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Dispárales en la cabeza y no pares

foto twitterEl pasado mes de septiembre la Policía Nacional detuvo a José Miguel en Mataró. Este chico de 36 años amenazó en las redes sociales con atentar en Barcelona contra el colectivo LGBT. Subió fotos y videos con una pistola de fogueo para intimidar.

Este tipo de ciberacoso (cyberbullying en inglés) es bastante habitual desde que las nuevas tecnologías llegaron a nuestras manos. Y, sin lugar a dudas, el colectivo más vulnerable son nuestros jóvenes. Es nuestra responsabilidad ayudarlos en todo lo posible pero, ¿cómo?

En internet podemos encontrar contenidos ilegales como pornografía infantil o apología del racismo, homofobia y xenofobia. Por este motivo es imprescindible que los padres sepan el uso que realizan sus hijos de internet. Y es que el ciberacoso puede exponer a cualquier persona, sin importar su entorno familiar o clase social.

Los centros educativos juegan también un papel fundamental en la detección de este tipo de comportamientos. Esto implica una política efectiva contra el acoso escolar y en la red. Y, además, planificar las materias en torno a la educación en igualdad. Es importante educar a nuestros jóvenes desde el respeto y la tolerancia.

Además, desde hace unas semanas, el Ministerio de Educación ha puesto en marcha el 900 018 018. Este teléfono pretende luchar contra el acoso escolar en las aulas y en la red. Su principal objetivo es disponer de una herramienta para denunciar y conseguir que ningún caso quede impune.

Pero quien más puede controlar y prevenir este tipo de comportamientos son las propias redes sociales. No es comprensible que siga activa una cuenta que muestra imágenes sensibles o insulta a otros usuarios.

Es complejo atribuir la responsabilidad civil en los delitos a través de la red, ya que las páginas de difusión se limitan a retirar el contenido que atenta contra los derechos fundamentales. Por este motivo algunos jueces ya han comenzado a pedir un cambio en la legislación española para que las compañías y redes sociales tengan responsabilidad legal sobre los delitos cibernéticos.

Debemos unirnos todos los profesores, políticos, padres, alumnos y jueces para prevenir este tipo de actitudes. El futuro está en nuestras manos.

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