Jorge García Castaño: "Este año no se multará al Orgullo de Madrid"

Cáscara amarga se reúne con el concejal del Ayuntamiento de Madrid y presidente del distrito de Centro, Jorge García Castaño, para tratar el tema de la multa impuesta al Orgullo de Madrid del año pasado, la preparación del WorldPride 2017 y el aumento de agresiones homofóbicas en las zonas colindantes a Chueca.

jorge garcia castano

Con Ana Botella de alcaldesa se han sucedido las multas al Orgullo año tras año. Tras el cambio de gobierno todo el mundo apostaba por un Orgullo sin multas. ¿Qué ha pasado y en qué punto está el diálogo con las entidades organizadoras?

El año pasado organizamos el Orgullo con el mismo marco normativo y son actuaciones regladas. Es decir, si se llama a la Policía, y va, mide, y ve que la medición de ruido da por encima de lo autorizado, hay multa. Y si no tiene defectos formales, que parece que no los tiene, es muy difícil pararla a menos que sea prevaricando. En este año la intención es hacer una declaración en el pleno como un evento de especial interés para la ciudad y creemos que con eso solventamos la mayor parte de los problemas. Subimos el umbral para el sonido y yo creo que con eso solucionamos básicamente el problema. Nos gustaría de cara a próximos años buscar un encaje normativo más estable al Orgullo, ya sea con una ordenanza propia o, bueno, habría que ver la manera. 

¿Desde cuándo ha tenido conocimiento el Ayuntamiento de la existencia de este expediente sancionador?

Sabíamos que había habido mediciones por llamadas de varios vecinos, pero fue meses después cuando supimos que estaban las multas. Las entidades nos plantearon que les volvieron a llegar las multas y a partir de ahí estamos viendo cómo enfocarlo, pero bueno, no es fácil.

Ahora Madrid acaba de cumplir un año desde que llegó al Ayuntamiento, tiempo suficiente para cambiar la normativa responsable de la multa. ¿Por qué no se ha hecho todavía?

No es fácil ni rápido hacer una ordenanza y tampoco está claro que la solución sea una ordenanza. Si vemos un encaje normativo, como el que vamos a hacer este año, que pueda funcionar, está bien. A la hora de meternos en normativas es complicado. Una de las propuestas históricas es que el Orgullo se asemejara a un festejo popular y entrara por la ordenanza que regula estos festejos. Pero, para empezar, no es una ordenanza buena la que regula los festejos y, además, son festejos que organiza el Ayuntamiento. Y nosotros queremos apoyar y dinaminzar el Orgullo, también económicamente y logísticamente, y queremos un evento estratégico para la ciudad, pero es algo que organiza la sociedad civil y nosotros queremos que siga siendo así. Pero bueno, vamos a ver cómo funciona este año y yo creo que hay tiempo para ver un encaje normativo.

¿Este año se podría repetir la misma situación?

Este año no se va a repetir la misma situación, ya que con la declaración que se va a hacer en el Pleno va a ser suficiente. Además, el Orgullo del año que viene no va a ser un Orgullo normal, y claro, hacer una normativa que al primer año haya que bordearla de alguna forma porque será un evento de otro tipo y de otro tamaño... Yo creo que tenemos ya el encaje y que va a funcionar.

¿Desde el Ayuntamiento, qué novedades tenéis previstas para el Orgullo de este año? 

Por un lado hemos querido apoyar más económicamente y darle cierta holgura a las entidades para que puedan organizar con más libertad y capacidad las actividades que quieran. Y por otro lado hemos intentado vincular a otras entidades a través de la Plataforma 28J, que han planteado actividades y que muchas se van a incluir. También vamos a intentar descentralizar las actividades en otros distritos y los escenarios van a estar más distribuidos por la ciudad.

¿Se podrá realizar este año el pregón en la Plaza de Chueca? 

Hay problemas, no solo de acústica, sino que también hay un problema de aforo. Además, estamos en un contexto general que requiere que la seguridad tenga peso a la hora de tomar decisiones. En principio lo que estamos hablando con los colectivos es buscar otra ubicación, y en breve se sabrá algo. Seguramente en la Puerta del Sol o en la Plaza de Pedro Zerolo. Creo que tiene más sentido en la Plaza de Pedro Zerolo este año.

¿Cuál es la predisposición de las entidades organizadoras para estos cambios?

La mayor partes de los cambios que va a haber son a iniciativa de las propias organizaciones: las nuevas actividades, las nuevas ubicaciones... Nosotros los únicos reparos que ponemos son en términos de seguridad. También la intención es que el esquema de seguridad y de movilidad de este año sea un ensayo general que nos sirva para asentar el modelo el año que viene con el WorldPride, porque yo creo que es bueno ir preparados, porque podemos tener un desborde de gente importante.

¿Ya habéis empezado a hablar con los organizadores de cara al WorldPride del año que viene? 

Las entidades, desde luego, llevan tiempo trabajando. Queremos que el WorldPride tenga una duración de un año, es decir, que no sea únicamente un fin de semana o los cuatro o cinco días habituales, sino que se estire en el tiempo y que tenga muchas más actividades. Este año va a ser una cuenta atrás de cara a un evento que va a ser estratégico para la ciudad, sin duda alguna, el más importante que vamos a tener en esta legislatura en Madrid, y por eso estamos trabajando en temas de seguridad, logística, alojamientos, patrocinios, de financiamiento desde el Ayuntamiento...

En 2007 hubo muchas críticas por la organización del EuroPride debido a la cantidad de gente que se concentró en determinados lugares del recorrido de la manifestación. Según las previsiones, tres millones de personas vendrán a Madrid para el WorldPride 2017, medio millón más que en ese 2007 y el doble que el año pasado. ¿Cómo tenéis planeado gestionarlo para evitar estos problemas?

En la manifestación ha habido un criterio de seguridad en los últimos años que es cambiar el recorrido y que fuera por el Paseo del Prado. Que quizá pierda un poco, digamos, de calor, pero bueno, pensando en el WorldPride seguramente sea la mejor opción. Y yo creo que lo que hay que intentar es distribuir por la ciudad los eventos y los escenarios, no solo por la seguridad, sino porque creemos que es un evento que sería bueno que se distribuya por otros distritos. Quizás haga más falta la visibilidad y el Orgullo en otras partes de la ciudad. Quizás Madrid Río o Matadero puedan ser otros lugares importantes de cara al año que viene... se trata de buscar emplazamientos y distribuir a la gente. Evidentemente Chueca siempre va a estar llena, pero es que en Chueca no cabe mucha gente.

Entonces, ¿podemos seguir olvidándonos de volver a ver el Orgullo en la Gran Vía?

Nosotros no tenemos ningún problema político. Es un tema que tiene que valorar Delegación del Gobierno, que es quien en última instancia da la autorización a esa manifestación. Nosotros podemos tener algún criterio, pero es algo que tienen que valorar más las entidades y, sobre todo, verlo en términos de seguridad.

Hablando de la zona de Gran Vía y los aledaños al barrio de Chueca, donde se ha producido un número importante de agresiones homofóbicas en este año. ¿Cómo estáis trabajando desde el Ayuntamiento para abordar este grave problema? 

Por un lado se ha creado un servicio contra los delitos de odio dentro de la Policía Municipal, que yo creo que empezará a dar sus frutos en breve y que será uno de sus elementos diferenciales. Y por otro lado se está trabajando en campañas de sensibilización y visibilización. Pero no es una cuestión que sólo tenga que ver con el Ayuntamiento, sino que tiene que ver con cambios sociales profundos. Yo creo que es un rasgo positivo que las cosas hayan avanzado tanto y el movimiento sea tan fuerte con la conquista de los espacios públicos, de la visibilidad, de las instituciones, de los medios... E igual hay gente con un perfil muy reaccionario que se sienta de alguna manera incómoda y que sean, digamos, los últimos estertores. Yo creo que hay que seguir por el mismo camino. El movimiento LGTBI en España es quizás el movimiento más triunfante de las últimas décadas, y es en los momentos de cambio en los que se genera alguna reacción, pero yo creo que estamos en los últimos coletazos. Esto tiene un enfoque policial, y por supuestísimo tenemos que tenemos que intentar que estos casos se persigan y se judicialicen, en fin, que a nadie le salga gratis.

¿Qué está fallando para que se haya incrementado la cantidad de estos delitos de odio?

Ya digo, yo creo que es una reacción desesperada de algunos sectores muy reaccionarios y que es temporal, una fase más. Por otra parte, yo creo que hay otra cosa positiva que es que se denuncia más y se planta cara. Y claro, al plantar cara a un insulto, probablemente sea más fácil recibir una agresión posterior que cuando no se plantaba cara y se agachaba la cabeza. Pienso que estas reacciones son un síntoma del triunfo del movimiento y de un déficit de educación cívica.

¿En qué se destinará el aumento de presupuesto que habéis anunciado para esta edición del Orgullo?

Hay una parte que tiene que ver con la promoción, otra parte para las actividades más festivas y musicales, y luego hay otra parte para actividades de carácter cultural y reivindicativo que están planteando las entidades. Es un convenio que tiene fiscalización por la intervención general, o sea, que se verá perfectamente el gasto.

Revisando los presupuestos anuales del Ayuntamiento, se repiten exactamente las mismas cantidades que Ana Botella destinaba a las organizaciones y servicios LGTB de Madrid. Resulta bastante extraño que se copie la misma fórmula…

El convenio del Orgullo pasa este año de 60.000 a 200.000 euros...

Sí, según lo último que habéis anunciado, pero me refiero a los presupuestos anuales publicados en la web del Ayuntamiento que se destinan a las organizaciones LGTB...

Sí, pero con este aumento de la financiación del Orgullo descargamos a las entidades. Pero también creo que sería bueno que, en línea con lo que hablábamos antes de las agresiones homófobas y del trabajo que se va a hacer de sensibilización, sería bueno buscar una línea de colaboración propia a partir de 2017 para trabajar con estas entidades estos temas en concreto. Separando por un lado la colaboración con el Orgullo y por otro la del funcionamiento diario y cotidiano de las entidades. Quizás tengamos que preparar para el año que viene algo más centrado en los delitos de odio y las agresiones.

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