"Soy un artista que trabaja con el cuerpo, pero con el de los demás"

Recién llegado de El Cairo, el coreógrafo y creador argentino Dani Pannullo habla sobre sus espectáculos, en ocasiones transgresores y siempre con un canto al cuerpo masculino y al movimiento como creación artística.

daniel pannullo¿Cómo fue tu periplo de Argentina a España? ¿Crees que tus orígenes geopolíticos han influido tu trabajo?

Yo vine a España porque mi padre me regaló un pasaje para visitar a una amiga en Mallorca, una amiga española que había vivido toda su vida en Argentina resultó que al final ella regresó a Buenos Aires y yo me quedé! Creo que la influencia más grande con respecto a mi país de origen ha sido la oportunidad de crecer en una ciudad llena de ofertas de cultura... de pequeño le robaba dinero a mi padre para ir a ver ballet. Con el tiempo me formé en danza y teatro, aunque siempre he sido un bailarín mediocre.

¿Fue difícil la andadura en España? Porque has llegado muy alto. ¿Cómo te veías entonces y te ves tú mismo ahora?

Mi carrera en España fue ascendente y con mucho tiempo que finalmente nunca he notado... fui feliz en cada etapa del camino desde mis comienzos con el grupo de cabaret "Productos Lola" de donde surgieron artistas como Mariola Fuentes, David Delfín o el maquillador de estrellas Juanba Cucarella o en mi club teatro House of Devotion por ese escenario del MOROCCO de Alaska pasaron Luvia Rojo, Johan Wald o Yoko Taira, ¡y tantos más! Luego llegó mi sueño que era crear mi propia compañía de danza... aún así llegar nunca se llega a ningún lugar en mi caso busco nuevos desafíos artísticos todo el tiempo. La cuestión es modificar la realidad aunque sea por una hora en la vida la gente acude a ver mis espectáculos.

¿Te consideras coreógrafo en el sentido tradicional? Lo digo porque más que un coreógrafo en el sentido tradicional se te ve como un creador de espacios y formas. ¿Se ve también así fuera de aquí?

La palabra coreógrafo me suena ya en este siglo a "peluquero" o "estilista" profesiones que respeto pero que resultan estereotipos de la sociedad... tal vez soy más un tipo de maestro de escena autodidacta que basa su profesión en la experiencia personal de sus viajes, la respuesta está en el mundo. Obviamente el público me percibe como un coreógrafo y no me importa, en cierta manera también los soy, aunque en este punto siempre recurro a una frase de Jan Fabre que dice: "soy un artista que trabaja con el cuerpo". Y yo agrego: "de los demás".

Eres un gran viajero y conoces otras músicas y culturas, desde la música clásica hasta la danza étnica, ¿cómo lo reflejas y lo dosificas en tus espectáculos?

Hay muchas cosas del mundo que ejercen una constante fascinación en mi forma de crear, esta curiosidad me ha llevado a viajar aún sin haber estado en todos los lugares que me atraen... luego está internet y el propio bagaje que arrastro desde mi Argentina natal. La experiencia concreta del viaje, el trasladarse es muy importante. Japón, Egipto, USA o India son países que han abierto el lenguaje de mi compañia a un público internacional... me interesan en profundidad las tradiciones aunque se debe ser "terriblemente moderno" como dijo Rimbaud.

Tus bailarines son muy variados y de distinta procedencia. ¿Qué vínculo buscas entre ellos?

Los vínculos surgen de forma natural si cada uno de ellos tiene algo que para mí es único... no busco "familiaridad" pero sí una forma en que el trabajo pueda trascender en sus vidas para coger esta profesión con amor y mucha seriedad. Algunos llegan, otros se quedan en el camino. El Madrid de hoy es una ciudad que ha cambiado mucho, entonces puedes encontrar gente del mundo entero, artistas geniales.

Con excepción de la presencia femenina de Itaxo, casi como un fabuloso contraste, tus espectáculos son muy masculinos con algo de atléticos. Hay quien los ve como claramente homoeróticos. Si lo son, ¿en qué grado son ellos conscientes? ¿Cómo lo enfocas?

Tal vez Avalanche es mi espectáculo con más carga homosexual, aunque definitivamente yo tampoco lo veo así, dejo que el público lo perciba como más le agrade y no hay nada que me guste más que las interpretaciones libres de la audiencia. No necesito que mis bailarines tengan un discurso artístico o intelectual como condición para trabajar juntos, ¡ya lo tengo yo y a veces es un poco aburrido! Ellos son amigos de su misma crew "Fussion Rockers" y se comportan como verdaderos colegas, no tienen complejos estilísticos porque saben que hay cosas que a mí directamente no me interesan como director.

Has hecho apuestas muy diferentes aunque casi siempre con el mismo equipo ¿Resultan difíciles los cambios?

No tengo una compañía estable porque la idea de cada espectáculo requiere diferentes perfiles, aunque es verdad que muchos de ellos repiten... los cambios me resultan muy interesantes.

Tus espectáculos parecen cuidadosamente meditados ¿no dejas ningún espacio a la improvisación?

¡Todo lo contrario! En mis espectáculos hay una gran base de improvisación en lo que al trabajo físico se refiere. Digamos que es una gran improvisación secretamente ordenada... Mis espectáculos los crean mis bailarines, yo solo ordeno su caos y lo convierto en una realidad visible. Así trabajo. Avalanche, Desordances, El pájaro de fuego, etcétera. Casi todos grandes éxitos que han dado lugar a segundas partes.

¿Crees que los recortes en cultura afectarán el futuro de una carrera tan desarrollada como la tuya?

De hecho ya lo está afectando, pero supongo que lo que queda es seguir creando, pensando en cambios que nos deberían encontrar en plena faena. Si no, emigrar sería otro modo...

¿Has advertido que el público joven esté desterrando sus prejuicios hacia la danza como forma de diversión, arte o cultura?

Definitivamente, y por el tipo de público que nos sigue doy fe. La gente joven está cada día más abierta a la danza.

¿Los bailarines tienen algún problema al enfrentarse a lo que tú les pides? ¿Eres exigente?

Soy muy exigente, sí, y nunca ningún bailarín me ha planteado esa cuestión. El carácter del bailarín que escoja debe estar preparado para todo lo que su condición pueda ofrecerme. Tampoco pido peras al olmo.

Algunos de tus espectáculos, al menos los que yo he podido ver, poseen una extraña mezcla de vigor y belleza, no dan ocasión a que el espectador pierda atención. ¿Cuándo los creas los piensas en el público?

Cada espectáculo debería ser como una buena película... siempre les digo esto a mis bailarines. Tiene que mantenerte en tu butaca del teatro con lo máximo de tus sentidos dispuestos a quebrar lo conocido. Vigor y belleza, como dices, son elementos que sostienen parte de mi trabajo, pero una belleza particular, que poco tiene que ver con lo que nos muestran los medios.

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