Cristina Rodríguez: "Las prendas cuentan muchas cosas de nosotros mismos"

Cristina Rodríguez no era ninguna desconocida para los directores del séptimo arte antes de ponerse delante de las cámaras, ya que cuenta con nominaciones a los Goya. Con Cámbiame ha cumplido uno de sus sueños: interpretar y ejercer su pasión, la moda.

cristina rodriguezLlevas muchos años detrás de las cámaras como estilista, ¿cómo te dio por saltar al otro lado?

Tenía muy claro que quería ser diseñadora de cine, teatro o televisión. Estudié, también aparte, interpretación. Cuando me presentaba a los castings los directores se confundían. Me relacionaban siempre con el mundo de la moda. Llegó un momento en que me relajé y pasé del mundo interpretativo. Tengo la suerte de que mi trabajo me fascina. Hasta que un día, en un programa de televisión, buscaban eso, una mujer que estuviera delante de las cámaras comentando estilismo.

Te hemos visto como secundaria en alguna que otra película.

Sí. Casi en todas en las que hago de figurinista tengo un pequeño papel. Un guiño de los directores. Hay pelis en que tengo más y en otras menos. Como te decía, como mi carrera de figurinista no ha ido tan mal, si tuviera que escoger no sabría qué decir. De momento estoy encantada con el programa. Así puedo combinar las dos facetas.

No nos damos cuenta de la importancia del vestuario en el cine. Tú has estado nominada varias veces a los premios Goya por tu hacer.

El cine es un cúmulo de artes: musical, interpretación, ambientación, documentación y un sinfín de cosas cotidianas. Sumadas todas esas cosas, hacen que la película esté bien. Cuántas veces la película está genial pero no te crees a los actores... Piensas: “pues a mí este no me parece que sea, por ejemplo, arquitecto”. Eso es porque su casa no es adecuada, su coche o, en mi caso, su vestuario. El vestir a los actores adecuadamente es importantísimo, en algunas películas más que en otras, en el sentido de que hay en pelis que tiene que pasar más desapercibido que en otras, en las que tiene que estar más visible. Pero es súper importante para hacer creíble la trama en cualquier caso.

¿Qué es más fácil, hacerlo visible o discreto?

Cuando tiene que estar desapercibido. Cuando el vestuario “es un personaje más” es fácil. Cuando los gags se hacen con él, es más fácil integrarlo.

Hablemos de Cámbiame. ¿Qué le aportas al programa?

Sinceridad. Pero yo y mis dos compañeros. El programa es de verdad, los llantos, las risas, las peleas. Y lo más importante: el buen rollo. Eso es básicamente lo que los tres le aportamos al programa. Luego cada uno tiene su trayectoria diferente. Ellos vienen de la moda, yo del cine.

¿Cómo catalogarías el programa?

Como su nombre. Un programa de cambios de imagen. No es un programa de moda. No vengo de la moda pero creo que soy muy apropiada para vestir a gente. Que no quiero decir que mis compañeros lo hagan mal. Cada uno tiene su estilo. En el programa contamos quién eres, quién quieres ser, qué eras, hacia dónde vas, hacia dónde quieres ir, de dónde venías... Lo que he hecho toda la vida: contar historias.

¿Qué tal te llevas con tus dos compañeros de silla?

Genial. Nos peleamos mucho, pero, ¿quién no se pelea con sus compañeros después de doce horas, por ejemplo, en una oficina? O con tus amigos. ¿Quién no tiene conflictos con la gente querida? Pero no quita que no nos queramos mucho y hagamos muchas cosas juntos. Natalia y Pelayo ya se conocían y eran amigos. Yo no lo era pero poco a poco hemos ido encajando hasta convertirnos en grandes amigos. Es curioso porque generalmente los programas van de más a menos. Quiero decir, que empiezas muy educado y políticamente correcto y, al final acabas, después de tanto roce, siendo muy sincero. Nosotros siempre nos hemos llevado bien, pero curiosamente cada vez somos más amigos, preocupándonos los unos de los otros. Y cada vez somos más un súper equipo. Ya lo éramos pero ahora también de corazón. Es verdad que el programa funciona muy bien y creemos en el formato muy mucho. Eso hace que entre todo el equipo las cosas vayan rodadas sin el estrés de las audiencias.

cristina rodríguez¿Dónde te encuentras más cómoda, en exteriores o plató?

Me encantan los exteriores. Como yo digo me fascina comerme con el cámara, realizador y el de sonido un bocadillo de chorizo. Vengo de la calle de hacer rodajes.

¿Os esperabais el éxito de Cámbiame?

Cuando me contaron cómo era el formato me encantó, pero no sabía si era como espectadora o como profesional, lo que te he comentado antes sobre que podía desarrollar mis dos facetas. Siempre digo que ves a tu hijo, aunque tenga las ojeras salidas, el más guapo del mundo. Tu hijo es tu hijo, eso es un hecho. Y con el programa me pasaba y pasa lo mismo. Lo veo muy ágil. Lo que sí te digo es que nunca pensé en el éxito que tiene y el público tan disperso; por ejemplo, a los niños les encanta. Te das cuenta de que no hay muchos programas para niños en la televisión y nosotros inculcamos muchos valores: el de la amistad, sacrificio, estar bien por fuera, por dentro. Y eso a los más pequeños les encanta. Eso es un megarregalo que me ha dado la vida.

¿La gente que va al programa se deja cambiar libremente o tenéis que estar limando alguna que otra aspereza?

El 90 % de mis cambios han sido un lienzo en blanco. Se han dejado cambiar sin problema alguno. El otro 10 % restante te pone problemas.

¿De qué tipo?

Por miedo. Te dicen que eso no les va o que esto no se lo han puesto nunca. Alguno sí que ha sido conflictivo. Siempre digo lo mismo: ¿para qué vienes?

¿Cuidas más tu estilismo ahora que sales en la tele?

No. Para nada. A mí me encanta vestirme. A mi manera, eso sí, muy peculiar. Es mi sello y soy así. Hay gente que le espanta y gente que le vuelve loca mi manera de vestir. Siempre voy inapropiada para donde voy a rodar, pero muy libre.

¿En qué se basa uno para juzgar el estilismo de los demás?

Cada prenda tiene un lenguaje. Lo que aquí está muy bien visto, quizás en Japón no. Siempre digo lo mismo: ¿qué quieres trasmitir? ¿Qué información quieres dar? Tú tienes que saber qué información quieres ofrecer a los demás. Lo que no puedes es vestir de una manera y querer hacer pasarte por otro rol. Por ejemplo, si eres una choni, das información de choni y te encanta serlo, perfecto. Es más, yo te puedo ayudar a ser más choni. Las prendas cuentan muchas cosas de nosotros mismos.

¿Glamour y elegancia van unidos?

No. El glamour es muy complicado definirlo. El concepto de elegancia que se tiene aquí en España no me interesa para nada. Glamour es alguien que te atrapa, que te trasmite algo interesante que no sabes porque te atrae. Algo a lo que te gustaría parecerte. La elegancia es más sobria, contención, es más perfección. A mi esos dos valores no me interesan para nada. Me interesa mucho más el aura que desprende el glamour.

¿Quién que crees que tiene ese glamour?

Nati Abascal.

 

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