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Jorge Garrido: "Los derechos gays han sido rápidamente alcanzados por ser un nuevo modelo comercial"

Jorge Garrido ocupa un puesto de responsabilidad, es terapeuta ocupacional, pero sabe de todo y lo que sabe, lo sabe muy bien. En este momento se encuentra en varios proyectos, que, si no fuera por su entusiasmo, fe, saber hacer y fuerza, no hubieran sido posibles.

jprge garrido 2¿Cuál es tu actual puesto laboral?

Dirijo Apoyo Positivo desde marzo de 2010. Después de un año colaborando como voluntario en la Junta Directiva me ofrecieron el enorme reto de hacerme responsable de la gestión financiera y de programas de la entidad. La asociación había sido un referente en la respuesta al VIH, pero pasaba por una época complicada, que había que replantear, para su sostenibilidad en el futuro.

Cuéntanos algo de tu historia vital que quieras compartir.

Tenía aproximadamente 20 años. Estaba estudiando el curso de la Comunidad de Madrid para ser monitor de ocio y tiempo libre y tenía que hacer la parte práctica. Una enorme amiga, Marta Blanco, llevaba años de “campamentos” por el mundo, aunque nunca habíamos hablado mucho de los detalles de la organización (hablábamos más de cantautores). El caso es que en una conversación, Marta me descubrió una organización internacional como CISV, que trabaja en el desarrollo personal y capacitación de jóvenes, en valores y educación para la paz. Tener la oportunidad de pasar un mes conviviendo con más de 10 culturas diferentes y reflexionando sobre las realidades del mundo, fue un cambio sustancial en mi vida y una apertura y comienzo de aceptación de mi diversidad. Aquella experiencia fue el primer choque de bruces con la diversidad, visible, propia y ajena. Una diversidad que te capacita para un mejor manejo de tu persona y de las relaciones interpersonales, favoreciendo una mejor gestión, a su vez, del conflicto y aportando un proceso de aprendizaje y resiliencia constructiva en la persona.

¿Qué es para ti ser hombre, gay y feminista?

A veces me pregunto, sonriendo, si se puede ser persona y no ser feminista. Pasados los años, puedes reconocer perfectamente los esquemas prefijados con los que has crecido, y si pienso en el feminismo, que la realidad de mi niñez y juventud exponía, estaba cargado de prejuicios machistas: esas lesbianas, esas putas, esas mujeres de vida alegre. En definitiva, ese “hembrismo” creado por el azote y revolver del patriarcado.

La desigualdad social y humana comienza en un reparto de roles derivado de la observación de la naturaleza, de las hembras y los machos. A partir de ahí, hemos ido frenando la evolución de la parte emocional del ser humano, para perpetuar un modelo estructural, patriarcal y primitivo, como línea de vida y convivencia. Somos mucho más que esos roles.

El feminismo debería ser un espacio de partida de toda la sociedad, de entender porque se mantiene un sistema de privilegios en el que el patriarcado supedita a todo aquel que se sale de la norma, todo debido a intereses económicos y de poder.

Parece lógico ser gay y feminista, al menos en la teoría escrita, pero la realidad es muy diferente. El entorno gay en la mayoría de núcleos urbanos grandes, donde es prolífico y visible, ha sido conformado bajo el mismo esquema estructural machista, incluso diría que de un modo casi más agresivo, y necesitamos entender todo lo que el feminismo nos venía contando previamente para entender nuestra propia diversidad.

Cada vez pienso más que los derechos gais han sido rápidamente alcanzados en los últimos años más por ser un nuevo modelo comercial del capitalismo, y un freno a los derechos de la mujer, que una auténtica consecución social e institucional de una igualdad de derechos.

Las feminidades y masculinidades están en todo el mundo, no son exclusividad de ningún grupo social y, por ello, debemos reconocer esas diversidades en dentro de nosotros y nosotras y enorgullecerse de ellas. Se evitarían situaciones de continua homofobia interiorizada, como la plumofobía, que son muestra clara de ese machismo gay. Al fin y al cabo, como dice mi queride Pau, “amo mi masculinidad por ser tan femenina”.

¿Compartes conmigo la existencia de un capitalismo y mercantilismo machista y capitalismo machista gay?

El movimiento de liberación gay fue un fenómeno social necesario y lógico. Después de la liberación negra, era un paso más hacia la igualdad social, aunque también otro espacio con el que seguir perpetuando el patriarcado. ¿Por qué dejar que un movimiento de liberación debilite la estructura de un sistema de privilegios que funciona bien para unas pocas personas? Saquémosle beneficio a través del capitalismo.

Las comunidades LGTB son muy machistas y patriarcales. La principal visibilización, casi uniforme, es del hombre cisexual gay, a través de un prototipo cada vez más neoliberal: disfruto de mi vida, sin prestar atención, o apenas considerar la de los demás, discrimino dentro de mi propio colectivo por motivos superficiales, gasto dinero, cuido mucho mi imagen, tengo un ocio muy amplio, especialmente nocturno, etc … Y tengo pocas o ninguna carga familiar.

Este modelo puede tener muchas cosas buenas, derivadas del derecho fundamental de hacer lo que nos dé la real gana, pero tiene una base capitalista evidente: suponemos una clientela de alto interés económico.

Así desde diferentes sectores de influencia del colectivo se ha ido conformando este modelo, esta estructura machista, en la que el colectivo se divide entre quienes defienden los derechos y los que defienden su bolsillo, vendiendo, en ocasiones, ese espacio de derechos.

Lo peor de todo esto no es el derecho a realmente hacer en nuestra vida lo que nos apetezca, el problema son los efectos de este modo de vida, de los que todos estamos siendo testigos. Sin entrar en valoraciones, personales al fin y al cabo, todos, de una forma u otra, somos capaces de reflexionar que hay cosas que no se están gestionando de manera correcta dentro del colectivo y que se pueden llevar a otros espacios que ocasionen menos daños. Porque no sólo somos responsables de lo que sucede dentro del colectivo, sino de el efecto de esto en el conjunto social. Y viceversa.

Creo que es un buen momento para volver a pensar muchas cosas. Marcar nuevos objetivos adaptados a la realidad de la diversidad.Y el movimiento tiene que salir, de nuevo, desde dentro de la comunidad, desde la propia gente, contando con el colectivo lgtbqi*.

Esa es la labor de los futuros recursos sociales que logren adaptar sus estructuras: pasar de “representar a la comunidad” a un formato mucho más adecuado y participativo. Un espacio “donde la propia comunidad articula su diálogo con sus grupos de interés”. Espacios especializados en comunicación, creación e incidencia política y social. Pero, ¿Existe realmente una voluntad global de que esto cambie?

jorge garrido¿Por qué crees que un hombre gay y femenino es aceptado incluso con cierta ternura y las mujeres no heterosexuales son tan mal vistas, especialmente las "masculinas"? Es decir, un hombre gay es apreciado por hombres y mujeres, al menos de primeras, pero las mujeres masculinas inspiran rechazo entre otras lesbianas y agresividad por hombre heteros y gays. ¿Qué crees que pasa?

Supongo que habrá miles de teorías sobre este tipo de “filias y fobias”, pero, para mi, es un claro ejemplo de la pirámide patriarcal de privilegios y los espacios de amenaza que siente cada uno de los roles de esa estructura.

El hombre cisexual heterosexual es el TOP of the TOPs, jefe de la manada. Un hombre cisexual homosexual, en el espectro de roles de privilegio del hombre cis hetero, es lo más cercano a su referente inferior, la mujer. Así su aceptación está basada en que hay un modelo de referencia en el que situarlo, y, a partir de él, se desarrollan comportamientos de relación similares a los que el hombre cis hetero tiene con la mujer cis hetero. Hombre cisexual y gay = mujer. Es curioso que además visibilices en la pregunta que los sentimientos pueden ser de ternura.

Sin embargo, la mujer cis lesbiana masculina produce un rechazo porque está cuestionando el rol del jefe de la manada, su masculinidad. Y esto desconcierta nuestros esquemas patriarcales, aunque seamos socios de Berkana.

Es el mismo pensamiento asociado por el cual la denominada pluma, del hombre homosexual, está ampliamente discriminada dentro del colectivo de hombres. Quien no ha tenido que escuchar, “Tú es que eres diferente a otros gais, es que hay gente que parece que lo hace a propósito”. O cuantas veces no te has cruzado en una conversación de romeo con un “busco tíos masculinos”. O lo has dicho tú. Todo forma parte de un todo, de ese patriarcado de roles y privilegios.

¿Se te ocurren estrategias para la visibilidad y el empoderamiento de las mujeres heterosexuales y mujeres no heterosexuales, tanto cisexuales como transexuales?

La verdad es que me resulta complejo pensar en cual es el paradigma más adecuado para la visibilidad de las mujeres, de qué mujeres y bajo qué premisas. Aunque lo mismo aplicaría a muchas otras variables.

Creo que lo más sensato sería caminar hacia una reformulación del nuestro modelo de identidades como personas, y plasmarlo en una ley integral que persiga de manera efectiva la discriminación, en los casos que atente, especialmente, contra la identidad de cualquiera.

Es como si tienes un jardín para plantar flores. Y te da la perra con plantar sólo rosas. Pero tu jardín no puede evitar dar otras flores, que pueden ser iguales de bonitas. Y en vez de mirar el beneficio de un negocio de flores variado, con flores únicas, nuevas flores resultado de la interacción de otras, un jardín florido y hermoso, como se suele decir, seguimos intentando ser las mismas personas capullas, de rosas.

Creo que los movimientos feministas tienen que converger con otros movimientos y crear este nuevo espacio. El integracionismo nos ha hecho un poco yihadistas de nuestra causa y ha cerrado nuestra empatía por otras diversidades, y necesitamos encontrar las guías comunes, para poder ser quienes somos.

Hombre gay como producto: ventajas e inconvenientes

Ya he hablado un poco de esta “marca gay” que se ha ido construyendo en estos últimos años. Un producto de fácil réplica y que genera muchos beneficios. Pero, a pesar de la reflexión del por qué, también me gusta observar este fenómeno y sacar conclusiones positivas.

El hombre gay, como parte de un colectivo diverso, es un producto que puede obtener beneficios. La cuestión es cómo se generan estos y quién se lleva los beneficios.

Desde Apoyo Positivo creemos que la diversidad nos hace más inteligentes. Y esto tiene una explicación. El visibilizar la diversidad, respetarla y celebrarla, permite crear entornos donde todos los puntos de vista son considerados y se enriquece la conversación, generando unos resultados más ajustados a las necesidades, y más efectivos.

La clave, por lo tanto, está en una adecuada gestión del talento de un colectivo que rebosa arte. Y que ese beneficio sirva para proyectar más aún ese talento. Un motor de economía social.

Mitos y leyendas y verdades sobre los hombres gays: sexo, drogas, rock and roll, gimnasio y súper cool...

¿Mitos y leyendas? Debemos empezar a llamar las cosas como son: verdades verdaderas. Pero no es sólo un asunto de un colectivo, como el de los hombres gays. Las drogas están socialmente aceptadas, como un elemento habitual, las ilegales y las legales. Hace poco topé con un artículo que me pareció muy interesante de leer: We All Are Drug Users. Creo que también necesitamos repensar la actitud legal antes las drogas, la descriminalización, y una forma de intervenir basada en la reducción de riesgos, no en una política de ojos vendados.

El problema no son las drogas, y su consumo, que viene a ser una consecuencia. El problema son las conductas adictivas que nos hacen movernos en espacios de adicción, no sólo a las sustancias, sino al propio sexo, o a las redes sociales. Todo este mundo de la “marca gay”, del machismo capitalista, del gaycapitalismo, etc., suponen señales y bombardeos diarios que marcan el rumbo de un colectivo global en cuanto a su representación y privilegios concedidos y están haciendo un flaco favor a la mayoría.

Y que no quita una cosa para la otra, como anteriormente decía, todo tiene su lado positivo, el cuidarse y estar más sano es algo bueno si se hace con un sentido, etc., es decir, cada subcultura al final tiene elementos que son buenos de compartir y celebrar, pero también hay que saber reconocer los puntos de mejora. Sin mal rollo, sólo que no podemos ser sólo eso. No si nos hace al final tan infelices.

Un sueño personal...

Conseguir abrir Algo Está Pasando. El mundo necesita un espacio como AEP, nuestra plataforma de innovación y cambio social, en el que se conviva desde el respeto, la diversidad y la creación. AEP puede ser el futuro de los recursos sociales y comunitarios, como motor de economía y bienestar social autosostenible.

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