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¡Basta de homofobia, somos personas!

¡Por personas como tu seguiremos trabajando! ¡Seguiremos diciendo sí a la vida, sí a mis derechos! ¡Sí a ser feliz!

Hace unos días salía la noticia que un joven de 21 años había sido expulsado de su casa por su padre, por ser gay, en el País Vasco; y ha sido como una gota que ha rebosado, aquí mis sentimientos. Esto es un ejemplo de porqué me dedico a lo que me dedico y al colectivo que me dedico, a los que son como yo, a los que han sufrido y siguen sufriendo.

Para los que me dicen que esto de ser gay ya está más que asumido por la sociedad, que eso ya se vive con normalidad, ¿me explicáis esto, en nuestra gran avanzada España del siglo XXI? ¿Me explicáis el aumento de agresiones homófobas? ¿Me explicáis que valores y educación está recibiendo nuestra juventud y no tan jóvenes para agredir física y verbalmente a hombres y mujeres por su orientación? ¿Somos conscientes del gran daño que se hace a estas personas, no solo externamente, sino en lo más profundo de su ser?

¿Qué valores y creencias puede tener un padre para echar a su hijo de casa solo por ser gay, algo que va en su naturaleza?

Para los que pensáis que lo nuestro es una elección, ¿creéis que muchos hombres y mujeres han elegido ser gais, lesbianas, trans o bisexuales, sabiendo que eso les iba a acarrear un gran sufrimiento, como el de este joven?

¿Pensáis que nos va ser sadomasoquistas, qué disfrutamos con los insultos y vejaciones, con que nos peguen por la calle, con que nos echen de nuestras casas, que nos humillen en el trabajo?

¿Cuantos jóvenes y no tan jóvenes viven muy jodidos, marcados por temas así? ¿Cuánto dolor, miedo en soledad, encerrados en los cajones de un armario? ¿Cuántas vidas frustradas? ¿Cuánto sufrimiento innecesario? ¿Cuántos hombres y mujeres LGTBI, convencidos que no tienen derecho a ser felices por su condición afectivo sexual? ¿Cuántos que se siente ciudadanos de segunda porque no pueden, o no se sienten con fuerzas para vivir lo que son?

¿Ser gay va en contra de la voluntad de Dios? ¿Pues qué Dios tenemos para crear a personas así, y después amenazar con el infierno? ¿No somos fruto de su creación? ¿Nos ha hecho mal o las religiones interpretan, condenan y humillan a personas como yo? ¿Dónde queda el amor y la misericordia divina en boca de las jerarquías de las religiones?

He sido católico, fui sacerdote y gay, y jamás me he sentido despreciado por Dios; todo lo contrario. Y sí, me da coraje que desde la religión, desde las altas esferas y no tan altas, gente con formación, con dos dedos de frente, incluso gente a la que conozco, nos sigáis tratando como a enfermos; tachándome casi de poseído, como fue mi caso. ¡Y no, no quiero curarme, no estoy enfermo ni poseído, quiero vivir y ser feliz de acuerdo a mi naturaleza!

¿Creéis que no me dolió y mucho, perder a personas de mi anterior vida porque les prohibieron relacionarse conmigo por esto, o tendría sus consecuencias? Agradezco a los que se la jugaron y lo siguen haciendo.

No todos son así, pero muchos, bajo el manto de la religión, despliegan toda su homofobia, inculcada durante siglos. También los hay que, con el viento en contra, trabajan por la inclusión, a los cuales se lo agradezco infinitamente, y desde aquí tiendo mi mano para ayudar en todo lo que pueda.

No somos o fuimos cobardes por no dar un paso adelante, el miedo nos bloqueaba o los bloquea, y para entenderlo, hay que ponerse en nuestros zapatos rotos, desgastados y mal olientes para saber lo que se siente.

Seguiremos trabajando, ayudando y acompañando a personas como tú en su viaje al descubrimiento de la vida, al disfrutar de lo que somos. A padre y madres que quieren poner su amor a sus hijos por encima de lo que sean, como fue y sigue siendo el caso de mi madre, a la que adoro.

Seguiremos trabajando por nuestra libertad, por nuestro derecho a ser felices sin que nada ni nadie nos condicione, seguiremos poniéndonos en valor, porque tenemos el derecho y nos lo debemos.

Seguiremos luchando para que no nos secuestren nuestros sentimientos. Algunos han mirado, miran y miraran hacia otro lado, otros no, otros te miramos a ti, te abrazamos y te entendemos y estaremos a tu lado.

Somos muchos los que hemos sufrido por la homofobia, tanto externa como interna, que hemos hecho un proceso hacia dentro y hacia fuera, conscientes que hay casos que no es fácil, pero es un viaje que merece, y mucho, la pena. Estamos aquí para ayudarte y acompañarte, desde nuestras vivencias y profesionalidad, en este viaje hacia la VIDA.

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