Roma Calderón: "Tengo un especial cariño al público gay, desde pequeña"

Roma Calderón presenta en Madrid su show The Lovers, que define como un "musical canalla". La artista se abre para dar su especial visión de este peculiar musical, pero también del amor y de los derechos LGTB.

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¿Qué presentas en los Teatros Luchana?

En los Teatros Luchana estoy produciendo The Lovers, un musical que lleva cuatro temporadas en toda España y saliendo a festivales internacionales.

Eres artista, actriz, cantante, show-woman, cabaretera… ¿por cuál de tantas denominaciones artísticas te decantas especialmente?

Pues mira, “de-cantar”, cantar me gusta muchísimo y me hace muy feliz. Si he hecho tantas cosas diferentes es porque, en realidad, me cuesta decantarme. Me interesa descubrir todo lo relacionado con la creación, con lo cual lo exploro desde diferentes ángulos y al final me encuentro componiendo, escribiendo, dirigiendo… porque todo en realidad me da morbo. Pero lo más sanador me parece cantar.

¿Hay un antes y un después en tu vida que te haga sentirte tan cerca del mundo de la canción?

No realmente. El caso es que me paso el día cantando, como Alaska bailando, desde que era pequeña toco instrumentos buscando su sonoridad. La música me hace feliz y me vuelve loca.  

Este show de cabaret está basado en tus propias experiencias. Tras haber actuado en México, vuelves a Madrid para representarlo en teatro. ¿Cuál dirías que es el objetivo de esta obra?  

Tiene varios objetivos. El primero, divertirse. Es muy gamberro, muy canalla, tiene coreografías absurdas, textos imposibles, se improvisa, el público juega… esa sería la primera capa. La segunda sería el sentirse abandonado a las emociones. Esto solo sucede de vez en cuando, que el público entra a sentir lo que yo siento. Y al final, mientras yo les estoy hablando de mis amantes, ellos hacen un repaso de los suyos.  

¿Es una identificación?  

Absoluta.

Durante el espectáculo, la cercanía y la interactuación con el público son piezas clave. ¿Qué clase de público es el que más te gusta que venga a verte?

Me gusta mucho que vengan mujeres, porque soy mujer y al hablar de libertad sexual y emocional, siendo una tarea muy pendiente en el terreno femenino, pues me gusta ver cómo le brillan los ojos a ellas. Y cuando vienen con sus amigas, novios, novias, padres… y se lo pasan todos muy bien, me siento yo bien. Además, tengo un especial cariño al público gay, esto me ha pasado desde pequeña. Hay afinidad, porque yo hablo sobre libertades y no juzgo. ¡Vaya, soy bisexual, claro que no voy a juzgar! Pero independientemente de eso creo que hay mucho trabajo por hacer en cuanto a libertades, con lo cual todo colectivo que trabaje también por esas libertades, se siente en casa.

The Lovers lo defines como un cabaret canalla. ¿Cuál es la mayor canallada que haces sobre el escenario?

De todas las que hay, un número me divierte especialmente es una especie de striptease que se acerca al burlesque, cuya canción se llama Onanismo, que es el amor a uno mismo... (risas). Necesario también en la vida de las personas.  

En el show hablas de tus propios amantes, ¿has invitado a alguno de ellos a que te venga a ver?  

¡Ay, sí! Han venido y me han dado las gracias después. Se han emocionado porque en realidad es un “gracias” como una casa. Es un homenaje a mis amantes.

¿Hablas de ellos de manera vengativa, o eres de las que olvidan?

No, no es que olvide, es que cuando encuentras a alguien y lo incluyes en tu vida, algo tiene que suceder con esa persona para que tú crezcas y esa persona también. Y los roles no siempre son agradables. Si necesitas a alguien que te haga darte cuenta de lo grande que eres haciéndote sentir muy pequeña, le tienes que dar las gracias, porque te ha facilitado ese camino.

Alguna vez has dicho para los medios que tú con tu show “reivindicas el amor como algo que culturalmente no se nos permite desarrollar en plenitud”. ¿Cuál es el sentido que le das al amor?

Para mí lo es todo. No hay otra manera de VIVIR, en mayúsculas. No se puede vivir si no lo haces desde el amor. Amor a la vida, amor a tu gente, amor a tus parejas, amor al planeta… es una pura fiesta la vida. Y claro que reivindico eso. Realmente de lo que habla este show es de la capacidad ilimitada que tiene el ser humano de amar, pero culturalmente no se nos permite, porque eso da mucho poder y para una sociedad es muy peligroso.

En ese sentido, ¿te estás metiendo de alguna manera con la política?

No hace ni falta. Cada uno hace su propia lectura, porque todos tenemos nuestras propias trabas dependiendo de nuestras situaciones. Las mujeres de este país tenemos suerte, podemos expresar lo que queremos, en otros países no. En realidad solo pongo en tela de juicio a Disney.

¿Por qué a Disney? ¿Por los estereotipos?

Claro. Disney ha generado una cantidad de tabúes impresionantes. Ellas son todas bobas, y ellos son gays.

¿Y quién es el mayor gay de Disney?

Los príncipes azules lo son todos (risas). Una de las cosas que hago es, que tú lo acabas de apuntar, romper estereotipos. Nos hacen un daño tremendo y si nos rellenan con una serie de directrices, no podemos desarrollarnos. Si a mi me dicen que una mujer para ser amada tiene que ser guapa, sumisa, fiel… no me sirve.

Y tú eso lo reivindicas…

Totalmente. Actúo en bragas, pero soy tierna. Porque una cosa no quita la otra.  

¿Le recomendarías tu show a Mariano Rajoy?  

Sí, sin duda. Es posible que desarrollara empatía y le hiciera mirar a su al rededor de otra manera y ver a sus congéneres desde otra perspectiva más amorosa.

Y siguiendo con esta clase de espectáculo canalla que haces, ¿te has visto afectada o vetada alguna vez por representar uno de tus shows?  

Me ha pasado en Rabat, Marruecos, en un festival infantil en el que hacía un papel de clown. Mi personaje era una chica que iba en tutú y deportivas. Llegados allí, me hicieron ponerme unos leotardos y taparme todas las piernas. ¡Cogí un cabreo...! Una mujer no puede ir así allí, y era algo muy infantil, muy blanco. Eso te hace plantearte el trabajo que aún queda por hacer.

El cabaret es un género muy ligado al colectivo LGTB, ¿te sientes querida por el público homosexual?

Muchísimo, todo el rato. Yo nunca he marcado diferencias sexuales. Desde pequeña he tenido amigos de todo tipo, y es verdad que el público gay masculino se permite poder desarrollar la sensibilidad femenina que al público hetero masculino no se le permite.

¿Tú has vivido los años ochenta en Madrid? ¿Eres nostálgica de los ochenta?

¡Sí! Soy nostálgica de la revolución cultural que había.

¿Trasladarías algo de aquella época a la actualidad?

La inquietud, el gamberrismo y las ganas de explorar. La aventura, que estamos un poquito amortiguados.

Para terminar, ¿por qué debemos ir a ver The Lovers de Roma Calderón?

¿Porque enseño las bragas y el alma? No vale, ¿no? (risas) Esa sería una. Pero yo le diría al público que, actualmente, no hay ningún otro espectáculo en cartel de estas características. Se van a sentir queridos, reconfortados, van a hacer las paces con el dolor que tienen guardado y, además, se lo van a pasar teta. Así que, ¡todos a los Teatros Luchana los viernes a las 10 y media de la noche!

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