Daniel de Llano, nuevo fichaje de 'Comiéndote a besos', historia sobre parejas con VIH

Se podrá disfrutar en Madrid, todos los viernes a las 23.00 horas, a partir del 4 de noviembre en la sala TÚ de Madrid.

daniel de llanoDaniel de Llano se considera primero cordobés y después canario. Empezó a estudiar Arte Dramático en Canarias para acabar pidiendo el traslado a Madrid, donde cursó los dos últimos cursos de la carrera artística. Confiesa que sus inicios no fueron fáciles en la gran ciudad. Lo más controvertido para este actor novel fue tener que hacer monólogos en el metro para comer.

¿Cómo se siente uno actuando en un escenario en movimiento?

Se pasa mal. Cuando ves el metro venir te entra una especie de ansiedad. La gente suele utilizar el tiempo de trayecto en leer, estudiar o escuchar música, su canción favorita. Y de repente reclamas toda su atención. Rompe con el ambiente del metro. Hay gente que lo lleva muy bien y otra no tan bien. Muchas veces los ojos y la cara de la gente lo decía todo sin una sola palabra. Llegó un momento en que me dije que no podía obligar a la gente a que me escuchase. En el vagón se cierran las puertas y no hay escapatoria. Y me fui a la calle.

¿Para hacer qué?

Música. Tengo estudios de música. Así sobreviví durante mucho tiempo.

Un actor de recursos.

En casa y parado nunca hay que quedarse. Siempre hay que hacer cosas.

Tú más que nadie entenderás a la gente que va en los convoyes mostrado su arte.

Sí, claro. Muchas veces me quedo simplemente mirándolos, prestando atención. Desde luego se agradece que la gente simplemente levante la vista y deje lo que está haciendo, aunque solo sea un par de segundos para verte tocar, recitar o actuar. Desgraciadamente no puedo darles una propinilla a todos. Si tengo, por supuesto. Y si me sobra ese día, desde luego que no me lo pienso. Todos tenemos que comer.

Dónde ha quedado aquello de que el aplauso es el alimento del artista.

Del artista sí, del estómago no. [Risas] La nevera hay que llenarla igual que la tuya. Mira, todos los que nos dedicamos a esto tenemos nuestra parte bohemia. Complicidad con el público, pero también hay que vivir con los pies en la tierra. Mientras tenga para mi pasta blanca, el pienso de mi perro y mi alquiler soy feliz dedicándome a lo que me gusta.

Este Orgullo 2016 fuiste una revelación con el corto dirigido por Roberto Pérez en Hola, mamá; hola, papá. Un chico de pueblo que le dice a sus padres, aprovechando el Orgullo de Madrid, que es gay.

Sí, y ya de paso le presenta a su chico. Está muy guay porque hemos aprovechado las nuevas tecnologías. Ya los wasap, el vídeo, todo está a la orden del día y facilita mucho las cosas, en determinados momentos, y este es uno de ellos. El conflicto del corto no es tanto cuando graba el mensaje sino cuando lo manda. Hacer el vídeo es muy fácil. La chicha del corto es cuando ve que hace el doble check y recibe la llamada de sus padres. No sabe si contestar o no.

¿Por qué nunca se hizo una segunda parte?

Eso se lo tendrías que preguntar a Roberto, el director. Pero te diré que esta pregunta me la han hecho muchas veces, y siempre digo lo mismo. La segunda parte ya la tenemos y es tu vivencia personal. Hay que normalizar la situación. Nosotros lanzamos el mensaje y cada uno sabrá lo que tendrá que hacer.

¿Cómo te eligió Roberto? ¿Te ha contado alguna vez cual fue su criterio?

Conocí a Roberto a través de una red social. Le invite a ver mi obra de fin de carrera. Una versión libre de Novecento. Fue un proyecto de auto producción. Tenía y tiene momentos muy de abrirse al público con total sensibilidad y otra de ser un personaje muy canalla. Aposté mucho por cambios de registro. Es un personaje que muchas veces hace partirse de risa al público y otras te hace emocionar. Eso es lo que debió gustar. Él trabaja mucho con las emociones. Me imagino. [Risas].

'Novecento', tu versión, que podemos verla en la sala OFF de Latina.

La obra se llama Tim Tooney y el pianista del océano. Es una versión de Novecento de Alessandro Barico. Con ella estaremos hasta este martes 25 de octubre. Es una obra dirigida, producida e interpretada por mí. No hay escapatoria. Mi idea era estar muy cerca del público.

Solo hay un piano y una caja de madera. Muy de tú a tú. Muchas veces cojo del hombro a alguien del público y me dirijo a él personalmente. De hecho la luz del público siempre está puesta, fuera barreras. Todos estamos en el mismo espacio. Estoy desnudo y solo frente al público.

Y preparándote para el nuevo proyecto 'Comiéndote a besos'.

Esa obra, como integrante nuevo del reparto, la hemos estrenado en Pamplona. Estamos ensayando para que el día 4 de noviembre la podamos reestrenar aquí, en Madrid, en la sala TÚ.

Todos los viernes a las 23:00 horas en la sesión golfa. Para mí es un caramelito. Ofrece una visión del tema VIH muy diferente. En Comiéndote a besos tratamos la reacción de la pareja de la persona que está infectada con el virus. Son dos historias, una heterosexual y otra homosexual.

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