera más arriesgado.

¿Cómo ha sido la experiencia de escribir la novela?

Yo creo que no digo nada nuevo si digo que el desamor da más tinta. Yo dejo una relación, que es mi primer amor, y necesito algo que me evada, necesito a pensar en otras cosas. Empiezo la novela con evasión... y así retomo desde el principio, desde la infancia. No sólo importa la parte LGTB, la novela tiene otro tipo de cuestiones: falta de identificación, el proceso de Peter Pan, el tiempo, el miedo a envejecer. La novela empieza siendo un diario personal, más que una novela, sin pensar que iba a llegar aquí.

Y una vez puesto el punto final, ¿qué haces hasta llegar a publicarla?

En ese momento llega Dani, mi mejor amigüi, y a través de él Irene Lucas, mi editora. Fue fácil, no te lo voy a negar, le mandé la novela y al día siguiente me llamó para decirme que me publicaban. Me gustó mucho editar, aprendí un montón... Ahora aprendo un montó de cómo moverme, de cómo afrontar las críticas... Lo que me gusta de todo esto es que, acabe bien o mal, es mi decisión.

Tienes veinte años, has publicado una novela... ¿Y ahora?

¡Eso digo yo! ¿Y ahora? No descarto la poesía, pero en una novela, ¿eh? No descarto una novela de poetas. Me gustaría mucho hacer un poemario, pero no quiero hacer de repente un poemario. Quiero ir poco a poco.

¿Pero crees que todavía hay espacio para la poesía?

¡Y ahora más! Está empezando a haberlo. De repente hay una corriente de neopoetas, que hay cosas geniales y cosas que no. Irene X, por ejemplo, Elvira Sastre, Escandar Algeet, me parecen poetas que, lejos de ser muy trendies y muy mainstream y de "ahora molo mucho", me parece que lo comercial no está reñido con la calidad, que hacen cosas realmente buenas, y me gustan mucho.

Tenemos la imagen de la poesía clásica, de tener que hacer un proceso de extrañamiento para poder entenderla. Cuando un poema te está diciendo cosas de verdad a lo mejor es porque es libre, porque no rima tanto y no es tan bonito, pero te está diciendo cosas más de verdad.

¿Cómo te enfrentas a los lectores, a los que no conoces? ¿Pudor, vergüenza, responsabilidad...?

Me genera una responsabilidad increíble. Tengo miedo, no te voy a decir que no. Si me estás preguntando si sé enfrentarme al éxito o al fracaso te digo que no, no tengo ni idea de cómo tomarme ni uno ni otra. No estoy preparado, pero lo que venga, vendrá. Estoy preparado para ver qué es.

Escribes sobre tu vida, ¿cómo se lo ha tomado la gente de tu entorno que de algún modo aparece en tu novela?

Alguna parte mal. Cuando escribes verdades sobre ti hay una parte de tu entorno que va a sufrir. Pero también hay otras a las que esta historia de alguna manera recompensa por muchas cosas. Creo que esto de alguna forma ha sido una forma de recompensar a mi abuela por haberme sacado adelante.

¿De dónde sacas la literatura? ¿Qué es lo que te gusta leer?

Albert Espinosa es uno de mis referentes, lo adoro, y Amaia Montero. Más que leer yo soy mucho de cantautores, y creo que es otra forma de estar leyendo. Escuchar a Sabina, Leyva, a Zahara, a Amaia, leerte a Espinosa, ver una película que se llama La vida de Adele y de repente descubrir el cómic El azul es un color cálido... Estar leyendo no es sólo estar con un libro, y tenemos una idea equivocada sobre eso.

Recomiéndanos una película, una canción, y un libro.

La vida de Adele, lo tengo claro, porque es tan cruda como real. Viendo eso, lejos de entristecerme, me siento entendido. Quiero ser, de Amaia Montero, que me parece una canción tremenda, me encanta. Un libro: El mundo amarillo, de Albert Espinosa, por su crudeza también, pero con el mensaje de que podemos seguir adelante.

¿Qué les dirías a tus lectores que no te conocen?

No me vas a conocer ni en una entrevista ni nunca mejor que leyéndome. Soy como un libro abierto: ábreme.

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