Daniel Muriel: "En mi próxima película tengo una escena de amor y sexo gay muy explícita"

Actualmente le podemos ver poniéndose en forma en Gym Tony y por las noches se traslada al Berlín de los años 40 en Cabaret, donde el Kit Kat Klub abre sus puertas cada noche en el teatro Rialto, en pleno corazón de Madrid.

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¿Siempre has querido ser actor?

Sí. Consciente o inconscientemente, sí. Quiero decir, nunca decía aquello de yo quiero ser actor y triunfar en Hollywood, pero sí en vez de decir cuando eres pequeño "policía, bombero…", siempre decía "actor". Desde muy pequeño empecé a hacer teatro. Luego también hice un curso de Filología Inglesa en Valladolid. Mi familia no es muy pudiente y no me podía venir a la capital a estudiar. Unas navidades vinimos a ver una tía que vive aquí y entonces me di cuenta de que tenía que venir a Madrid.

Empezaste en televisión en Escenas de matrimonio y desde ese momento no has parado. Pero, ¿haces más teatro que tele?

Sí, la verdad es que sí. A mí me gusta cualquier medio, pero hay algo en el teatro, esa conexión con el público... en que no hay ni trampa ni cartón. El teatro te pone a prueba como actor, algo que a mí me apasiona. Es verdad que es mucho más cansado. Cuando acabé Escenas de matrimonio lo que me ofrecían no me interesaba mucho y me refugié en el teatro, que me ofrecía cosas más chulas para mí en aquel momento. Y mira, teniendo ese lado creativo cubierto y pudiendo pagar las facturas de la luz, pues adelante. Ahora, por ejemplo, estoy en Gym Tony, que es puro divertimento. Hay que mezclar siempre que sean cosas interesantes.

Cine haces poco...

Pues mira, ahora acabo de terminar Como la espuma, con Roberto Pérez Toledo. Un personaje homosexual maravilloso que después de diez años encuentra a su pareja. Tiene una escena más que de sexo, de amor, pero muy explícita. Ha sido un reto, más que el personaje en sí, por ese tipo de escenas. Ten en cuenta que con quien he hecho todas esas escenas era un amigo, y trabajar con un amigo a esos niveles es complicado. Creo que la peli será un bombazo.

¿Para cuándo se estrena?

Para el primer trimestre del año que entra. Creo que la quieren llevar a Málaga al festival de cine.

Estamos pendientes de hacerte una entrevista más por ese personaje... Pero centrémonos en Cabaret. ¿Cómo llega a ti?

Ya habíamos intentado hacer algo en Priscilla, el musical. Ese género siempre me ha rondado. Cuando he querido no he podido y cuando he podido no quería. Y de repente llegó Cabaret. Es verdad que es un personaje un poco hueso. Hueso en el sentido que no canta mucho, y poco puedes hacer. Pero también es verdad que es un pilar importante. Quizás el público no lo vea claramente. Pero se apoyan muchos personajes en él.

Así que, ¿es la primera vez que haces un musical?

Sí. Había “chapurreado” en otros montajes, como en Los miércoles no existen, en el que me marcaba un Truhán de Julio Iglesias, pero un musical, sí, es la primera vez. Y es como estar en Disney. Me encanta.

Entonces, ¿no tardaste mucho en aceptar?

No, ¡qué va! Después de estar en seis obras diferentes no me costó nada, [risas]. Kiti Mánver siempre me decía: ”eres un actor de repertorio, compañero”. Imagina: lunes una, el martes otra... y así sucesivamente. Tenia doblete los miércoles: una y salir corriendo para la otra.

¿Y la cabeza te da para tanto?

Sí. Es agotador, pero sí. Por eso te digo, centrarme en una sola me apetecía. Me considero muy privilegiado.

daniel muriel 2¿Qué toque le das a Daniel a Cliff, tu personaje?

Jaime, el director, ha sido muy generoso. En general siempre, todos los directores, me dejan ser muy creativo. Con Cliff, aparte del alma, he intentado contar su historia. Una historia muy bruta. Un nazismo que mataba a artistas, homosexuales, judíos, gente diferente, gente que podía cambiar culturalmente. He intentado ir más allá. El trabajo con Cristina ha sido estupendo y hemos creado un binomio muy bueno. Dos almas gemelas que se encuentran, que no se entienden pero no pueden vivir el uno sin el otro. Más que por amor, por necesidad.

Imagina un Berlín de 1945, ¿qué personaje te hubiera gustado ser en el vida real?

Por lo que vino después, no creo que me hubiera gustado vivir en ese Berlín. Pero sí, si las cosas hubieran estado tranquilitas... el maestro de ceremonias parece que se lo pasa en grande, pero no. Quizás, un Cliff eterno metido en “Kit Kat Klub” sin salir. Ten cuenta que él es un observador. Me quedo con esas noches locas de fiesta que debieron de vivir.

El 20 de noviembre de 1966 se hizo la primera obra de teatro de Cabaret. ¿Qué crees que ha cambiado de esa primera a la de hoy, a la vuestra, a la tuya?

El ojo del que lo ve. Es más moderna la forma de contar las relaciones. Este Cliff, por ejemplo, es más pasional, pero por aquello de la pasión latina. He visto unos cuantos y son muy de papel. Nosotros nos emocionamos mucho más. La pasión no está en las funciones antiguas. El trío que tenemos bisexual es más explicito. Antes era más de miradas, de entrever, por ejemplo.

Con tanto personaje homosexual te van nombrar pregonero de las fiestas del Orgullo 2016...

Encantado. Lo que no sé yo es si tendría que ser yo. Pienso que debería ser alguien más arraigado. Como en las fiestas de los pueblos. Pero seria un honor aunque no sea homosexual. Comulgo con todo lo que las asociaciones mueven a favor del colectivo gay.

¿Alguna vez te ha dado miedo algún personaje?

Más que miedo, desafío. Muchas veces te preguntas: “¿Seré capaz de hacer esto?. En este caso, por ejemplo, a los musicales les veo faltos de energía. Un musical te tiene que atrapar, que enganchar desde del primer momento. Al principio te da vértigo si serás capaz de hacerlo.

¿Te has preparado mucho?

Bueno, como actor tenía esa seguridad, esa experiencia. Ahora, como cantante, no. Es peculiar, diferente, pero no es tan diferente a actuar. Tienes que saber desde dónde lo sacas. Cuando los musicales están bien hechos es el súmmum de contar las cosas. [Risas] Yo soy mucho de musical.

¿Hasta cuándo te veremos por este Berlín en plena Gran Vía?

Hasta cuando el público quiera. Iré y volveré, que tengo un par de proyectos que hacer.

 

Daniel Muriel, sin cáscara

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