'La psicología gay es tan necesaria como la de la tercera edad o del niño superdotado'

Gabriel J. Martín es psicólogo especializado en psicología del hombre gay. Por su consulta, y a través de las nuevas tecnologías de la comunicación, pasan personas con distintas circunstancias: gays que no aceptan su orientación sexual, problemas de pareja, secuelas de acoso homofóbico o personas con VIH.

gabriel j martinLa psicología gay lleva años funcionando en la cultura anglosajona, ¿por qué ha tardado tanto en implantarse en España?

La verdad es que no lo sé, aunque es cierto que ha habido psicólogos que han trabajado muy de cerca con asociaciones LGTB. Sin embargo, los colegios profesionales no han incorporado estas líneas hasta recientemente. Por ejemplo, las directrices de la American Psychological Association sobre cómo tratar a personas LGTB ni siquiera estaban traducidas al español. Imagino que, como sucede con otras áreas de la psicología, ha llegado con algo de retraso a nuestro país.

¿Es necesaria una psicología para el hombre gay?

Pensamos que el momento de ir al psicólogo es cuando tienes un problema pero no es realmente así.

Tanto como una psicología de la tercera edad o una psicología del niño superdotado: cualquier grupo demográfico que, a causa de la característica que le define, vive experiencias diferentes, tendrá unas necesidades diferentes.

¿Por qué?

Un heterosexual no tiene que “asumir” su heterosexualidad, ni tiene miedo de causar un disgusto a sus padres por ser heterosexual, ni le acosaron en el colegio por ser heterosexual, ni tiene miedo a que su jefe ponga mala cara si se entera de que tiene novia. Al contrario que los heterosexuales, nosotros sí vivimos todas esas situaciones y, por supuesto, dejan sus huellas en nuestras vidas. A causa de la homofobia, nosotros vivimos situaciones que nos afectan de un modo que los heterosexuales no experimentan. Por eso la primera directriz de la APA dice “Los psicólogos se esforzarán por comprender los efectos del estigma (es decir, el prejuicio, la discriminación y la violencia) y sus diversas manifestaciones contextuales en la vida de las personas lesbianas, gais y bisexuales”.

¿Entonces no se trata de una moda?

No, en absoluto. Se trata de reconocer que una persona homosexual atraviesa situaciones distintas de las que atraviesa una persona heterosexual y que, si además, sufre violencia o discriminación, desarrollará unas problemáticas como secuela de esa violencia o rechazo. No es una moda, es una puesta al día y el reconocimiento de unas necesidades especiales ante vidas que no son iguales. ¡Ojalá tuviera las mismas consecuencias ser hetero que homosexual!

¿Cuáles son los perfiles de tus pacientes?

Fundamentalmente cuatro grandes perfiles de pacientes. De entrada aquellos que están en el proceso de asumir su homosexualidad o “salir del armario” y que buscan apoyo experto para realizar el proceso de manera óptima. En segundo lugar quienes han sufrido bullying homofóbico que les ha dejado secuelas como la homofobia interiorizada o problemas de ansiedad (lo que en la gay afirmative psychology se conoce como recovery). En tercer lugar el de quienes, sin tener una problemática derivada de la homofobia, viven situaciones que tienen el matiz de las dinámicas propias del contexto homosexual: parejas de gais que tratan sus problemas de relación con alguien que conoce las dinámicas de la vida gay, hombres con problemas sexuales que prefieren hablar de ellos con otros gay, alguien que tiene problemas de dependencias emocionales y que prefiere trabajarlo con un experto que conozca bien las particularidades de cómo nos relacionamos los gais… incluso hombres que quieren aprender a manejarse en el mundillo de los chats y buscan a un experto que conozca bien el tema. Finalmente, desarrollo una labor intensa con hombres con VIH donde trabajamos todos los aspectos que puedas imaginar: desde el shock del diagnóstico, la sexualidad, el contarlo a las personas cercanas, cómo abordar el tema con un candidato a novio, la autoestima, etc.

¿Y el principal motivo por el que acuden?

Los heterosexuales tienen a quien acudir para encontrar referentes, pero, ¿a quién le preguntamos nosotros?

Realmente es muy variado pero quizá destacaría las secuelas del bullying, aunque cuando llegan a consulta sólo sienten ansiedad, presenta problemas de adicción al sexo, vienen de un historial de noviazgos fracasados o con graves problemas de autoestima e inseguridad. En consulta suelen aparecer episodios tempranos de mucho miedo, de agresión, de amenazas y vemos cómo aquellos sucesos le están afectando en el presente de unas formas tan diversas como he comentado anteriormente.

¿Cuál sería el momento de acudir?

Pensamos que el momento de ir al psicólogo es cuando tienes un problema pero no es realmente así. Cualquier momento es un buen momento para ir al psicólogo porque, en mi caso, no sólo trato disfunciones sino también “puestas a punto”. Darse cuenta de cómo o que te tocó vivir te ha podido afectar y encontrar modos de dejarlo totalmente superado es un buen aliciente para ir al psicólogo. Los psicólogos somos, ante todo, expertos en conducta humana y no sólo trabajamos sobre problemas, también sobre potencialidades y sobre cómo optimizar nuestras vidas.

¿Las nuevas tecnologías facilitan la labor del profesional de la psicología?

Pues mucho. En mi caso te diré que paso consulta por videoconferencia y he atendido a hombres en China, India, Inglaterra, Canadá, Colombia, Portugal y en prácticamente todos los lugares de España con resultados muy satisfactorios. Yo, además, hago mucho uso de recursos online: los artículos de mi blog, el visionado de videos, etc. A mí me resulta muy útil hacer uso de las TIC.

Entonces con estas facilidades ¿qué razones podrían tener esos posibles pacientes que no se atreven a acudir a un profesional de estas características?

Quizá vergüenza, supongo. A nadie le gusta eso de pensar “estoy tan mal que necesito ir al psicólogo”. En nuestro caso, además, concurren dos factores más: muchos de nosotros arrastramos un historial larguísimo de psicólogos y terapias y apetece poco volver al psicólogo pero, si el tratamiento no ha sido especializado, es normal que queden flecos por solucionar. Luego, para muchos de nosotros, resulta especialmente duro reconocer que necesitamos ayuda. A los hombres se nos ha educado en que no debemos mostrar debilidad (y pedir ayuda es síntoma de debilidad) sino que debemos resolver nuestros problemas por nosotros mismos. Pero es muy difícil resolver un problema si nadie te explica cómo. Los heterosexuales, en este sentido, tienen a quien acudir para encontrar referentes sobre sus vidas pero nosotros ¿a quién le preguntamos nosotros?

¿Podrías darnos tres pautas o consejos básicos que todo hombre gay debe seguir?

En primer lugar entender que es natural que habiendo pasado por una vida difícil a uno le queden “mochilas” sin resolver. Eso no es síntoma de debilidad sino de ser un ser humano normal y corriente al que le tocó una vida para la que nadie le dio un manual de instrucciones. En segundo lugar, entender cómo el prejuicio de los demás le ha afectado incluso en el modo en que se ve a sí mismo porque así podrá ponerle freno. Le animaría mucho a aprender a quererse y a valorarse tal y como es. En último lugar le aconsejaría trabajar mucho su inteligencia emocional: aprender a reconocer sus emociones y sentimientos, aprender a gestionar su culpa, su vergüenza y, sobre todo, su ansiedad. En resumen: comprenderse, valorarse y equilibrarse. Creo que estos serían mis tres consejos principales.

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