¿Qué imagen dan los medios de las personas LGTBI?

¿La presencia de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales (LGTBI) en los medios de comunicación es equiparable a la que tienen en la sociedad? ¿Qué imagen del colectivo dan los medios? ¿Dan los y las periodistas un tratamiento informativo adecuado?

Vamos por partes, en el caso de las personas LGTBI es difícil establecer un porcentaje para saber cuál sería la presencia adecuada en medios en relación a la presencia social. Se da como estándar el 10% a raíz del informe Kinsey, pero es un dato muy discutido. Lo que tengo claro es que, más allá de los medios destinados a público LGTBI, la presencia de opinadores y opinadoras abiertamente LGTBI es bastante reducida, y tampoco es relevante que sean protagonistas de la noticia menos cuando es una noticia específicamente sobre la materia.

Las fuentes sobre el colectivo LGTBI

Ha habido una notable evolución desde inicios de la democracia española hasta la actualidad en la imagen que da el periodismo sobre las personas LGTBI y sobre cómo se debate sobre el tema. Se ha pasado de presentar las personas LGTBI como enfermos mentales en los setenta del siglo pasado a la imagen actual que implica mayor normalidad gracias el activismo del movimiento LGTBI. Pese a los avances, que son muchos, hasta hace poco los que decían que las personas LGTBI eran enfermos se les trataba aún como fuente autorizada.

Por ejemplo, cuando se produjo el debate social sobre la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo, el 2005, Tv3 –la televisión pública catalana– dio cabida a su magacín matinal de máxima audiencia a un psicólogo que decía que las personas LGTBI eran enfermas mentales que se podían “curar” y se le presentó como una fuente autorizada con plena credibilidad. Esto actualmente creo que ya no sería posible, cuando menos a la televisión pública catalana y en muchas de las privadas. Es más ahora se informa de que como se persigue a estos estafadores y LGBTIfóbicos a partir de la ley de garantía de los derechos de este colectivo que se aprobó hace casi tres años en Cataluña.

Conviene recordar que los hechos que explico son de sólo hace 12 años. Con todo, se tiene que reconocer que en general el movimiento LGTBI es una fuente muy reconocida y que la mayoría de los medios suelen ser bastantes receptivos a sus reivindicaciones. Ahora, incluso, algunos medios publican listas de personas LGTBI influyentes como lo hacen con otros grupos sociales, cosa que hace 15 años hubiera sido impensable.
La invisibilidad de la diversidad del propio colectivo.

Uno de los problemas de cómo se trata informativamente al colectivo LGTBI, en mi opinión, es el reduccionismo con que se presenta en la mayoría de ocasiones. Los medios dan una imagen uniforme del colectivo: normalmente hombres gays, jóvenes, profesionales, con buena posición económica, entregados al culto al cuerpo y consumidores incesantes de ocio nocturno. Se invisibiliza a lesbianas, transexuales, bisexuales e intersexuales. Además, hay que tener en cuenta que las realidades trans, bisexual o intersexual son poco abordadas informativamente y poco conocidas socialmente.

De hecho, muchas veces “gay” se usa en los medios para referirse a todos los diferentes colectivos como por ejemplo cuando se habla de turismo gay, ocio gay u Orgullo Gay, excluyendo a lesbianas, trans, intersexuales o bisexuales. Por eso, desde el movimiento LGTBI se ha impulsado el uso de las siglas que incluyen en todos los colectivos como por ejemplo: Orgullo LGTBI, turismo LGTBI, etc. Una nomenclatura inclusiva que ha conseguido un éxito relativo en los medios. Aún así, ni siquiera el colectivo de hombres gays está reflejado en su pluralidad: se habla poco de la gente mayor, la gente en paro, los padres de familia, los que optan por otros tipos de ocio, la subcultura bear, etc.

Un ejemplo claro de lo que digo es el tratamiento informativo del Circuit Festival (un acontecimiento anual de ocio destinado a público LGTBI que se celebra en Barcelona cada agosto) que contribuye a dar una imagen uniforme del colectivo: sólo son visibles los hombres gays, jóvenes, «guapos» y musculados, con dinero y dedicados en cuerpo y alma el ocio y el hedonismo. En este caso, los medios no se esfuerzan en mostrar la diversidad ni en dar voz a las entidades LGTBI o, incluso, a los sectores más críticos cuando informan de este festival. Los enfoques de noticias como por ejemplo Marea gay en Isla Fantasía, Desenfreno homo en la piscina o El festival Circuit vuelve a traer miles de gays en Barcelona no contribuyen a reflejar la pluralidad del colectivo.

Otro de los hechos es que las personas LGTBI sólo son visibilizadas en los acontecimientos destinados específicamente a ellas. Cuando, y puede parecer una obviedad pero para muchos no lo es, hay personas LGTBI en el Sonar, en el Primavera Sound, en los actos de ocio que organizaba de Radio Teletaxi, en la Feria de Abril o en el Grec. Que sólo seamos visibles en los medios cuando se hacen festivales específicamente para público LGTBI como el Circuit distorsiona la imagen real del colectivo y esto nos tendría que hacer pensar a los y las periodistas.

Creo que sería interesante, a imitación de la perspectiva de género, promover que la diversidad afectivo-sexual se incluyera como una variable incorporada en la “mochila” del y la periodista: las imágenes de parejas homosexuales o de familias homoparentales pueden ilustrar también informaciones no centradas específicamente en el colectivo. Por ejemplo, fuentes como por ejemplo las asociaciones de familias homoparentales también pueden ser citadas cuando se habla en general de educación, crianza, actividades extraescolares y no sólo cuando se aborda la materia de forma específica. Y así en muchos más ejemplos.

La violencia LGTBIfóbica

A parte, creo que el periodismo tiene que comprender que los casos de violencia contra las personas LGTBI no se pueden presentar como hechos aislados y desafortunados sino como parte de un sistema social que nos discrimina y que requiere respuesta social e institucional. Sin una explicación global que permita entender y visibilizar este problema no se avanzará y la sociedad seguirá teniendo la idea que el colectivo ha conseguido plenos derechos y libertades cuando todavía persisten las violencias LGTBIfóbicas.

El movimiento feminista y las mujeres periodistas han avanzado mucho en la mejora del tratamiento informativo del género, a pesar de que aún queda mucho por conseguir. Para mí son un referente. En el caso de las personas LGTBI se ha avanzado mucho también, pero todavía queda camino para recorrer. Aún así ya hay materiales disponibles sobre el tratamiento informativo del colectivo: Manual de comunicación LGBT y la Guía trans para los medios. Para una mejor información, ¡no os los perdéis!

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