"La heterosexualidad es una enfermedad", o cómo saber hacer uso de los clichés

La heterosexualidad es un modo de vida que no acabo de entender. Lo respeto porque tengo muchos amigos heterosexuales, pero no lo comparto. No me parece una forma normal de vivir: son aburridos, grises y solo piensan en trabajar para darle de comer a su montaña de hijos.

Dicen que han existido desde siempre, que es "lo natural", pero no se dan cuenta que por fin la sociedad ya está evolucionando; la homosexualidad está tomando el relevo de una especie que ya está desfasada y que no puede aportar más al mundo. Como en la teoría de Darwin, la homosexualidad es la evolución natural de nuestra especie.

Ser heterosexual es una enfermedad, la promiscuidad les consume, se van de putas dejando a sus esposas esperándoles en casa, en el mejor de los casos. Me sorprende bastante como estas personas se casan, hacen un juramento sagrado en la casa del ser más importante para ellos, para luego divorciarse o ser infieles e incumplir la palabra comprometido con el que, para ellos, es su hacedor. No son personas de fiar.

Mantienen relaciones sexuales con cualquiera para luego tener hijos y darlos en adopción o abortar. ¡No se creen capaces de ser responsables de otras vidas!

Le pegan a sus esposas, a sus hijos, son alcohólicos, pasan la mayor parte del tiempo fuera de casa y se consumen en los bares; no dejan a sus mujeres que tengan vida independiente y las tienen controladas constantemente llevándose una bofetada si miran aunque sea de reojo a otro hombre.

¡Pero como van a ser "lo natural"! Han estado gobernando el mundo desde sus orígenes y lo único que han creado son guerras, conflictos, hambrunas, desequilibrio en la distribución de la riqueza, xenofonia y una contaminación que acabará  con nuestro planeta. Van a arder en el infierno por todo el sufrimiento que están creando en la Humanidad. No pueden dirigir, no saben dirigir. No deben continuar teniendo el poder porque ya han demostrado que no son aptos para gobernar. No son lo natural. ¡El heteropatriarcado se está devorando a sí mismo...!

Pero sobre todo hay una enfermedad que es aún peor, es la de juzgar a las personas simplemente porque estén dentro de un colectivo. El problema de los prejuicios, los clichés y los estereotipos es que cualquier grupo de personas que están conectadas por unos mínimos intereses o inclinaciones son susceptibles de sufrirlos.

Jamás podremos catalogar a nadie solo porque sea blanco, negro, gay, hetero... Una cosa que parece tan obvia, y que escrito sobre papel suena a obviedad, es lo que mueve nuestros odios, trae la muerte, el terror y el sufrimiento.

Hace pocos días que hemos celebrado el día del Orgullo y son muchos los homosexuales que se avergüenzan y se apresuran a decir que no se sienten representados. Lo triste es que realmente su problema no es el de no sentirse identificados con el colectivo al que pertenecen sino preocuparse de poder proyectar una serie de estereotipos con los que sentirse cómodos; para que cuando digan “soy gay” no sean identificados con una forma de expresarse no considerada apta para un gran sector de la población. Por tanto, los estereotipos coartan la libertad ya que siempre habrá alguien dentro de un colectivo que juzgará a los demás por no cumplir unos cánones que el resto del grupo social considere correctos para ser una persona bien.

No podemos llevar sobre las espaldas la proyección de la personalidad de cada una de las personas que integran un grupo social solo porque el resto de la ciudadanía se empeñe en simplificarse y homogenice unos rasgos comunes haciéndolo extensivo al total de la personalidad de sus integrantes.

Los estereotipos son importantes, nos permiten simplificarnos la vida en el momento de ordenar y organizar la diversidad social que nos rodea, teniendo siempre presente que somos personas únicas y que los rasgos que nos definen como grupo también son los que nos diferencian como personas.

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