Pascual Fernández: "Si me tengo que liar con tíos, me lío"

El ganador de Un príncipe para Corina, concursante de Supervivientes y tronista de Mujeres y Hombres y Viceversa hace un recorrido de su vida mediática para Cáscara amarga y habla de su libro No soy un príncipe.

pascual fernandez¿Cómo surge la idea de participar en Un príncipe para Corina?

Por mis compañeros de trabajo, de la policía. Ya me ofrecieron participar en Quién quiere casarse con mi hijo y me dio corte. Cuando vi el resultado me dije: "¡Cómo me gusta! En el próximo participo". Y salió Corina.

¿Has dejado la Policía?

No, para nada. Estoy de excedencia. Si no me sale nada artísticamente hablando que me guste y que valga la pena, volveré a la Policía, a mi trabajo vaya. Lo llevo dentro. Me gusta mucho. Me tendrían que ofrecer algo muy bueno para dejar el cuerpo.

Un buen día en Mujeres y Hombres y Viceversa, te cabreas y te levantas del trono y te vas del programa. ¿Ese arrebato era real?

Sí. No era lo que yo pensaba. Tenía mucho estrés. Estuve muy poco, solo dos meses, contando que entre medias eran las navidades. Pero allí es audiencia. Si la tienes, te mantienen en el trono.

¿Realmente se puede encontrar el amor en el programa?

Sí, claro que sí. Lo puedes encontrar. Hay chavalas allí que merecen la pena, pero como si un día vas a comprar el pan. Es una vía mas.

¿Realmente se pasa tan mal en la isla como para querer salir de allí la segunda semana?

Sí. Me dio un bajón impresionante. Son muchas horas muertas en que tu cabeza no deja de pensar y darle vueltas a las cosas. Lo peor es aguantar a la gente. Allí cada uno es de su padre y de su madre, y en circunstancias normales no convives con quien te cae mal o, por lo que sea, no aguantas, ¿normal, no?. Tenía a mi padre mal y, justo cuando venía a Madrid, le dio un infarto y se quedó aún peor. No me hablaba con ellos, padre, madre y hermano pequeño. Allí, repito, te da para pensar muy mucho y te das cuenta de muchas cosas. En la isla, para conseguir cualquier cosa, tienes que trabajar en equipo. Se te bajan de golpe los orgullos y las gilipolleces. Un buen día pensé que había perdido cuatro años de vida sin mi familia. Me daba ya igual todo, el premio, la multa, todo. Quería ver a mis padres antes que fuera tarde.

Y el libro, ¿cómo te da por contar tu vida?

Al salir del programa me ofrecieron algo que, la verdad, no me acababa de convencer. Así que dije que no. Pero les ofrecí algo que ya tenía escrito. Les gustó y, a partir de ahí, a piñón fijo hasta poder acabar el libro.

¿Te resultó difícil desnudarte para el público?

No para nada. ¿Quién mejor que yo para contar mi vida? Mis experiencias son mías y nadie mejor que uno mismo para poder plasmarlas en papel o en lo que sea. Sé que hay gente que piensa que me lo han podido escribir, pero por favor, si estoy hablando de mis batallas con mis colegas, ¿qué dificultad tiene eso para poder contarlo por escrito?

En las primeras páginas del libro nos cuentas que eres un tío con sus fallo y su virtudes, que no eres perfecto. ¿Te sientes más seguro así, no vendiéndote como el yerno que todas las suegras querrían tener?

Claro. Te quitas un peso de encima. Ahora mismo, por ejemplo, por esto de ser conocido tienes que ir con la sonrisa en la boca, y claro, hay días que no me apetece. O estás triste porque sí. Leer todos los días un montón de mensajes en las redes sobre que guapo eres, eres ideal, me encantaría casarme contigo.... Pero no me conocen. Solo han visto una faceta de las mil que tengo. El día a día mío es muy complicado. Tengo muchos altibajos.

pascual fernandez 2¿Te molesta que te vean como el hombre perfecto?

No, al contrario. Es un halago. Tengo muy baja mi autoestima y cuando me dicen todos esos piropos no me los creo. Me miro al espejo y no me gusto. No estoy disfrutando de todos estos momentos buenos que tengo ahora. Tengo una forma de ser que hace que no me guste aprovecharme de todo lo bueno que me sucede. Estoy en un verdadero conflicto interno. Soy géminis y eso influye seguro (risas).

En el libro cuentas cómo te gustan las mujeres, cómo te gustan que se vistan... ¿Eres un seductor nato?

Soy muy torpe a la hora de ligar. Nunca me he atrevido a “atacar” a alguien a no ser que viera el camino muy, pero muy despejado.

¿Tendrías algún problema en ser un príncipe para otro príncipe?

Si fuera gay, evidentemente no. Tengo mi sexualidad clara a día de hoy (risas). Tengo muchos amigos gays y me llevo superbien con ellos. Aparte, que tengo un montón de seguidores homosexuales. Lo sé por las redes.

Si te enamoras de algún hombre ¿tendrías reparo en contarlo a los cuatro vientos?

¡Qué va! Al contrario. Muchos amigos míos me dicen: "Tú eres mariquita. Guapo, famoso, ese arte... que no tengas novia, que sigas soltero... algo raro hay". Y siempre les digo que si me tengo que liar con tíos, me lío. ¿Qué te crees? ¿Que me va dar reparo? ¿Qué me va importar decirlo? No voy a estar en un armario cogiendo polvo. Con lo bien que se vive fuera hoy en día.

Todo es probarlo…

Seguro que si voy, no vuelvo (risas).

Si Nacho Montes no lo ha conseguido, difícil...

A Nacho le adoro. Le conocí en la isla. En cuanto le propusieron hacer el prólogo de mi libro, aceptó a la primera. Para mí es un buen tío. No conocía su historia. Cuando me enteré de lo que le pasó a su marido, fue un verdadero halago que me dijera que, al conocerme a mí, había sentido lo que sintió al conocerle a él, indistintamente de la condición sexual de cada uno. Es un sentimiento muy bonito.

Me han chivado en la editorial que tienes pensado escribir otro libro de relatos eróticos.

Si lo hago sería de experiencias mías. De mis vivencias. Se basaría en experiencias que ya he vivido, otras que me encantaría realizar y aún no he podido y otras en fantasía. Me gusta experimentar y divertirme en la cama.

En el libro cuentas ya alguna anécdota sexual que te pasó...

Sí, siendo militar. Nos mandaron a pueblos pequeños. Ya sabes como es esto de los destacamentos. Total, que en una guardia pasa una chavala con la que ya había hecho ojitos. Por la noche no había nadie, supuestamente. Imagina con el uniforme, los "pantacas" bajados, el fusil a la espalda y en mitad del tema se oye una voz: "¡Lópezzzzz!". Me pilló el superior...

Pascual, 'sin cáscara'

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