Barei: "He sentido ganas de tirar la toalla en la música, pero todo acaba llegando"

Barei, la representante de España en Eurovisión 2016, lo tiene ya todo preparado, con su famoso baile de pies incluido, para hacerse con el festival interpretando su canción Say Yay.

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Barei, ¿cómo van los preparativos de Eurovisión, nerviosa?

No estoy nerviosa porque no he tenido tiempo de estarlo. Estoy muy contenta, creo que esto no pasa dos veces en la vida y hay que disfrutarlo. También hay momentos en los que siento que no puedo más, pero a los cinco minutos siempre pasa algo mejor que te hace olvidarte del agotamiento.

¿Cómo surgió la oportunidad de ir a Eurovisión? ¿Cómo la has afrontando?

La verdad es que no me esperaba ganar de entre los candidatos españoles, pensaba que ganaría Xuso. Flipé cuando el jurado del plató me dio los 12 puntos y cuando el público me dio los 48. Aquello fue un conflicto de emociones, te sientes bien, pero por otro lado tienes a tus compañeros que se han quedado a un paso. Pero hay muy buen rollo.

¿Qué cambios se han producido en tu vida desde que fuiste seleccionada como representante de España?

Pasas de ser la gran desconocida a no serlo tanto. Llueven críticas de todo tipo, pero es un aprendizaje que me ha venido muy bien. Yo soy muy insegura, tengo miedo a que la gente no me quiera y no les gusta lo que hago.

Siempre está ese miedo, ¿no?

Pero hay gente que lo lleva mejor, en mi caso pensaba que sería muy duro, pero me estoy dando cuenta de que no pasa nada. Esto es arte, no puede gustar a todo el mundo. Y por lo tanto, tengo que estar contenta yo con lo que hago, por supuesto con la responsabilidad que conlleva, pero sin dejar de divertirme porque al final el arte es crear y expresarte desde la diversión y la comodidad.

Te presentas con Say Yay, una canción que has compuesto tú misma en colaboración con dos músicos. Supongo que para una artista es muy importante presentar una canción propia. ¿Qué sentimientos pretendes reflejar con ella?

Fíjate, lo único que me importa es, de hecho, lo que quiero transmitir. Porque el puesto en el fondo depende de muchas otras cosas que van más allá de mi actuación. Pero el mensaje es positivo, motivador, de enfrentarse a los miedos propios y colectivos… es un “sigue intentándolo, que al final las cosas salen”, y eso lo he comprobado yo misma, me he sentido muchas veces con ganas de tirar la toalla en el mundo de la música, pero todo acaba llegando.

¿Por qué piensas que esta canción puede llegar y gustar a toda Europa? Somos muy distintos unos de otros, ¿no?

Sí, pero Say Yay ha estado en el global de Spotify, cosa que no me esperaba. Eso ya es sentir que la canción gusta, es pegadiza, tiene un mensaje positivo que hace falta en Europa con los conflictos que está habiendo, y pienso que es necesario atraer el afán de superación y no solo el miedo y los rivales. Podemos darle la vuelta a la tortilla. Es, además, festivalera, no por ser fácil sino porque te hace moverte por cierto y por fuera.

Nos has contado que eres una persona insegura, sin embargo desde fuera tu personalidad parece arrolladora…

¡Las apariencias engañan!

¿Cómo te definirías a ti misma?

Yo creo que soy muy cariñosa. Pongo el amor por delante de todo, en lo que hago, con mi gente, de hecho mi tatuaje dice “amo, luego existo”, en vez de “pienso, luego existo”, porque al final es lo más importante de todo. Antes me dolían mucho las críticas, pero no soy nada rencorosa, y me gusta mucho ceñirme a una frase de El lado bueno de las cosas, en la que un hermano le da una lección al otro, que le está criticando, diciéndole: “Yo sólo tengo amor para ti”, yo me he aferrado a ella porque las críticas hay que aceptarlas, lo que no es necesario es insultar.

Con toda la polémica en torno a la canción en inglés, en la cual incluso el presidente de la RAE calificó la idea de “disparate”, ¿piensas realmente que puede ser peligroso la decisión de presentar un tema íntegramente en inglés?

¡Estúpida me llamó! Pero yo no creo en el peligro del arte, el peligro está en otras cosas que originamos nosotros mismos. El arte es creación, diversión y una manera de expresarte, da igual el idioma, hay que ofrecer algo que la gente quiera y esta canción ha sido elegida democráticamente. Mi proyecto es en inglés, porque las normas lo permitían este año, y había una enorme diversidad, había canciones en castellano, pero el público decidió Say Yay… Tengo miles de cosas en las que mejorar que no tienen que ver con el idioma. Si la calidad la llevas trabajada, sólo tienes que dejarte fluir.

¿Esta situación te ha hecho plantearte una alteración del idioma o de la letra?

No. Si yo en quince años no he tenido el apoyo de una discográfica es precisamente porque no he hecho nunca nada que no quisiera hacer. En dos ocasiones he tenido la oportunidad de que hicieran de mí algo que no era y no firmé, pero sí he tenido ese miedo al qué dirán. De hecho, mi primer disco, Billete para no volver, lo hice en castellano, porque al final te acaban inculcando el miedo. Siempre he querido cantar en inglés pero el primero fue en castellano, aunque sí quería tener influencias “anglo”, que las hay. Pero hay que tener en cuenta que al estilo que yo hago, si le metes letras con “chs”, jotas, erres… suena diferente… es una cuestión de musicalidad. Es como si el flamenco se intenta hacer en japonés, no sería flamenco. La música que yo hago es la que es por sus raíces y no puedes cambiarle la dicción.

BareiHablando de estilos, en Eurovisión está cobrando con los años una importancia cada vez mayor la escenografía en sí, y tienes tres escasos minutos para la actuación sobre el escenario, ¿puedes adelantarnos en qué va a consistir la representación?

No… (risas). Seremos cinco chicas en el escenario y una fuera, a la que se la escuchará. Habrá coreografía, aunque no rollo Britney Spears. La canción es muy emotiva de por sí, por lo que la coreografía no será tan llamativa aunque enfatizará partes emocionantes de la letra. Mi paso famoso de los pies estará, ¡cómo no va a estar! La mayoría de la gente me mataría si lo quito (risas).

Has dicho, además, que no vas a llevar tacones, ¿esto lo vas a cumplir?

Sí, no llevaré tacones. La identidad del artista se tiene que mantener, no puedes ser otra persona en Eurovisión porque entonces tu carrera se irá a pique. Y con el tema del pelo no sé todavía. Pero las chicas que me acompañan tendrán su personalidad y se las dará protagonismo.

Este año el festival se celebra en Suecia, probablemente uno de los países más implicados en Eurovisión. De hecho su representante ha sido uno de los favoritos en las encuestas desde antes incluso de que se conociera la canción. ¿Qué opinas?

Totalmente. Cuando eres el alumno aventajado de clase y siempre has sacado sobresalientes lo normal es que el profesor antes de hacer el siguiente examen, de por hecho que sacará otro. De Suecia cuenta con que algo bueno va a ser porque siempre han estado a la altura y se han encargado de tener su reputación. La canción de este año es planita y cercana a Ed Sheeran, a mi me gusta, la compraría y la tendría en la banda sonora de mi vida, la verdad.

¿Conoces a tus contrincantes? ¿Hay mejor nivel que otros años?

Con el de Francia, Amir, me hablo mucho ya e incluso me ha felicitado por mi cumpleaños. Hay buen rollo y eso es importante, incluso a nivel estratégico. Me define lo cariñosa que soy, y eso también me hace estar cerca de mis contrincantes y sentirles compañeros de profesión. No tengo miedo…

Parece que en España hay cierto recelo con Eurovisión ya que a veces se habla más de amiguismos territoriales, política y manipulación de los votos que de calidad. ¿Tú qué opinas al respecto?

No lo sé. Obviamente es la primera vez que voy y cuando vuelva tendré más conocimiento de causa. El tema del politiqueo, si todos los expertos lo dicen… puede ser, por eso mismo pienso que si los doce puntos se los quieren dar al país vecino, si te dan muchos dieces, ochos… puedes ganar igual. Con la promoción que me estoy currando los eurofans de Europa conocerán la canción, porque ellos son los que realmente votan y son los que hay que convencer. Y yo creo que si tienes esa cercanía, hace que el boca a boca beneficien y también que los artistas sean cercanos. En Francia están viendo que me llevo bien con su representante y es muy probable que este año nos den los doce.

Y entonces dirán: ¡Es por ser vecinos geográficos!

¡Puede ser! Puede que lo piensen, pero en este caso no creo que vaya a ser por eso sino por el buen feeling, eso a la gente de su país creo que le hace cogerte cariño.

Que es algo parecido, quizá, a lo que pasó con Ruth Lorenzo y Conchita Wurst, ¿verdad?

¡Eso es!

¿Qué consejo te ha dado tu madre?

A la pobre no la he visto el pelo casi. Sólo quiere que me lo pase bien y disfrute, que no me agobie el resultado. Y ya no sólo me lo dice a modo de madre, sino de estrategia. En la preselección, por ejemplo, siento que fui menos profesional que el resto porque tuve desafines, pero fui la que mejor me lo pasé, y si eso pasa en Eurovisión se me verá agradecida por vivir ese momento.

Todos los lectores de Cáscara amarga te estarán viendo en directo el gran día. ¿Les quieres decir algo?

¡Con las cáscaras de pipas! (risas) Les mando un saludo a todos los que han puesto su confianza en mí y a los que no, también, porque espero que empiecen a depositarla ahora. Lo voy a dar todo por todos y cada uno, ¡y espero que os aprendáis lo de los pies antes!

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