fatigas grande

La desfachatez incívica de los obispos

Muy señores míos obispos de Alcalá y Getafe,

Son ustedes unos sinvergüenzas. Así, sin más. Quería entrar a valorar su misiva de una forma lógica y calmada, pero me ha sido imposible; al leer esta sarta de disparates sin fundamento que han soltado según les ha venido a la cabeza, he decidido que yo no seré menos y diré gran parte de lo que me llevo guardando bastante tiempo, porque aunque ustedes, y las bases de sus creencias religiosas así lo piensen, no somos menos que vosotros: ni menos humanos, ni menos naturales. Aprovecho para trasladarles ya no solo mi opinión sobre esta carta, que es una barbaridad, sino sobre todo el reguero de barbaridades que han ido vomitando a lo largo de sus ya famosas homilías contra el colectivo LGTBI.

Para empezar me gustaría saber por qué basan sus alegaciones en las teorías teológicas. Quiero decir, están intentando contrarrestar una ley que es justicia para los residentes de la Comunidad de Madrid con unos argumentos que son la pescadilla que se muerde la cola, lo que llaman "la antropología cristiana que ha dado sustento y soporte a lo que se ha venido en llamar civilización cristiana u occidental". ¿Con qué derecho vienen ustedes a reclamar la revocación de una ley con estos argumentos? Por mala suerte hemos vivido durante siglos bajo el yugo de vuestra irracional, discriminatoria y absurda moral, pero si nuestra cultura se ha sustentado sobre vuestros estamentos sectarios ha sido gracias a la ignorancia y al miedo del que se han aprovechado; esto no les da derecho a que en pleno siglo XXI esas teorías oníricas puedan considerarse legítimas. Afortunadamente ya somos libres, ahora sus esfuerzos se tienen que centrar en sustentar la realidad que defienden, no a través de fábulas y cuentuchos, sino a través del amor que tanto predican. Cuando acotan el amor, la identidad y la libertad de esa manera, cuando subyugan y pisan la cabeza de los que no piensan como ustedes, cuando desprestigian y deslegitiman lo hacen con una serie de bases que, sinceramente, quedan muy lejos de una realidad palpable sin ser nada consecuente con lo que predican en base.

En origen mi intención principal era la de entrar a valorar los puntos más destacados de su carta, pero me parece tal disparate lo que señalan y con los argumentos que lo defienden, que mis teorías "homoseculares de la sociedad moderna" se las tumbaría enseguida. Me pregunto para qué luchar con las palabras cuando se puede hacer desde los tribunales.

No sé si lo saben ustedes pero viven en la Tierra, en la realidad mundana, esa de la que quieren escapar siempre que han tapado casos de pederastia o corrupción y de la que la Ley Divina cada vez os puede librar menos. Este mundo es muy imperfecto, existen guerras, hambre, discriminación, creencias extremistas, por eso debemos hacerlo habitable, un lugar donde podamos reconocer ese amor que tenemos dentro de nosotros, al que ustedes llaman amor de Dios, pero que una gran parte lo llamamos amor a secas, sin ser menos válido; ese amor que yo veo y vivo cuando dos hombres o dos mujeres se quieren, se acompañan y se protegen durante su vida o cuando una persona consigue ser lo que realmente es.

Si existe ese Dios del que tanto hablan agárrense a las faldas porque van a ser ustedes los primeros en caer. Cuando en el Juicio Final les pregunten que han hecho para instaurar el Amor en la tierra háblenle de todo esto, a ver que hacia dónde se inclina la balanza.

Ya no. Hemos caído muchas veces y nos hemos levantado, hemos comulgado con ruedas de molino y nos hemos tenido que morder la lengua mil veces. Ahora ha llegado el momento de no callarse, de plantar cara a sus palabras venenosas. Tienen ustedes un problema, el pueblo ya no es tonto. Se han quedado sin ese infierno con el que tanto amenazaban y se están quedando solos. Día tras día, personas como yo lucharemos para poder desenmascarar la charada que han creado durante siglos en esta cultura cristiana occidental; y escúchenme lo que les digo: Ojalá me levante un día con la noticia de que se sientan en el banquillo.

Ya que ustedes comenzaron con una frase de Cicerón, yo terminaré con una de Séneca: "Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías; breve y eficaz por medio de ejemplos". Cuando para ustedes el amor comience a ser algo más que una teoría podremos empezar a hablar.

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