fatigas grande

¿Y por qué no Bertín Osborne como pregonero del Orgullo?

Ando estos días desconcertado. O enfadado, aún no lo tengo muy claro. 

En estos últimos días hemos tenido mucho movimiento con el tema del pregón del Orgullo 2016. Amanecíamos la semana con la noticia de que el jurado de MasterChef iban a ser los pregoneros oficiales del Orgullo de Madrid de este año. Tras contrastar varias fuentes y acudir a la página oficial de MADO, acerté a creerme que era todo verdad, no una broma de los medios para mofarse del evento.

Hace escasos días, tras una recogida de firmas, se ha cancelado el truculento plan de hacer voceros de esta celebración reivindicativa a dicho equipo

Hasta aquí todo correcto. La organización ha planteado a unos personajes televisivos, que no sabemos por qué motivo, les parecían los más apropiados para ser los abanderados del evento. Hemos hablado, nos han escuchado y han rectificado. Todo en orden.

La sorpresa e indignación viene a raíz de la reacciones sobre dicha cancelación. He leído en medios y redes sociales comentarios que han calificado de flaco favor al colectivo el cambio de pregoneros. Son varios los motivos por lo que se alzan voces en contra. Una de las razones es que hubiéramos tenido mayor visibilidad. A estas alturas nadie conoce aún el Orgullo de Madrid, necesitamos a unos personajes televisivos que NADA han hecho por el colectivo para que la sociedad española se de cuenta que existimos y que reivindicamos. Hubieran reproducido en su totalidad, sobre todo en nuestra televisión pública amiga, el discurso y hubiéramos sensibilizado a gran parte de la sociedad acerca de nuestros problemas y necesidades. Por supuesto que sí; y yo pensando que simplemente era una estrategia de marketing para atraer más consumidores a la celebración del evento; que está muy bien, pero que para eso está la cartelería que ya empapela cada rincón de Madrid. La visibilidad reivindicativa no la veo por ningún lado. 

Otro de los motivos que he leído es que estamos marginando a estos pobres señores. Ahí ya si que no. Estos señores tienen, faltaría más, todo el derecho de venir a la celebración, a la marcha y a todo lo que quieran, como cada ciudadano que así lo desee. Lo que reclamamos es la falta de coherencia que existe a la hora de elegirlos como representantes de un colectivo social que, especialmente este año, ha sido atacado. La homofobia está más presente que nunca a través de agresiones físicas en nuestro propios país, masacres en otros, ataques desde sectores conservadores de la sociedad (declaraciones de ciertos personajes de la jerarquía eclesiástica, quejas del PP y VOX de la exposición de Sevilla, etc...).

Aún así, lo que me parece absolutamente terrible no es la elección del jurado de MasterChef, lo peor es el insulto hacia personajes, también públicos y respetados, que han hecho muchísimo por la visibilidad y normalización del colectivo LGTBI en este año. Víctor Gutiérrez, el waterpolista español, o Javier Raya, el patinador olímpico, son solo un par de personajes públicos que son ejemplo perfecto para dar el pistoletazo de salida a los días de celebración y orgullo. Estos son los casos que debemos aplaudir, que aportan a la normalización del colectivo y que saben realmente por lo que pasamos cada uno de nosotros y nosotras, no un 25% de share en televisión. En definitiva, tenemos que encontrar un equilibrio entre el ADN de esta celebración, que es la visibilización y reivindicación, y los objetivos comerciales y empresariales. A veces se nos olvida que esto no son las fiestas de La Paloma ni San Isidro, el objetivo final de esta semana es bien diferente, no el simple entretenimiento y el rendimiento económico.

Este año no ha podido ser, pero para todos ellos que quieran una buen cobertura mediática para así poder visibilizar la fiesta del Orgullo a cualquier precio y sepultando su carácter reivindicativo podríamos proponer a Bertín Osborne. Ya puestos a elegir personajes random que estén de moda, creo que es el más ideal. Él da el pregón y a cambio nosotros vamos a su tenderete teatral con su amigo Arévalo a escuchar chistes de mariquitas. Total, hablan de nosotros, eso también nos da visibilidad.  

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