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El libro que no quieren que leas... y que he leído

libro hazte oirEmpiezo con una confesión: no me ha resultado nada agradable leer este libro. Quien me conoce ya sabe que soy un inconformista. Y esta vez no iba a hacer una excepción. He querido conocer de primera mano cuáles son los argumentos de Hazte Oír.

El libro comienza con una afirmación innegable: “en los últimos años, estamos asistiendo a una proliferación de leyes, aprobadas en el ámbito de las Comunidades Autónomas”. Esto es un gran avance para los derechos del colectivo LGBT, pero genera grandes desigualdades entre los ciudadanos que vivimos en España. Una persona transexual de La Rioja no tendrá la misma protección que una de Canarias. Lo que necesitamos es que se lleve adelante una Ley Estatal de Transexualidad.

Una frase que me ha llamado especialmente la atención es que las leyes educativas “discriminan a la familia natural e imponen modelos familiares a padres, maestros y centros de enseñanza”. Pocos libros de texto han leído últimamente. Incluso hay quienes todavía definen la familia como aquella formada por un padre y una madre. Lo que pretendemos mostrar a los niños es la existencia de una familia moderna, independientemente de su orientación sexual o número y relación de sus miembros.

Pero, sin duda alguna, la mejor frase del libro es la siguiente: “¿en qué se basan estas leyes para decretar fin de cualquier método o terapia que pueda ayudar a las personas a abandonar la homosexualidad?”. Este pensamiento de que la homosexualidad se puede curar era propio a mediados del siglo pasado. Pero, afortunadamente, en 1973 la APA quitó la homosexualidad de su Manual de Diagnóstico y dejó de considerarla un desorden mental. En 1990 también fue eliminada de la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS. Además todo apunta a que la Organización Mundial de la Salud declarará que ser transgénero no es una enfermedad sino algo completamente natural.

Por si esto fuera poca base para “Hazte Oír”, en 2014 los principales líderes que realizaron terapias para curar la homosexualidad reconocieron su error. En una carta a través del National Centre for Lesbian Rights se disculparon por el daño moral que han causado a tantos jóvenes LGBTI.

Poner un autobús circulando por nuestras calles es la punta del iceberg en comparación con la campaña que llevan realizando desde hace varios años. Y, lo más grave de todo, interfieren en las facultades del Ministerio de Educación accediendo a los colegios para repartir su propaganda. No olvidemos que los menores son una figura protegida jurídicamente.

¡Viva la libertad, viva el amor y viva la igualdad!

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